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    Crítica | Big Hero 6

    Big Hero 6

    Cuando Disney encontró a Marvel

    crítica a Big Hero 6 (íd, Don Hall, Chris Williams, Estados Unidos, 2014).

    Disney parece estar recuperando, poco a poco, su prestigio de antaño dentro del cine de animación. Con la absorción de Pixar –que desde Toy Story 3 (2010) no entrega una joya a la altura de sus grandes éxitos–, la compañía del ratón Mickey ha sabido ponerse las pilas, entendiendo que no todo en este tipo de propuestas deben ser cuentos de princesas rebozados de cancioncitas, tomando el ejemplo del título más destacado de la competencia en estos últimos años, el Cómo entrenar a tu dragón (2010) de Dreamworks, más preocupado en ofrecer una aventura de fantasía capaz de complacer a niños y adultos por igual. Aun cuando se ha acercado a los cuentos de hadas de nuevo, Disney ha sabido imprimirle la sana ironía y subversión de tópicos propios de la saga de Shrek (otra que hizo tambalear el monopolio desde Dreamworks durante años) en divertidas cintas como Enredados (2010) y, sobre todo, el megaéxito Frozen: El reino del hielo (2013). Tras hacerse con los Estudios Marvel, Disney ha encontrado otro filón en las películas de superhéroes, logrando enormes recaudaciones con la distribución de las aventuras de Iron Man, Capitán América, Thor o la reunión de todos ellos en Los Vengadores (2012). Por eso, la última producción animada rebusca en el universo Marvel para contar las peripecias del equipo Big Hero 6, creado por Steven T. Seagle y Duncan Rouleau, cuya primera aparición en los cómics se remonta a 1998.

    La historia nos traslada a la espectacular urbe futurista de San Fransokyo (algo así como una mezcolanza imaginaria entre San Francisco y Tokyo), algo que supone un auténtico reto para los animadores, que inundan la pantalla de monumentales edificios de imposibles estructuras y sofisticados trenes que recorren sus superpobladas calles. El protagonista es Hiro, un adolescente de 14 años, genio de la robótica, que tras la muerte de su hermano mayor en extrañas circunstancias, recluta a los amigos de éste para formar un grupo de superhéroes compuesto por Wasabi-No-Ginger, Honey Lemon, GoGo Tomago, Fred y Baymax, un simpático robot con apariencia de enorme globo hinchable blanco, diseñado para asegurar el bienestar y la salud de Hero. La película bebe claramente de la estética del anime japonés, especialmente en el diseño de Baymax, una creación que puede recordar, lejanamente, a personajes del maestro Miyazaki como el entrañable rey del bosque de Mi vecino Totoro (1988). El dibujo de los héroes es muy deudor de uno de los mayores éxitos de Pixar, Los increíbles (2004), que, a su vez, era una velada parodia de Los cuatro fantásticos de Marvel, mientras que la relación de amistad que se establece entre Hero y Baymax tiene evidentes ecos de aquella otra maravillosa fantasía animada de Brad Bird (también director de Los increíbles, casualmente) que fue El gigante de hierro (1999). Un emocionante y sentido homenaje a la ciencia ficción de los 50 que fue un injusto fracaso comercial para Warner pero que, con el paso del tiempo, ha ido alcanzando la categoría de obra de culto para todo buen aficionado al género. Muchas escenas de Big Hero 6 nos remiten a El gigante de hierro –los divertidos intentos de Hiro por ocultar a Baymax de la vista de su madrastra; el dilema del robot a la hora de poder convertirse en un arma de destrucción cuando, en principio, ha sido creado con unas coordenadas que no le permiten hacer daño a ninguna vida humana–, pero también nos hace recordar a la pareja formada por el vikingo Hipo y su dragón Desdentao en el díptico Cómo entrenar a tu dragón, por la manera en que su protagonista va dejando atrás la infancia para entrar en la madurez, ayudándose de la estrecha relación que fragua junto a un ser que, pese a su diferente condición, es capaz de transmitir auténticas lecciones de humanidad.

    Big Hero 6

    Big Hero 6 va un paso más allá de lo logrado por Disney en su anterior proyecto animado, ¡Rompe Ralph! (2012), con un tono más adulto y maduro en su relato. La película es muy divertida, está repleta de buen humor y secundarios capaces de sacar la risa de los más niños de la casa, eso sin duda, pero también se muestra muy eficiente a la hora de contentar a los padres, casi siempre convidados de piedra cuando tienen que llevar a los críos al cine. Hay en Big Hero 6 bastante contenido emocional –la añoranza hacia el ser querido fallecido, reflejada en la magnífica escena en que Hiro presencia un video oculto en el disco duro de Baymax, donde se muestra el trabajo que realizó su hermano para construir a su nuevo mejor amigo– como para que la función no se limite a la eterna lucha entre el bien y el mal de este tipo de pirotécnicos espectáculos salidos de Marvel. Hiro es, como el Peter Parker de Spider-Man, un joven convertido en superhéroe a la fuerza, traumatizado por los fantasmas del pasado, que busca vengar la muerte de su hermano y acabar con la amenaza del villano enmascarado de la función, Yokai, magníficamente diseñado y capaz de dotar a sus apariciones de la adecuada oscuridad requerida. Por eso, Big Hero 6 funciona, con independencia de su condición de película de animación familiar, como vibrante entretenimiento de acción, con una fuerza visual apabullante, una solidez en el guion propia del mejor Pixar y los suficientes elementos y personajes atractivos como para que pueda convertirse en una apetecible nueva saga cinematográfica en el futuro. Algo que no pudieron lograr, sin ir más lejos, los hermanos Wachowski con su incomprendida versión en carne y hueso del manga Speed Racer (2008), cuyo espíritu y estilo visual no se encuentra tan lejano al de este Big Hero 6 que, desde ya, merece figurar entre lo mejor que nos ha dado el cine de animación norteamericano este 2014, junto a la excelente Cómo entrenar a tu dragón 2 –que mejora incluso a la original– y la obra maestra La Lego película, palabras mayores en esto del ingenio y la diversión inteligente.  | |

    José Antonio Martín
    Redacción Las Palmas de Gran Canaria


    Ficha técnica
    Estados Unidos. 2014. Título original: Big Hero 6. Directores: Don Hall, Chris Williams. Guión: Don Hall, Jordan Roberts, Robert L. Baird (Cómic: Duncan Rouleau, Steven T. Seagle). Productora: Walt Disney Animation Studios / Walt Disney Pictures. Música: Henry Jackman. Montaje: Tim Mertens.


    Póster Big Hero 6
    El fulgor efímero

    2 comentarios:

    1. El capitulo fue excelente. Coincido con la nota. Ojala tuviesemos 12 capitulos anuales de esta serie...

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    2. Manuel Ardila Garcia28 de diciembre de 2014, 6:14

      Ya visto el especial navideño ahora no sé si BM habla sobre la integración (en ocasiones malsana) gradual de la tecnología en nuestras vidas o de la conducta humana (y utilizar el primer argumento como una excusa o como una extensión útil de lo que somos), hay que admitir que, si le quitas los "gadgets" a la serie, la historia se hace universal y que en ese futuro seguimos siendo los mismos.

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