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    Crítica | Messi

    Messi

    Este gol ya lo canté mañana

    crítica a Messi (Álex de la Iglesia, España, 2014). / ★ /.

    La respuesta a la pregunta está en Rosario, Argentina. De allí son naturales la gambeta y allí se vio nacer algún que otro tango ilustre. Allí chapurrearon sus primeras palabras Roberto Fontanarrosa, Ernesto Guevara antes de convertirse en el Ché, el Loco Bielsa, Luis Menotti, el viejo Casale y, sí, Lionel Messi. El penúltimo ya murió en su propio cuento, 19 de diciembre de 1971, al ver que su equipo del alma, Central, había ganado a los lepra en el derbi rosarino. A sus rivales leprosos de Newell's Old Boys. Así lo cuenta el genial cuentista Fontanarrosa: "Hay que entender que no era un partido cualquiera, hermano, era una final final. Porque si bien era una semifinal, el que ganaba después venía a jugar a Rosario y le rompía el culo a cualquiera. Fuera Central como Ñul, acá le hacía la fiesta a cualquiera". Decía yo que la clave reside en la geografía, pero también hay que considerar lo abstracto, es decir, la fe en los colores y el sentimiento de pertenencia a un grupo más o menos homogéneo de gente que acude en manada a un estadio para animar a su equipo, que bien podría salir derrotado o victorioso pero jamás con la cabeza gacha. El fútbol en Rosario, como diría Bill Shankly, no es una cuestión de vida o muerte; es mucho más que eso. Y no conviene frivolizar, menos aún menospreciar, el gusto por ver a "once tíos dando patadas a un balón". Porque, efectivamente, es mucho más que eso (y no siempre positivo).

    Situémonos. Es la tarde-noche del 18 de abril de 2007 y el Barça recibe al Getafe en la ida de semifinales de la Copa del Rey. Minuto veintiocho de la primera mitad. El Camp Nou mastica un breve silencio mientras Xavi recibe la pelota y se la envía segura a Messi, que la recibe ya flanqueado por dos rivales. La recibe y no termina de recibirla; pues al primer contacto la rebaña con la zurda como si fuera yogur y deja clavado a su defensor, que a partir de ese momento lo único que podrá hacer es perseguir a Messi igual que el Coyote al Correcaminos, sin éxito ni convicción. Sabedor de que su destino es una derrota en bucle. Mirar y mirar al genio en tanto se escapa con su media melena ondeando al viento. Dicen que Messi recorrió 55 metros en sólo 12 segundos. Yo no lo he cronometrado. No da tiempo, y qué más da. Messi es un leproso, no un canalla de Central. Jugó en Newell's y ese gol ya lo había marcado ayer. Lo saben sus compañeros, lepra o azulgranas, y lo sufren sus oponentes domingo tras domingo. Ese gol ya lo celebró en Rosario; lo que hizo fue ensanchar el campo e imprimir velocidad a la jugada. Era cuestión de tiempo. Diez, quince años. Y un tratamiento de hormonas, pues Messi era muy bajito y sin ayuda jamás habría llegado a ser el deportista de primer nivel que es hoy. Todo esto lo cuentan/repiten sus amigos en el documental que lleva su nombre con la firma —tras las cámaras, no sobre el guión— de Álex de la Iglesia. Ellos, periodistas y entrenadores y familiares y seres queridos, se reúnen en un restaurante para intentar explicarnos a nosotros quién es Messi. O, mejor dicho, subrayar lo bueno y fantástico que ha sido siempre, libre de sospechas y sin grises ni pausa que empaquen el conjunto.

    De Rosario sacó Messi su "literatura" veloz, su gambeta inhumana y un arrastre de verbo que insinúa pachorra y larga vida futbolera. Es un leproso, aunque sin duda el viejo Casale también habría aplaudido su gol aquel 18 de abril de 2007. "¡La cara de felicidad de ese viejo, hermano, la locura de alegría en la cara de ese viejo!".

    El montaje interrumpe bruscamente diálogos prometedores, amenos incluso, que intentan arrojar luz no ya sobre el fútbol de este chico rácano en palabras y nervioso inalcanzable en el césped, sino más bien sobre el Fútbol con mayúscula, para recrear su pasado con imágenes propias de un anuncio hagiográfico. No entiende De la Iglesia que en realidad es el deporte el que dimensiona a Messi, y no al revés. Así, Ramón Besa o Guillem Balagué o Johan Cruyff o Jorge Valdano o Santiago Segurola quedan aquí como simples comensales que acudieron a la cita para debatir cariñosamente al tiempo que se tomaban un café. Y, sin embargo, alguien —no muy listo— decidió escatimar y escamotear sus interesantes aportaciones. Siempre nos quedará YouTube, supongo. La constatación de ese pequeño gran hombre enfilando el carril derecho como un bobsleigh supersónico en un futbolín de hielo artificial. | ★★★ |

    Juan José Ontiveros
    Redacción Madrid


    Ficha técnica
    España, 2014. Director: Álex de la Iglesia. Guión: Jorge Valdano. Fotografía: Kiko de la Rica. Música: Joan Valent. Reparto: Johan Cruyff, Diego Armando Maradona, César Luis Menotti, Alejandro Sabella, Gerard Piqué, Javier Mascherano, José Manuel Pinto, Jorge Valdano, Hugo Tocalli, Claudio Vivas, Cintia Arellano, Diego Vallejos, Diego Schwarzstein, Walter Barrera, Santiago Segurola, Ezequiel Moores, Daniel Arcucci, Marcelo Sottile, Jordi Baste, Oscar Martinez, Alex Burgues, Marc Balaguer, Valentin Rodriguez, Juan Ignacio Martinez. Productora: Mediapro. Distribuidora: Avalon. 


    Póster: Messi
    El fulgor efímero

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