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    Crítica en serie | Man seeking woman / Temporada 1

    Man seeking woman

    El, literalmente surrealista, mundo de las relaciones

    crítica a Man seeking woman (2015-) | Primera temporada

    FX / 1ª temporada: 10 capítulos | EE.UU, 2015. Creador: Simon Rich, basado en su propio libro. Directores: Jonathan Krisel, Ben Berman, Tim Kirkby. Guionistas: Simon Rich, Robert Padnick, Dan Mirk, Sofia Alvarez, Ian Maxtone-Graham. Reparto: Jay Baruchel, Eric André, Britt Lower, Maya Erskine, Robin Duke, Ennis Esmer, Mark McKinney, Jeff Pangman, Vanessa Bayer, Miles Fisher. Fotografía: Bobby Shore, Christian Sprenger.

    La apuesta de Simon Rich es su primera creación para televisión es a la vez sencilla y complicada. El punto de partida de la historia es el que sigue: Maggie deja a Josh tras seis años juntos, y éste trata de conocer a una chica con la que empezar una relación, aconsejado por su amigo Mike y su hermana Liz pero sin olvidar del todo a su ex. Cada entrega documentará los intentos del protagonista, así como la dificultad de no pensar en Maggie y hasta en un capítulo especial es su hermana la que debe pasar por lo que él pasa (el estupendo Teacup (1.9), donde se luce la maravillosa Britt Lower). Lo complicado está en que Rich, que está adaptando su propio libro de relatos cortos humorísticos, decide jugar la carta cómica de la extravagancia. Con todo lo que eso conlleva. El creador y sus guionistas optan por una efectiva mezcla de exageración, absurdo, literalidad y surrealismo para configurar una mirada cómica fresquísima al mundo de las relaciones y las citas en la actualidad, aunque lo dicho tiene mucho de atemporal. Es un tono difícil de acuñar, pero que queda bastante bien resumido ya desde la cabecera de la serie.

    Lo que pasa entonces en cada capítulo es que Josh se las verá con alguna nueva opción para el mundo del soltero que no quiere serlo. Situaciones arquetípicas y plenamente reconocibles que los guionistas retuercen en busca de una risa que, en caso del que abajo firma, se logra siempre. Sin embargo, siendo una apuesta tan particular es evidente que muchos espectadores la recibirán con un alto grado de rechazo, y quizá algunas de sus críticas tengan algo de razón. Es cierto que la serie se ve ligeramente perjudicada por su mirada marcadamente masculina, que se extiende desde la presencia de un reparto femenino de gran belleza (aunque también talentoso, todo hay que decirlo) hasta una casi malsana fijación con redundante chistes de sexo y escatología. Por otro lado, esto se equilibra por la saña y honestidad que con que reflejan la constante humillación masculina, usando a un voluntarioso y notable Jay Baruchel como el centro de todo tipo de perrerías. Perrerías por la que pasa el personaje voluntariamente, y que van desde una terrible cita a ciegas a meterse en una relación con una chica mucho más atractiva –con los consiguientes celos y desconfianza– o sentar la cabeza demasiado rápido con otra mujer. Suena a mil veces visto, y sobre el papel es así, pero ahí es donde entra en juego la originalidad de Man seeking woman.

    Man seeking woman

    Explicar los gags y ocurrencias de la temporada es no hacerle ningún favor al factor sorpresa e ingenio que recorre la temporada, así que mejor guardar silencio y limitarse a decir que aunque la estrategia es trasparente, nunca deja de sorprender. Se asemeja ahí más al espíritu de la animación adulta que a la sitcom tradicional, en cuanto que además subvierte tópicos y lugares comunes enfatizando el patetismo que hay en muchos de ellos. La falta de una estricta continuidad en la historia ayuda a que esta calidad se sostenga, y los cameos de populares rostros del mundo cómico televisivo, casi siempre exageradamente caracterizados, son siempre bienvenidos. Bill Hader, Brett Gelman, Carrie Brownstein, Fred Armisen –estos últimos se reencuentran aquí con el director/productor Jonathan Krisel, co-creador y también director en Portlandia (2011-)–, Jorma Taccone o Vanessa Bayer desfilan por la serie. Una serie donde, bien planteado en la presentación de cada entrega, todo tiene cabida. Y es mérito de Rich y sus guionistas el ejemplar uso que hacen de los 21 minutos de rigor por capítulo, donde les da tiempo a introducir, desarrollar y concluir cada historia dejando que las tramas respiren.

    Siendo como es un proyecto tan peculiar y que muchos pueden desechar de entrada, reinaba la duda de si Man seeking woman encontraría su público perfecto, ya que la propuesta no es para todos y podía resentirse en los números. Pero FX es una cadena que se arriesga de esta manera, y en esta ocasión ha habido recompensa y una audiencia al menos estable. La serie volverá con diez nuevas entregas el año que viene, y esperemos que Rich honre la madurez de Josh al renunciar a Maggie en el apoteósico y brillante final de temporada, con rupturas del continuo espacio-tiempo y un Eric André expuesto hasta límites chocantes. La variante “quiero-recuperar-a-mi-ex” se estaba quedando sin fuelle, y existe el peligro de encallarse en la misma fórmula, pero el creador ha demostrado más de una vez que sabe sortear los peligros de la repetición. Ojalá lo siga haciendo. | |

    Adrián González Viña
    Redacción Sevilla



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