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    Reseña TV | A to Z

    A to Z

    De como A conoció a Z, o Z a A

    crítica de A to Z (2014-) | Episodio piloto

    NBC | EE.UU 2014 / Director: Michael Patrick Jann. Guión: Ben Queen. Reparto: Ben Feldman, Cristin Milioti, Henry Zebrowski, Leonora Crichlow, Christina Kirk, Katey Sagal, Lea Thompson, Parvesh Cheena, Hong Chau, Eric Normington. Música: Craig Wedren.

    El humor y el amor parecen conceptos cada vez más difíciles de mezclar cuando se trata de generar una ficción interesante. A tal punto que hoy, antes de asistir a una comedia romántica, predomina más la duda que el deseo, cuando hace pocos años era este uno de los géneros preferidos del público. Ha imperado la risa fácil y las historias intrascendentes, generándose una lista de series y filmes difícilmente recordables. Si bien hay que reconocer que la sociedad ha cambiado y que las relaciones humanas se han reconfigurado influenciadas en gran medida por la tecnología y el carácter impersonal de la virtualidad, el hombre sigue enamorándose y sigue generando las más impensadas situaciones cuando el amor lo conduce. Esta premisa la han tenido bien presente los responsables de A to Z, la nueva sitcom de las noches de NBC.

    El primer episodio de la serie denominado A is for Acquaintances parece un buen intento por amigar nuevamente al público con el género venido a menos. Una narradora fuera de la trama comienza presentando individualmente a la pareja de protagonistas, Andrew (Ben Feldman, Mad Men) y Zelda (Cristin Milioti, How I met you mother). Por momentos, nos recuerda a la enigmática Mary Alice de Mujeres desesperadas (ABC, 2004-2012) en la ironía con que es capaz de describirnos dos personas tan diferentes. Y cuando ya ha quedado más que claro que A y Z son como el día y la noche, sobreviene una sentencia que condicionará el resto del relato: “Hoy es el día en que Andrew y Zeta se conocerán, saldrán durante ocho meses, tres semanas, cinco días y una hora. Este programa de televisión es la historia completa de su relación”. Al menos dos premisas quedan claras en lo que está por venir: olvidémonos del happy ending y, como diría uno de los temas más hermosos del compositor uruguayo Jorge Drexler, amemos la trama más que el desenlace.

    A to Z

    Andrew es un empleado de una empresa que administra un sitio de citas virtuales. Para la compañía, consolidar parejas implica la eminente pérdida de usuarios, por tanto, el objetivo de su delirante jefa (Christina Kirk) y colegas será el de promover los encuentros casuales y desechar cualquier indicio de compromiso entre los usuarios del sitio. Sin embargo, Andrew es un total romántico que confía en las señales y el destino. Por su parte, Zelda es una abogada exitosa movida por la objetividad para quien el éxito profesional lo es todo en la vida. Si bien trabajan en edificios contiguos desde donde uno puede ver al otro, Z no conoce a A hasta el día que decide visitar las oficinas de éste en calidad de usuaria que evalúa el sitio. La química entre los actores protagónicos es incuestionable desde el primer encuentro. Nace una relación de amor/desamor caracterizada por diálogos ingeniosos y situaciones de elevada esponteniedad. A ellos acompaña una serie de personajes secundarios, algunos medio caricaturizados, que aportan entretenimiento considerable al desarrollo de la historia principal.

    Es cierto que en apenas 26 minutos no es sostenido el despliegue de ingenio y naturalidad en el guión. En algunas ocasiones la serie roza los lugares comunes de otras de su tipo -situaciones algo forzadas para generar celos en los protagonistas, o el típico par de amigos también involucrados por azar-. Incluso en sus momentos de brillantez, A to Z recuerda cintas como 500 days of Summer (Marc Webb, 2009) o a series como la memorable Pushing Daisies (ABC, 2007-2009), lo que pareciera hablar de una originalidad a medias, pero correctamente enfocada. Habrá que ver si, como ha sucedido a productos similares, el deterioro en la relación de los protagonistas no implicará una pérdida también de la chispa que ya ha encendido la serie. No obstante, para este primer episodio el saldo es positivo. Quedan deseos de más, al menos de ver cómo dos personas tan diferentes logran construir y deconstruir en ocho meses, tres semanas, cinco días y una hora. Una auténtica historia de amor. 67/100

    Alain Arias Barreto
    Redacción Buenos Aires



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