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    Crítica | Focus

    Focus

    Estafa de diseño

    crítica a Focus (Glenn Ficarra, John Requa, 2015)

    La nueva película de Will Smith. Así lleva mucho tiempo denominándose a cada estreno que de este actor devorado por su faceta de estrella llega a las carteleras. Da igual qué director se encuentre tras las cámaras o a qué genero pertenezca el filme, ya que sabemos que éste habrá sido fabricado a medida del presumible carisma de Smith. Sin embargo, la infalibilidad del astro se ha visto seriamente cuestionada tras los desastrosos resultados de After Earth (2013), aquel artefacto construido alrededor de su hijo Jaden con el que M. Night Shyamalan tiró por el retrete el poco crédito que le quedaba como autor. Con Focus, el nuevo trabajo de los directores de las interesantes Phillip Morris ¡Te quiero! (2009) y Crazy, Stupid, Love (2011), Will Smith se aleja momentáneamente de aquellos papeles en superproducciones repletas de acción y efectos especiales que le han hecho inmensamente rico para sumergirse en los terrenos de la comedia romántica que tampoco se le dieron mal con la taquillera Hitch, especialista en ligues (Andy Tennant, 2005).

    Los personajes de Focus fueron escritos por Ficarra y Requa para que fuesen interpretados por Ryan Gosling y Emma Stone tras la notable química que ambos demostraron tener en Crazy, Stupid, Love, y, ante la salida de estos actores del proyecto, pasó a ser el nuevo vehículo para lucimiento de Smith. Éste se mete en la piel de Nicky, un estafador profesional a quien no se le resiste ninguna presa. Un auténtico maestro del engaño que acepta tomar bajo su protección a una Jess, una guapa carterista de poca monta a la que enseñará todos los trucos del oficio. Margot Robbie, gran descubrimiento de Scorsese en la notable El lobo de Wall Street (2013), donde sus interminables piernas lograron eclipsar al mismísimo Leonardo DiCaprio, confirma con este papel que, aparte de ser una belleza espectacular, tiene madera de estrella. Robbie vuelve a hacer gala de su capacidad para anular a cualquiera con quien comparta escena gracias a su tremenda frescura y, sobre todo, a una vis cómica sorprendente. Ella es la reina de la función por mucho que a Will Smith le siente como un guante su personaje y lo saque adelante sin demasiada dificultad. La química entre ambos es más que aceptable y vale por sí sola para edificar sobre ella una historia mil veces vista pero que en esta ocasión se beneficia de un envoltorio estético más que lujoso. No es que estemos (ni de lejos) ante Atrapa un ladrón (Alfred Hitchcock, 1955) pero, al menos, la espléndida fotografía de Xavier Pérez Grobet y la elegante dirección artística logran introducir al espectador de lleno en este mundo de estafadores en el que se mueven millones de dólares.

    Focus

    «... No significará ni un antes ni un después dentro de la carrera de Will Smith, siendo otra de esas cintas agradables que se ven con la misma facilidad que, al instante, se esfuman de la memoria del espectador...»

    Poco o nada se le puede objetar a la primera mitad de Focus. La presentación de los personajes, con esa forma nada casual de conocerse Nicky y Jess, resulta atractiva gracias a la buena labor de los intérpretes y a unos diálogos, en ocasiones, ingeniosos. A continuación, el proceso de aprendizaje de la novata Jess está resuelto con gran habilidad y buen ritmo –genial la escena en que la chica se va apropiando con una facilidad pasmosa de carteras, bolsos y relojes de los transeúntes de una calle de Nueva Orleans mientras el maestro observa con aprobación desde un balcón–, haciendo que el filme sea, en todo momento, divertido y ligero. En todo este pasaje, y como película de pícaros profesionales, Focus funciona con la eficacia de un reloj suizo. No tiene la chispa e inteligencia de títulos como Los timadores (Stephen Frears, 1990) o La gran estafa americana (David O. Russell, 2013), pero tampoco cae en la simpleza e idiotez de la reciente Doble o nada (Stephen Frears, 2012). Simple y llanamente, la obra de Ficarra y Requa pretende ser un divertimento con trasfondo romántico en el que maestro y discípula rompen sus reglas iniciales de no mezclar negocio y sentimiento de la misma forma que sucediera en aquella entretenida La trampa (Jon Amiel, 1999) en la que Sean Connery y Catherine Zeta Jones formaron una pareja más improbable que la de Smith y Robbie. Sin embargo, es en esta vertiente sentimental donde la película comienza a perder fuelle (y diversión), con una segunda mitad que transcurre en Buenos Aires, tres años después del último encuentro de los protagonistas. Un tramo que pedía a gritos una fría venganza por parte del personaje de Jess queda desdibujado por la concesión de los guionistas a enfatizar más un romance demasiado convencional, perdiendo la mayor parte de la travesura demostrada en el metraje anterior. Es cierto que Focus nunca termina de naufragar del todo. Está rodada con un gusto exquisito –además de estratégicamente acompañada por un puñado de canciones bien pegadizas–, pero deja una triste sensación de buen material no del todo bien explotado. No significará ni un antes ni un después dentro de la carrera de Will Smith, siendo otra de esas cintas agradables que se ven con la misma facilidad que, al instante, se esfuman de la memoria del espectador, pero, para compensar, queda el consuelo de que Margot Robbie sí ha sabido sacarle partido a la experiencia, descubriéndonos nuevos registros que hacen que cada día nos enamoremos más de ella. | ★★ |

    José Antonio Martín
    Redacción Las Palmas de Gran Canaria


    Ficha técnica
    Estados Unidos. 2015. Título original: Focus. Directores: Glenn Ficarra, John Requa. Guión: Glenn Ficarra, John Requa. Productores: Denise DiNovi, Charlie Gogolak, Stan Wlodkowski. Productoras: Warner Bros. Pictures, Kramer & Sigman Films. Fotografía: Xavier Pérez Grobet. Música: Nick Urata. Vestuario: Dayna Pink. Montaje: Jan Kovac. Dirección artística: Kelly Curley. Reparto: Will Smith, Margot Robbie, Rodrigo Santoro, Gerald McRaney, BD Wong, Adrian Martinez, Brennan Brown.


    Póster: Focus
    En cuerpo y alma

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