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    Crítica | Heaven Knows What

    Heaven Knows What

    Irritante y chillona en lugar de impactante

    crítica a Heaven Knows What (Ben Safdie & Joshua Safdie, 2014) / ★★

    En el cine, lamentablemente, intenciones y resultados difieren mucho, y películas como Heaven knows what son el ejemplo perfecto de esto. Con un pie en el cine de John Cassavetes (cuánto daño han hecho los influidos por el trabajo de este grande del cine americano) y otro en el realismo documental más sucio e inmediato, el filme de los hermanos Ben y Joshua Safdie quiere erigirse como dura, exigente y realista. Los cineastas parten de las experiencias personales de su protagonista Arielle Holmes, que Joshua Safdie y el productor Sebastian Bear-McClard encontraron como vagabunda en las calles de Nueva York. Fascinados por la muchacha y tras ayudarla en lo posible, se enteraron de la complicada historia de su vida y la animaron a escribirla en forma de libro, una vez se desintoxicara. Un texto a partir del cual los hermanos se unieron a Ronald Bronstein (co-guionista con un Safdie y co-montador con el otro) para llevarlo a la gran pantalla. Una tortuosa historia de amor y las duras condiciones de vida en unas calles donde a nadie le importa nadie, no solo para Holmes para el grupo de compañeros vitales que se encontraba por el camino. La Gran Manzana como urbe indiferente a todo, donde nada se detiene por más de un par de segundos para desviar la mirada de su teléfono o llegar a su siguiente compromiso. El problema es que la historia de Holmes, dicho con todo el respeto, no interesa mucho.

    Y lo que resulta es un irritante acercamiento al subgénero de los drogadictos y la crónica urbana como protagonistas, contando una historia de amor y desamor en las calles de Nueva York que sigue todos los previsibles pasos de un manual de guionista principiante. El potencial de la idea se diluye en feísmo visual y música atronadora. Buscan impactar al espectador a cañonazos, sacudir su ánimo e implicarle en la historia para que sienta lo que Harley, alter ego de Holmes, experimenta cada jornada. Pero ese recurso no siempre funciona. En Heaven knows what, por ejemplo, lo que hace es poner de los nervios. Y un espectador frustrado no es el mejor amigo de una propuesta que ante todo quiere ser honesta. El problema es que esa honestidad tiene más cálculo que de espontaneidad, es una operación donde los elementos están muy claros, así como las intenciones y los resultados deseados. Que no son los obtenidos, ni de cerca. Ganadora del Premio a la Mejor actriz (ex-aequo) en la pasada edición del Festival de Sevilla de Cine Europeo, algo que se entiende más que nada como recompensa a Holmes por haber superado esa parte de su pasado, la película ve reducido su pretendido impacto porque dramas así han sido ficcionados muchas veces en pantalla.

    Heaven Knows What

    Si a esto unimos una descripción de personajes tan pobre y una puesta en escena rutinaria como pocas, apenas lugar para que uno se enganche a lo contado. El filme navega entre gritos histéricos (gritan muchísimo en la película), pinchazos en las venas en primer plano para que duela verlos, palabrería vacía de yonqui con el cuelgue bien en lo alto y una realidad terrible en la que nadie desea verse, y donde solo el carismático Buddy Duress, encarcelado en la vida real en Rikers Island cuando la cinta comenzó su circuito por diferentes festivales, es capaz de quedarse en la retina del espectador con su simpático personaje de Mike, camello y adicto con ángel que trata de salvar a Harley de la violencia del insoportable Ilya, el único personaje de importancia interpretado por un actor profesional, el inquietante Caleb Landry Jones. Lástima que su talento no sirva para darle ni un asomo de profundidad al destructivo joven, el notorio novio de Harley. Aunque quién sabe, quizá Jones hizo lo que pudo con el material del que partía. Como su personaje al fabricar las estrellas ninja.

    Una vez comienza la historia y tras la secuencia de créditos, se entra en la clara descripción de la dicotomía vital del adicto, un infernal bucle donde los días se confunden y lo único que se puede hacer es sobrevivir. Un lugar donde pasar la noche, el suficiente dinero recaudado mendigando para engullir un menú de cómida rápida y, lamentablemente, la creciente ansia por el próximo chute. Los yonquis son arteros, como demuestra la secuencia donde Harley engatusa a Mike para pasarle casi el cuádruple de papelinas de lo que habían convenido. También son irreflexivos e implacables, lo que en este caso suma a la exasperación que recorre todo el metraje. Es una propuesta que busca tener al espectador con los sentimientos a flor de piel, como están los personajes. Y lo logra, pero no como lo pretenden. Uno no sale de la experiencia temblando, sobrecogido por lo que ha visto. Sale cansado de histeria e incrédulo ante el desenlace de algún que otro personaje, toda una pirueta de guión mediocre.

    Heaven Knows What

    Su presencia en el SEFF se debía a que es una co-producción francesa, aunque visto el resultado parece solo una aportación monetaria, que no contagia al estilo de Heaven knows what. La película está rodada íntegramente en Nueva York y responde a un cierto espíritu de cine norteamericano hecho a la resistencia, con pocos medios pero sobrado entusiasmo. Su propia concepción casa con esa tendencia, pero el problema es que la abraza como fórmula a aplicar, nunca como cine que salga de las entrañas. Es difícil criticar una cinta cuyo punto de partida nace de tanto dolor real, porque se corre el riesgo de ser ofensivo. No es esa la intención, porque aquí no se cuestiona ni juzga la persona de Arielle Holmes. Sí la recreación de su realidad en pantalla, porque es muy dudoso que la manera en la que pasaba sus días tuviera la evidente estructura de una mansa película de superación, donde lo más destacable es que la secuencia de créditos esté rodada en un largo plano secuencia, o que uno de los elegidos para dar vida a una versión similar de sí mismo (Duress de nuevo) esté tocado por un gracejo natural. | ★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla


    Ficha técnica
    Estados Unidos, Francia, 2014. Dirección: Ben Safdie & Joshua Safdie. Guión: Ronald Bronstein & Joshua Safdie, basados en el libro de Arielle Holmes. Reparto: Arielle Holmes, Caleb Landry Jones, Buddy Duress, Necro, Eleanor Hendricks. Fotografía: Sean Price Williams. Música: Claude Debussy & Isao Tomita. Productoras: Iconoclast / Elara Pictures.
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