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    Crítica | Before I Disappear

    Before I Disappear

    Manual de cine independiente

    [Americana 2015] Crítica a Before I disappear (Shawn Christensen, 2014) /★★/

    Sujeto A: hombre o mujer, más bien joven, con tendencia al aislamiento y la autodestrucción (si se acerca al suicidio mejor); alérgico a la comunicación y a la socialización; que tontea o directamente está metido de lleno en el mundo de las drogas; que vive en un bucle vital del que no puede salir; alguien de quien es fácil sentir compasión y hasta pena. Sujeto B: persona más bien centrada cuya ingenuidad le permite disfrutar de la vida; en ocasiones antítesis del sujeto A y quien, mediante sus encuentros con este, le dará un nuevo motivo por el que seguir luchando, una buena razón para cambiar el rumbo de su vida o directamente para seguir viviendo. Decora el relato con varias escenas musicales, algunos bailes y escenas a cámara lenta y ya lo tienes. ¿Les suena? Argumentos como este, con sus pequeñas variaciones de género, los hemos visto una y mil veces. Puede que modulado y rebajado para encajar en una comedia romántica adolescente de instituto, como en Las ventajas de ser un marginado; o estirando la diferencia de edad entre los dos protagonistas para crear una buddy movie transgeneracional, como en la reciente St. Vincent. Sea como sea, es el ABC de cualquier producción independiente del cine norteamericano. Año tras año, salen de Sundance o SXSW un buen puñado de películas mediocres que siguen este modelo. Cortadas todas por el mismo patrón, son carne de ópera prima, un manjar demasiado suculento (y, generalmente, muy fácil de desvirtuar y que quede en nada) que los cineastas noveles se afanan a devorar sin reflexión alguna. Sería algo así como el mainstream del indie, lo comercial de lo independiente, si es que se puede dar esta paradoja.

    Dentro de esta descripción encaja a la perfección Before I disappear, primer largometraje del todoterreno Shawn Christensen, que escribe, dirige y actúa en esta historia basada en su cortometraje Curfew, ganador del Óscar en 2013. Puede que encontremos aquí la razón por la que la película hace aguas. Si bien narra la historia de Richie, un joven treintañero que, justo cuando está a punto de suicidarse, recibe la llamada de su hermana para que cuide de Sophie, su resabida sobrina, la cinta introduce una serie de tramas secundarias que intentan dar soporte dramático a la transformación del protagonista pero que torpedean el relato a base de personajes interesantes en situaciones mal llevadas o que, directamente, les falta fondo. En definitiva, el retablo que intenta crear alrededor del personaje de Richie es más bien un cuadro lleno de borrones y totalmente desordenado. Parece que es fruto de querer expandir una historia que en su origen era mucho más sencilla. Ay, el temible paso del corto al largo. Y es que el correcto toma y daca entre sujeto A y sujeto B (en este caso, Richie y su sobrina Sophie) no daba suficiente de sí para construir un largometraje de hora y media. Christensen parece comprenderlo, pero para introducir nuevas aristas a la historia hace falta mucha maestría y, sobre todo, capacidad narrativa y reflexiva para aunar el discurso en una sola voz sin dispersiones: que todo orbite de manera equilibrada y razonada alrededor de Richie. Esto, desafortunadamente, no lo consigue.

    Before I Disappear
    Fotograma de Before I Disappear, de Shawn Christensen

    Bien es cierto que nos deja un par de escenas interesantes rodadas con elegancia (como, por ejemplo, cuando Richie visita entre bambalinas a su colocado amigo propietario del bar de moda) e imágenes de una potencia visual innegable (Richie intentando suicidarse en una bañera llena de agua teñida ya por el rojo de su sangre), pero la película en ningún momento consigue levantar el vuelo y acaba estrellándose en el peligroso territorio del déjà vu. Pero no es solo el peso de sus tramas secundarias el que le impide encontrar el punto de gravedad que le permita mantenerse en pie, sino esa especie de eclecticismo que lo invade todo. Pongamos como ejemplo la música, capaz de mezclar temas disco ochenteros como Sophie so far, escrito por el mismo Shawn Chrsitensen, y temas folk como la versión de House of the Rising Sun de The Animals. Y es que la teoría del manual puede ser muy clara, pero en la práctica resulta más difícil de lo que puede parecer alejarse de convencionalismos y crear algo realmente interesante. Before I disappear es, con todo ello, una película fallida, dispersa y de poco fondo, que se queda simplemente en la superficie de su planteamiento y que, por tanto, bien se habría podido quedar en el corto en el que se basa. No necesitábamos más. | ★★★★★ |

    Víctor Blanes Picó
    Redacción Barcelona


    Ficha técnica
    Estados Unidos. 2014. Before I disappear. Dirección Shawn Christensen. Guión: Shawn Christensen. Reparto: Shawn Christensen. Reparto. Shawn Christensen, Fatima Ptacek, Emmy Rossum, Paul Wesley, Richard Schiff, Ron Pelman. Música: Darren morze. Fotografía: Daniel Katz. Presentación oficial: South by Southwest 2014.


    Póster: Before I Disappear
    El fulgor efímero

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