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    Crítica | Musarañas

    Musarañas

    El pasado siempre vuelve

    crítica a Musarañas (Juanfer Andrés, Esteban Roel, España, 2014) / ★★★★

    Muchas eran las expectativas depositadas sobre el salto a la dirección de largometrajes de Juanfer Andrés y Esteban Roel, artífices del aclamado corto cargado de crítica social 036 (2011), tras saberse que Álex de la Iglesia estaría apoyando el proyecto desde la silla de productor. La sombra del realizador de El día de la bestia (1995) o La comunidad (2000) es alargada y ya desde los títulos de crédito, con una juguetona música de Joan Valent, se adivina que Musarañas (2014) va a ser una obra que bebe del estilo y la gráfica del cineasta vasco en cada fotograma. De hecho, al igual que Balada triste de trompeta (2010), una de las obras más infravaloradas y, a la vez, valientes, de Álex de la Iglesia, esta ópera prima presenta un relato en el que sobrevuelan, de manera latente, las secuelas que la Guerra Civil dejó sobre España, un país al que le costaba ser libre y donde sus habitantes permanecían prisioneros, no solo de la dictadura franquista, sino también de las fuertes (casi enfermizas) creencias religiosas, que únicamente llevaban a la represión sexual y al miedo al castigo de Dios si se sucumbía a las tentaciones de la carne.

    La protagonista de Musarañas, Montse, sería un ejemplo perfecto de víctima de una época llena de oscuridad y donde las apariencias ocultaban siempre un trasfondo mucho más vergonzoso. Encerrada en sí misma y (también) entre las cuatro paredes de una casa que más bien le sirve de enorme ataúd en vida, a causa de una acusada agorafobia, Montse únicamente tiene en su hermana menor una ventana al exterior y su única compañía desde que quedaran huérfanas de padre y madre. La película muestra la asfixiante convivencia entre las dos mujeres, una recién cumplida la mayoría de edad, con la curiosidad y las ganas de descubrir la vida que ello conlleva; la otra, temerosa de que su pajarillo abandone el nido y la deje sola, consumiéndose con sus traumas del pasado que acechan latentes desde cada rincón de un hogar que más bien parece una prisión. Macarena Gómez, actriz de comprobada eficicacia cómica y convertida en un rostro popular gracias a una serie de televisión que es seguida por audiencias millonarias semana tras semana, posee una de las miradas más enigmáticas del panorama artístico actual. Unos ojos muy expresivos que, unidos a su aspecto frágil, la convierten en la intérprete idónea para representar la locura como nadie. En este registro destacó (muchísimo) en la divertida Sexy Killer (2008) o como secundaria aventajada en Las brujas de Zugarramurdi (2003) de Álex de la Iglesia. Aquí, en su papel de Montse, Gómez se convierte en dueña y señora de la función, entregando una interpretación excesiva, siempre al borde de la sobreactuación, pero manejando con pulso firme cada mirada alucinada, cada aspaviento, cada tic (impagable el momento en que intenta vencer el miedo que la paraliza para traspasar el umbral de la puerta de su casa). Su personaje tan pronto resulta odioso y temible como, a la siguiente escena, logra ganarse la compasión del espectador, partícipe en todo momento de sus angustias y sus maquinaciones. Aunque el suyo es un trabajo perfecto y merecedor de todos los elogios, sería injusto no reconocer del mismo modo la valía de Nadia de Santiago en el papel de su hermana. La suya es una actuación más contenida, con menos prestancia al lucimiento, pero, a la hora de la verdad, consigue complementarse de forma sobresaliente con su compañera de reparto, entregando un duelo interpretativo de altura como estas dos hermanas cuya convivencia es casi tan insoportable como la de aquellas inolvidables Joan Crawford y Bette Davis de ¿Qué fue de Baby Jane? (Robert Aldrich, 1962). De los secundarios, si acaso únicamente la veteranía de Gracia Olayo hace que destaque en sus puntuales escenas, ya que ni un más que correcto Hugo Silva puede hacer demasiado para no quedar eclipsado como el extraño que entra en este viciado y enfermizo microcosmos, trastocando la vida de las dos muchachas y convirtiéndose, sin pretenderlo, en el auténtico detonante de un drama a medio camino entre La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca y Misery de Stephen King.

    Musarañas

    Los debutantes directores han preferido arriesgar antes que tomar el camino más fácil y su Musarañas es un impecable artefacto en constante mutación, cuya narración va deslizándose por diferentes géneros sin que en ningún momento se le noten en exceso las costuras. Así, lo que empieza como un sobrio drama psicológico, poco a poco va adquiriendo unos tintes de melodrama pasional que termina desembocando en una de esas historias criminales propias de la crónica negra de la España de la época. Todo ello sazonado con un sugestivo ambiente de cuento de terror (deudor de Guillermo del Toro) y unas buenas dosis del humor negro y el gusto por lo macabro de Álex de la Iglesia. Un cóctel tan espeluznante como divertido que funciona como un reloj y hace que el ritmo no se resienta a pesar de que la acción se desarrolle completamente en el interior de un edificio. Musarañas es, en este aspecto, un filme muy teatral e intimista, pero, a la vez, también sale victorioso en todos sus aspectos técnicos y formales. La brillante dirección artística que, ayudada por la excelente labor de Ángel Amorós en la fotografía, convierte a la casa de las protagonistas en un personaje más de la historia, y los efectivos efectos especiales de sus momentos más sanguinarios, son más propios de unos realizadores con más bagaje en esto del cine. Bien es cierto que se abusa un poco de las apariciones del personaje de Luis Tosar, algo que le resta sutileza a una historia que no necesitaba de tantas explicaciones y subrayados, y que en el tramo final se tira la casa por la ventana para ofrecer un espectáculo más cercano al tren de la bruja y al Grand Guignol (algo, por otra parte, muy lícito y que el público más gamberro agradece), pero son detalles mínimos que no dejan de enturbiar los numerosos aciertos de uno de los debuts más potentes y completos del reciente cine español. | |

    José Antonio Martín
    Redacción Las Palmas de Gran Canaria


    Ficha técnica
    España. 2014. Título original: Musarañas. Directores: Juanfer Andrés, Esteban Roel. Guión: Juanfer Andrés, Sofía Cuenca. Productora: Nadie es Perfecto / Pokeepsie Films. Fotografía: Ángel Amorós. Música: Joan Valent. Montaje: Juanfer Andrés. Intérpretes: Macarena Gómez, Nadia de Santiago, Hugo Silva, Luis Tosar, Gracia Olayo, Lucía González, Carolina Bang, Silvia Alonso, Asier Etxeandia, Josean Pérez.


    Póster: Musarañas
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