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    Oscars 2015 | Las 3 opciones de España

    Vivir es fácil con los ojos cerrados

    10.000 km, de Carlos Marques-Marcet.
    El niño, de Daniel Monzón.
    Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba.

    Como suele ser habitual, la selección de películas que buscará ser el estandarte español en la próxima edición de los Óscar ha generado un debate nacional. Partiendo de la idea que cualquiera de las opciones posibles no iba a contentar a nadie, algo idiosincrásico tratándose de España, el principal titular que deja el anuncio de esta mañana es el acartonamiento de la Academia Española de Cine, reflejado en un criterio bastante poco elaborado y, si se me permite, bastante vago. Poco sirve la renovación de su cúpula, que la crítica se una (Feroz), y el nivel notable de nuestro cine, cada año se repite la misma historia: palos de ciego a la piñata más grande (con el cordón bleau cortesía de Mediaset), escuadra y cartabón buscando la coherencia (Goya dixit) y, para tener a todos contentos, cuota de cine indie y apoyo mínimo (¿a quién le importa Austin?). Tras las palabras de agradecimiento de los anfitriones de la rueda de prensa, Ursula Corberó y Javier Gutiérrez, el pensamiento inmediato se traslada a las ausencias. ¿Por qué no aparecen dos pesos pesados de este otoño como La isla mínima o Magical Girl? Suponemos que los motivos son cronológicos o que no han sido inscritas por petición de sus productores. Pero ¿por qué la prensa y el público no conocen esos datos de forma previa? En la gran mayoría de países se anuncia una relación provisional de cintas que cumplen los requisitos. Si los Premios Goya tienen como primer nivel una preselección ¿por qué no la selección para los Óscar y los Ariel? ¿Por qué tanto hermetismo? ¿Nos importan los Óscar? Seguro que todas estas cuestiones tienen una réplica sencilla pero sería mucho mejor que fueran retóricas y no dilemas en bucle año tras año.

    Y siguiendo con las preguntas. ¿Qué opciones tiene España en el caso de elegir a El niño, Vivir es fácil con los ojos cerrados o 10.000 km? Hablar de posibilidades en una categoría tan complicada y aleatoria como la de Mejor Película de Habla no Inglesa, es aventurarse en un cenagal. No parece un año con una superfavorita. Hasta el momento, Polonia aparece en cabeza de las apuestas con la sensacional Ida, pero tampoco el listado provisional está repleto de caballos blancos. Ya saben, en aguas revueltas… Si atendemos a su recepción norteamericana, 10.000 km, dirigida por Carlos Marques-Marcet, debería ser la elegida. Su paso por el South by Southwest de Austin se saldó con el premio interpretativo (ex aequo a la pareja protagonista) y un buen puñado de buenas críticas. Su camino por nuestra cartelera, por el contrario, fue casi anónimo. Sería la propuesta menos popular de este trinomio. También la más original y actual. Algo que le pesaría a El niño, de Daniel Monzón. ¿Miami Vice versión gaditana? Los Globos de Oro serían su mejor escenario en cuanto a premios internacionales. Su selección indicaría muy poca madurez en el criterio del académico. España necesita demostrar que hay más cine lejos de grabados de posguerra y refritos con halo televisivo que imitan la factura estadounidense. El niño, siendo una muy buena película, se sale totalmente del espectro de una contendiente de estas dimensiones. Un entretenimiento de calidad que palidecerá al confrontar con autores como Nuri Bilge Ceylan, Pawel Pawlikowski o George Ovashvili. Situación que ocurrirá también con Austria y su The Dark Valley, por citar un ejemplo comparativo. Cine palomitero con cierta clase pero con una baliza de profundidad de corto alcance. 

    ¿Y qué ocurre con la última ganadora del Goya, Vivir es fácil con los ojos cerrados? Siguiendo el patrón habitual de la Academia, ésta debería ser la representante. Sería estupendo que el filme de David Trueba tuviera la oportunidad de rodarse por terreno norteamericano. Es una obra emocional, de excelente factura y parte de una idea ocurrente. Pero, como ocurre con El niño, ¿es lo suficientemente relevante para un público con un patrón demasiado marcado? No seré yo el que lo decida. Tampoco me gustaría estar ante esta disyuntiva. Lo que sí está claro es que España debe ir a ganar y dejar de pensar en CUÁL es la mejor película de la cosecha 2013-2014. Pedro Almodóvar podría escribir varios libros sobre ello. El 25 de septiembre conoceremos a la ganadora… y comenzará otro debate. Montoro, mientras, afila su ignorancia.

    Emilio Martín Luna
    redacción Cáceres
    El fulgor efímero

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