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    52 FICX | Las 10 mejores películas

    Melbourne

    «La víspera eran como nosotros, nosotros éramos como ellos, pero les sucedió algo que no nos sucedió a nosotros y ahora formamos parte de dos humanidades separadas».

    Este extracto de De vidas ajenas, del escritor y guionista francés Emmanuel Carrère, no es solo una acertada reflexión de lo que nos aleja o nos une a la vida de los demás, sino que extrapolándola al mundo del cine entendemos que la fascinación que sentimos por él tiene mucho que ver con un profundo proceso de identificación al que puede seguirle o no una ruptura, un hecho fortuito, que nos separe o complique ese proceso. Pero llegado ese momento ya no podremos dejar de mirar. Y eso es lo verdaderamente subyugante. Esa humanidad separada a la que nos sentimos inevitablemente unidos es la que ha impregnado gran parte de las mejores películas proyectadas en esta 52ª edición del FICX, dominada, sobre todo, por la realidad, casi limitando con el documental, algunas con pequeñas concesiones oníricas y, las menos, con tintes de gran producción. En cualquier caso, y por encima de ese realismo, el factor común han sido las historias de superación, de proceso de búsqueda y crecimiento personal, de vidas corrientes que se embarcan en viajes que van más allá del desplazamiento físico. Si algo hay que agradecerle a este Festival es acercar esa mirada terrenal, plena en personajes vivos, y de ese vano abierto para que nos cuenten su viaje. Porque al levantarte la sensación es que en tu pasaporte ya no quedan hojas, que el que ha viajado has sido tú y que en el discurrir lento de una vida común hay un enorme poder de fascinación que deja una impronta que perdura mucho más tiempo. Por este motivo, salvo alguna sorpresa incomprensible (a manos del público, todo hay que decirlo), el reparto de premios en el palmarés deja sensación de satisfacción y de cierta justicia, independientemente del criterio personal.

    Éste queda resumido en diez hojas selladas en mi pasaporte:

    1. Melbourne, de Nima Javidi (Irán, 2014).

    (Premio al Mejor Director Nima Javidi, Premio al mejor Guión y Premio del Jurado Joven al Mejor Largometraje)

    Valorándola como un todo, una unidad, es una pequeña y sorprendente joya agónica y asfixiante que no flaquea en un ningún aspecto. Mantiene la tensión con una puesta en escena teatral, unas interpretaciones brillantes y el planteamiento de un dilema moral del que es imposible escapar.



    2. Xenia, de Panos Koutras (Grecia, Bélgica, Francia, 2014).

    (Premio Especial del Jurado)

    Una propuesta atrevida con trasfondo de crítica social desde un enfoque optimista; con gusto por lo kitsch, sin complejos y un personaje principal con carisma.



    3. Blind Dates, de Levan Koguashvili (Georgia, 2013).

    La historia de una vida gris tratada de un modo brillante, consiguiendo una sonrisa permanente que va oscilando entre la ternura y la carcajada.



    4. Party Girl, de Marie Amachoukeli-Barsacq, Claire Burger, Samuel Theis (Francia, 2014).

    (Premio FIPRESCI)

    Casi un documental, el magnetismo de la protagonista, la invitación a su propia vida, es un auténtico regalo.



    5. The Cut, de Fatih Akin (Alemania, 2014).

    Una superproducción que no castra la emoción, con un Tahar Rahim inmenso, una historia que es una auténtica odisea que se vale de una fotografía preciosa para dejar grabadas imágenes inolvidables en el desierto.



    6. Hombres, mujeres y niños, de Jason Reitman (Estados Unidos, 2014).

    Tras las carcajadas que consigue Reitman, hay una sátira tan mordaz que sonroja e invita a una profunda reflexión.



    7. Life Feels Good, de Maciej Pieprzyca (Polonia, 2013).

    (Premio al Mejor Actor David Ogrodnik y Premio 'Gil Parrondo' a la Mejor Dirección Artística Joanna Wojcik)

    Simplemente por la actuación de Ogrodnik merece el visionado, pero, además, ese enfoque tan lejos de la compasión la hacen aún más apetecible y original, con un estilo que se hace ligero y recuerda a Jean Pierre Jeunet o Wes Anderson. Huye de lo lacrimógeno y se agradece.



    8. Respire, de Mélanie Laurent (Francia, 2014).

    El enfoque obsesivo que Laurent sabe darle a un argumento que de otra forma caería fácilmente en el telefilme, además de unas actrices protagonistas epatantes, hacen de Respire una sorpresa notable.



    9. Titli, de Kanu Behl (India 2014).

    (Premio Principado de Asturias al Mejor Largometraje y Premio a la Mejor Actriz Shivani Raghuvanshi)

    El intento de huida de una vida condenada a la violencia y el proceso interno de corrupción en el que cae el protagonista son el reclamo de la triunfadora Titli.



    10. Hippocrate, de Thomas Lilti (Francia, 2014).

    Crítica global al sistema sanitario francés desde la perspectiva de dos médicos en situaciones antagónicas. Muy completa, entretenida y perfectamente trasladable a situación médica en nuestro país.




    Eva Hernando Romero
    Enviada especial a la 52ª edición del Festival de Gijón
    El fulgor efímero

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