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    Crítica | Ciutat morta

    Ciutat morta

    La ignorancia nos mata

    crítica a Ciutat morta (Xavier Artiga, Xapo Ortega, España, 2013) / ★★★★ /

    Por Víctor Blanes Picó (XXI edición l'Alternativa).

    El cine, como ocurre con otras artes, en ocasiones es una potente arma al servicio del ser humano. Cine social, cine que remueve conciencias, cine denuncia. Hay tantos cines como usos se le pueden dar. No es más que el medio para conseguir un fin, y cuando se trata de sacar a la luz un tema escondido con premeditación y alevosía, el medio cinematográfico puede que sea el mejor de todos, uno de los más efectivos. Nuestra industria le ha sacado poco partido al cine como arma arrojadiza para remover un sentimiento de culpa social. La revolución para el cine documental que supuso la irrupción de Michael Moore con Bowling for Columbine volvió a encender la mecha del compromiso con la verdad desde una visión crítica. Pero el fuego no incendió la península. «Un país sin cine documental es como una familia sin álbum de fotos», dice el director chileno Patricio Guzmán. Uno tiene la sensación que nos hemos quedado huérfanos. Si bien es cierto que poco a poco estamos recuperando nuestra memoria e identidad histórica gracias a cintas como Bucarest, la memoria perdida, de Albert Solé, o Las maestras de la República, de Pilar Pérez Solano, nos falta una mirada al presente, al aquí y al ahora de nuestra existencia. Una voz que saque a relucir aquello que queda sepultado por la vorágine diaria de noticias, en ocasiones seleccionadas por quienes no quieren que estas historias tengan la repercusión que merecen. Aquí es donde se enmarca Ciutat morta: un documental bien construido, dinámico, polifónico, pero, sobre todo, necesario. Si no existiera, habría que inventarlo: la ciudadanía debería pedirlo a gritos.

    Los hechos que ocurrieron en el número 55 de la calle Sant Pere Més Baix el 4 de febrero de 2006 y sus terribles consecuencias posteriores ven la luz gracias a la labor de Xapo Ortega y Xavier Artigas. La realidad que relata la cinta ya es de por sí interesante y da para mantener el nivel de atención del espectador, pero los directores quieren ir más allá y dotar a la cinta de un contenido más amplio, tanto a nivel de discurso como en el sentido puramente cinematográfico y creativo. Los directores consiguen exprimir el formato documental de talking heads para trasladar la pelota a la platea y, sin restar ni un ápice de responsabilidad a los implicados en la estafa política y judicial que describe, se propone incomodar nuestras consciencias, plantearnos hasta qué punto hemos contribuido a crear una sociedad enferma y cómo nuestra inacción e ignorancia, en ocasiones provocada, nos ha convertido en cómplices de la podredumbre de nuestro sistema. De manera inteligente, Ortega y Artigas dan profundidad y logran exceder el caso puntual para formar un discurso que abarca a toda nuestra sociedad. Los protagonistas relatan los hechos, pero hay espacio para la reflexión y para superar el acontecimiento en sí y trasladarse al por qué colectivo. El resultado es claro: sus vivencias nos retraten a todos y nos ponen en el punto de mira. Esta apelación velada al espectador se ve reforzada por los pequeñas licencias que se toman los directores. No es difícil reconocerse como uno de los tranquilos transeúntes que pasean por delante de los lugares escenario de la historia, ajenos a aquello que sucede. Así, descubrimos que un minuto puede convertirse en un periodo de tiempo interminable. Pero, lo peor de todo, es identificarnos como uno más de los zombies que deambulan por una ciudad muerta mientras, al mismo tiempo, empatizamos con el relato de las verdaderas víctimas de la historia. Esta provocación deliberada es la que enriquece a Ciutat morta y la que le permite romper sus propias limitaciones (que las tiene: no deja de ser una película con producción limitada, aunque su ambición y su voluntad de llegar a todo el mundo se meriendan cualquier carencia fruto de un ajustado presupuesto). De este modo, el documental se convierte en un revulsivo del pensamiento, un filme destinado a resucitar nuestro espíritu crítico y combativo desde la realidad escondida que nos rodea.


    Ficha técnica
    España. 2013. Ciutat morta. Dirección: Xavier Artiga, Xapo Ortega. Productora: Metromuster. Producción: Xavier Artiga, Xapo Ortega. Fotografía: Xavier Artiga, Xapo Ortega. Montaje: Xavier Artiga, Xapo Ortega. Música: Las CasiCasiotone. Sonido: Xapo Ortega.


    Póster: Ciutat morta
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