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    Crítica | Invencible

    Invencible

    Supervivencia a prueba de bombas

    crítica a Invencible (Unbroken, Angelina Jolie, Estados Unidos, 2014) / ★★★.

    La de Louis Zamperini ha sido, desde luego, una de esas apasionantes vidas que merecían ser contadas al mundo, no solo porque su figura ejemplifica valores hoy tan olvidados como el afán de superación, una fuerza y valor inquebrantables y eterna fidelidad a sus principios, sino porque su atribulada existencia contó con todos los ingredientes necesarios para poner en pie una de esas películas épicas e inspiradoras tan del gusto de Hollywood. La escritora Laura Hillenbraund, autora del éxito de ventas del que salió Seabiscuit (Gary Ross, 2003), fue la encargada de escribir la biografía de este hijo de una humilde familia de inmigrantes italianos de Nueva York que, tras encontrar el rumbo en su vida gracias al atletismo, llegando a competir junto al Equipo Olímpico de EE.UU. en Berlín durante la Alemania nazi, vivió en sus propias carnes los horrores de la guerra cuando se alistó para luchar en la Segunda Guerra Mundial y el bombardero donde volaba se estrelló en el océano Pacífico. Tras permanecer 47 días en alta mar, fue apresado por los japoneses y llevado a un campo de concentración donde sufrió continuadas torturas por parte del sádico oficial Watanabe “El pájaro”, que le convirtió en el foco de su frustración, aunque jamás logró que Zamperini perdiera su dignidad. Esta poderosa historia le ha servido a Angelina Jolie para embarcarse en su segundo trabajo tras las cámaras después de su notable (y no exento de polémica) debut con En tierra de sangre y miel (2011), intenso romance con el conflicto de los Balcanes como telón de fondo, con el que llegó a competir por el Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa. Las expectativas hacia este nuevo paso adelante en el campo de la dirección de la actriz eran bien altas y éstas se cumplen con algunas reservas.

    Invencible, pese a su modesto (para una producción de estas características) presupuesto de 65 millones de dólares, nos revela a una realizadora que sabe manejar muy bien el gran espectáculo en pantalla, así como es capaz de conferirle a su peripecia un agradecible aliento clásico del que pocos directores continúan haciendo gala, con claros ecos al cine de Eastwood y, sobre todo, Spielberg. La película se abre con un espectacular combate aéreo en donde el espectador se mete de lleno en el interior del bombardero de los protagonistas y es testigo de sus trepidantes hazañas en medio de un cielo convertido en un campo de minas. Prodigiosamente planificado y con unos efectos especiales sobresalientes, al servicio de la historia, un inicio tan potente deja el listón demasiado alto para que el resto del conjunto pueda mantener semejante nivel. Jolie triunfa, desde luego, en el apartado técnico de su cinta, confiando la música a Alexandre Desplat –que este año triunfa también con su banda sonora de The Imitation Game– y la fotografía a Roger Deakins, habitual del cine de los hermanos Coen y responsable, por ejemplo del asombroso acabado visual de El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (Andrew Dominik, 2007). En su afán de rodearse de los mejores, Jolie cuenta con un guión escrito conjuntamente por los Coen y Richard LaGravenese, nada más y nada menos que el hombre que estuvo tras el libreto de la maravillosa Los puentes de Madison (Clint Eastwood, 1995). El filme intercala las peripecias del protagonista en medio del conflicto bélico con los flashbacks de su infancia y adolescencia, sus relaciones familiares y sus primeras victorias en el mundo del deporte. Ya sabemos lo que le gusta a los americanos un héroe de guerra o un campeón olímpico, así que un personaje como Zamperini, que reúne ambos requisitos, tiene todas las papeletas para lograr emocionar hasta las lágrimas a buena parte de la audiencia con sus tortuosas vivencias. Y es ahí donde Invencible encuentra su talón de Aquiles. Jolie, que ya había demostrado cierta propensión a no ocultar los horrores de la guerra en su primera película, nos muestra todas las penurias de su héroe, regodeándose más minutos de lo necesario en las terribles torturas y vejaciones a las que fue sometido durante su cautiverio, en un acto de sadismo similar a los mostrados en películas como La pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004) –muy significativa la escena del protagonista sosteniendo un pesado madero sobre sus hombros– o 12 años de esclavitud (Steve McQueen, 2013), cuyo villano, representado por el magistral Michael Fassbender, tenía muchos puntos en común con el malvado oficial japonés de Invencible. En un intento por transmitir todo el dolor del personaje central, el guión comete la torpeza de que ciertos momentos, por excesivos, casi caigan en la comedia involuntaria –esa fila interminable de soldados guardando turno para golpear el rostro del protagonista no anda lejos del memorable gag de Aterriza como puedas (Jim Abrahams, David Zucker, Jerry Zucker, 1980) en el que toda la tripulación pegaba a una pasajera histérica para calmarla–, logrando justamente el efecto contrario del buscado: que el público termine insensibilizándose, en un momento dado, de tanta violencia explícita.

