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    Crítica | Testamento de juventud

    Testament of Youth

    Retrato de una generación perdida

    crítica a Testament of Youth (James Kent, Reino Unido, 2014).

    Comparada con su hermana, menor en edad pero mucho mayor en tamaño, la Primera Guerra Mundial ha sido poco tratada por el cine, a pesar de contar con momentos y personajes tremendamente cinematográficos. Si echamos un vistazo, salen apenas un puñado de películas que tengan esta contienda como telón de fondo, y, especialmente en los últimos años, la mayoría de ellas han venido de Europa. No es extraño, dado que el continente europeo fue el territorio más afectado por la “guerra que iba a acabar con todas las guerras”. Y aunque generalmente se cita a Francia como el país que más sufrió sus efectos, basta pasarse por las calles de Londres un noviembre cualquiera para darse cuenta de que fue Gran Bretaña el lugar que más mantiene la memoria de lo ocurrido. Las celebraciones del centenario del inicio de la guerra han sido, más que una celebración, un duelo por todo aquello que se perdió. Como parte de esa “celebración triste”, hay planeados toda una serie de proyectos audiovisuales, en radio, televisión y cine —la mayoría bajo el ala de la BBC—, que irán viendo la luz a lo largo de cuatro años, hasta que en 2018 se cumpla el centenario del armisticio. Hemos ido viendo ya algunos ejemplos, sobre todo en formato televisivo (The Crimson Field, Tommies), pero la joya de la corona, al menos este año, es Testament of Youth.

    Poco conocida en nuestro país, la figura de Vera Brittain (1893-1970) es una de las más relevantes del pacifismo nacido al socaire de la Gran Guerra, y una de las voces más poderosas de la época. Sus memorias y volúmenes de correspondencia están considerados un testimonio excepcional de la terrible época que le tocó vivir. Testament of Youth —hasta donde yo sé, inédito en España—, que sirve de base a la película que nos ocupa, es lectura obligatoria en los institutos de secundaria británicos y lleva siendo un best-seller desde su publicación en los años ’30. En él, Brittain rememora su vida antes, durante y después de la guerra, desde sus intentos por ingresar en la Universidad de Oxford (algo más que complicado para las mujeres de la época), hasta sus experiencias como enfermera en los hospitales de campo del frente francés, pasando por el recuerdo de cuatro hombres de capital importancia en su vida: su hermano, Edward Brittain; su prometido, Roland Leighton; y los dos mejores amigos de éstos, Victor Richardson y Geoffrey Thurlow. Los cuatro morirían durante la guerra, y fue su pérdida, unida a los horrores vividos en los hospitales de campaña, lo que convirtió a la muchacha patriótica que celebró el inicio de la contienda en la pacifista convencida que pasaría a la historia. La correspondencia de los cinco amigos a lo largo de la guerra fue compilada en 1998 bajo el título Letters from a Lost Generation: First World War Letters of Vera Brittain and Four Friends, que ha influido, y no poco, en el trabajo de los actores de Testament of Youth.

    Testament of Youth

    Porque los actores son la pieza fundamental de la película. Alicia Vikander lleva sobre sus hombros el peso de la historia, y sale triunfadora del empeño. La actriz de Un asunto real (Nikolaj Arcel, 2012) resulta fascinante de ver en pantalla, y la enorme expresividad de su rostro consigue absorber al espectador cada vez que aparece. Sin ser una interpretación de las que vayan a acaparar premios —una injusticia, en mi opinión—, el trabajo de Vikander es lo mejor de la película, algo no poco destacable teniendo en cuenta que está frente a frente con algunos actores realmente potentes (el reparto de secundarios es estupendo). De los actores que interpretan a los amigos del círculo íntimo de los Brittain, cabe destacar al casi debutante Taron Egerton —al que veremos próximamente en Kingsman: The Secret Service—, que consigue retratar lo más parecido a un muchachote de Iowa en versión inglesa-eduardiana que os podáis imaginar. Bastante bien parado salen también Colin Morgan (protagonista de la serie Merlín), y, por increíble que pueda parecer, Kit Harington, que consigue resultar más expresivo en cinco minutos aquí que en cuatro temporadas de Juego de tronos (no es que de golpe se haya convertido en Daniel Day-Lewis, pero la mejora es notable).

    Hay un par de detalles, no obstante, que posiblemente echarán para atrás a cierto tipo de espectadores. Por un lado, la promoción de la película como si de una historia romántica entre los personajes de Vikander y Harington se tratase no va a hacerle ningún favor; es cierto que hay una historia de amor, pero es tan relevante como pueda serlo la relación de la protagonista con sus padres, con su hermano o con sus amigos. Es, lisa y llanamente, una parte más de la historia de Vera, no la pieza central de la misma. Por supuesto, las fans de Harington acudirán encantadas a ver a su ídolo, pero es más que probable que se lleven una decepción en ese aspecto. El otro aspecto al que me refería no es tan negativo, y hasta me atrevería a decir que puede llegar a jugar a su favor según se mire: la película lleva las letras “BBC” grabadas a lo largo y ancho de su metraje. El director, James Kent, debuta en el cine después de 25 años fogueándose en la televisión británica —recientemente dirigió el telefilm The Thirteenth Tale (2013) y varios episodios de la miniserie The White Queen (2013)—. De hecho, de haber alargado algo más sus 130 minutos de metraje, podría haber sido una miniserie al estilo de Parade’s End (2012), con la que además comparte trasfondo histórico. A quien le guste el cine mal llamado “academicista”, le encantará; a quien no… bien, puede que no sea exactamente una película a recomendarles. Testament of Youth tiene todo lo bueno y lo malo del cine británico de factura clásica, en su variante más televisiva.

    No es, desde luego, una de las grandes películas del año. Y, sin embargo, merecería más atención de la que posiblemente recibirá. Es una verdadera lástima que películas como The Imitation Game (Morten Tyldum, 2014), mucho más fría y cobarde desde el punto de vista histórico, vayan a arrasar por el mero hecho de contar con la presencia de un actor de moda como Benedict Cumberbatch; mientras que Testament of Youth, más pequeña pero más emocional y agradecida —y que no trata al espectador como si fuese tonto— esté condenada a pasar desapercibida. That’s life. | ★★ |

    Judith Romero
    Enviada especial al Festival de Londres 2014


    Reino Unido, 2014. Director: James Kent. Guión: Juliette Towhidi (basado en el libro de Vera Brittain). Productora: BBC Films / Heyday Films / Lionsgate. Presentación: Festival de Londres 2014. Fotografía: Rob Hardy. Montaje: Lucia Zucchetti. Intérpretes: Alicia Vikander, Kit Harington, Taron Egerton, Colin Morgan, Dominic West, Emily Watson, Miranda Richardson, Anna Chancellor, Joanna Scanlan, Jonathan Bailey, Hayley Atwell.


    Póster Testament of Youth
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