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    Para ser justos, Invencible atesora muchas más virtudes que defectos. Angelina se confirma como una excelente directora de actores, sacando notables trabajos de todo el reparto de jóvenes promesas. Jack O´Connell está fantástico, soportando estoicamente el peso de la función, mientras que, entre los secundarios, destacan unos entregados Domhnall Gleeson y Garrett Hedlund. Takamasa Ishihara, o lo que es lo mismo, el famoso rockero japonés Miyavi, es, tan vez, la elección más arriesgada del casting y, sorprendentemente, logra que su encarnación de “El pájaro” sea todo lo inquietante y terrorífica que el papel requería. La apuesta por el clasicismo de su puesta en escena recuerda mucho al Clint Eastwood del extraordinario díptico formado por Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima (2006), que retrata el mismo periodo histórico. Pero, sobre todo, se detectan en Jolie muchas de las constantes del cine de Spielberg. Invencible comienza con la misma garra y pericia técnica del espectacular desembarco de Normandía de Salvar al soldado Ryan (1998) para continuar con un tono que oscila entre la dureza y la sensibilidad muy cercano al de la reivindicable El imperio del sol (1987), que también hacía un espeluznante retrato de lo que fue vivir en uno de aquellos horribles campos de concentración. Pero, sobre todo, hay mucho del manipulador viaje emocional y lleno de obstáculos del Spielberg menos sutil, el de War Horse (2011) –título, por otra parte, nada desdeñable– y bastante de la carga espiritual y cristiana de La vida de Pi (Ang Lee, 2012), a la que es inevitable no recordar durante el pasaje en el que los tres supervivientes del bombardero caído deben convivir a bordo de una balsa en alta mar.

    Si se es capaz de perdonar a Invencible su condición de lujoso y gran homenaje a la persona de Louis Zamperini –nada disimulado en los títulos de crédito finales, al son del tema Miracles de Coldplay–, repleto de frases inspiradoras y redundantes del estilo “quien lucha sin descanso, triunfa” o “una vida de gloria bien vale un momento de dolor”, lo que queda es una notable cinta bélica, espectacular como la que más en sus momentos de acción, y muy conmovedora en su vertiente humana, que parece diseñada al milímetro para agradar a los académicos de Hollywood y acaparar nominaciones a los Óscars. Esto no quita que haya lugar para puntuales momentos de gran cine que hacen albergar grandes esperanzas en la carrera futura de su directora. Esa imagen poderosamente bella de los prisioneros contemplando un paisaje encendido por el fuego de los aliados antes de la evacuación o la visita de Zamperini a la habitación de su captor y torturador, sentándose en el suelo frente a una foto que le muestra de niño junto a su padre militar, son señales inequívocas de que lo de Jolie tras las cámaras es mucho más que el capricho de una estrella consentida. | |

    José Antonio Martín
    Redacción Las Palmas de Gran Canaria


    Ficha técnica
    Estados Unidos. 2014. Título original: Unbroken. Directora: Angelina Jolie. Guión: Ethan Coen, Joel Coen, Richard LaGravenese (Libro: Laura Hillenbrand). Productora: Universal Pictures / Legendary Pictures / Jolie Pass / 3 Arts Entertainment. Fotografía: Roger Deakins. Música: Alexandre Desplat. Montaje: William Goldenberg, Tim Squyres. Intérpretes: Jack O'Connell, Domhnall Gleeson, Garrett Hedlund, Finn Wittrock, Jai Courtney, Takamasa Ishihara, Vincenzo Amato, John Magaro, Luke Treadaway, C.J. Valleroy.


    Póster: Unbroken
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