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    Crítica | Reencontrar el amor

    Reencontrar el amor

    Caprichos del destino

    crítica de Reencontrar el amor | Une rencontre, dirigida por Lisa Azuelos, 2014

    “Nunca digas de esta agua no beberé” reza uno de esos refranes populares de toda la vida que bien podría calificarse de simple palabrerío, de no ser porque esconde una contundente verdad. Que se lo digan, si no, a la protagonista de la historia que nos ocupa. Elsa es una madura (y muy atractiva) escritora en trámites de divorcio y con tres hijos adolescentes a la que la vida le sonríe en el terreno profesional y, en el sentimental, de vez en cuando se desfoga con un chico de 25 años que bebe los vientos por ella. Lleva una vida libre y sin complicaciones, marcada por una sola norma autoimpuesta: Nunca liarse con hombres casados. Como ella dice, respeta demasiado a las mujeres como para quitarle el marido a alguna. Por su parte, a Pierre, un abogado de éxito y feliz padre de familia, tampoco se le pasa por la cabeza la idea de tener un affaire. Ya vivió todas las aventuras posibles durante su época de soltero y, actualmente, ha hallado en su esposa esa estabilidad a la que todos aspiramos en la vida. Pero el destino es caprichoso y, en cuestiones del corazón, imprevisible. Presentados en una fiesta por un amigo común, las chispas saltarán entre Elsa y Pierre desde el primer instante en que entrecruzan sus miradas. Sin embargo, cada uno por su lado, tratará de mantenerse inamovible en sus convicciones, dejando que sea el azar el que decida si verdaderamente están destinados a llegar a ser algo más que amigos. Este es, en líneas generales, el planteamiento de Reencontrar el amor (2014), la última película de la directora, guionista y actriz Lisa Azuelos, conocida sobre todo por su éxito Bienvenido al mundo de LOL (2008), comedia dramática sobre la adolescencia de la que ella misma realizó el remake hollywoodiense, LOL (2012), a mayor gloria de la inefable Miley Cyrus.

    Azuelos conoce bien el universo femenino, eso es algo constatado, de igual modo que se le da muy bien hablar de sentimientos. Con soltura, Reencontrar el amor deambula entre la comedia romántica de toda la vida y el melodrama, algo a lo que se presta un romance otoñal trufado de inconvenientes. La película tiene espacio para algunos momentos jocosos –las reuniones de chicas entre Elsa y sus amigas casi nos remiten a La cosa más dulce (2002, Roger Kumble), aunque sin caer en su humor escatológico y soez, ya que Sophie Marceau tiene bastante más clase que Cameron Díaz–, sacando la sonrisa del espectador a base de unos diálogos y situaciones perfectamente reconocibles. El estupendo guión construye con robustez a su encantadora pareja protagonista, así como el cuadro costumbrista en el que tiene lugar su día a día. Mediante multitud de pequeños detalles –la facilidad con que Elsa pierde siempre las llaves de casa y su fascinación por el olor a naranja amarga; los juegos, llenos de complicidad, que tienen Pierre y su esposa con las mangas de sus camisas–, Azuelos logra que empaticemos rápidamente con sus criaturas, entendiendo perfectamente la encrucijada vital en la que se encuentran. A esto contribuye más todavía la maravillosa química que se ha establecido entre el enérgico François Cluzet y la fascinante Sophie Marceau. Él, calculando al milímetro cada mirada de embelesamiento y cada titubeo; ella, chispeante, elocuente y tremendamente sexy. Ambos están excelentes, tanto individual como conjuntamente, y eso es algo que garantiza, por sí solo, gran parte del éxito del filme. Lisa Azuelos se reserva, además, el papel de Anne, la mujer de Pierre y tercer vértice del triángulo amoroso, papeleta que solventa con sensibilidad y buen gusto. La originalidad, en este caso, reside en que este personaje carece de los insoportables tics que pudieran convertirle en el más odiado de la película, por ser el que se interpone en la felicidad entre los protagonistas. No es una celosa patológica ni una esposa histérica con la que no se puede razonar. Simplemente, una buena compañera sentimental en la rutina propia después de 15 años de convivencia.

    Reencontrar el amor

    Reencontrar el amor cuenta con una bonita puesta en escena, con idílicas estampas de la ciudad de París bellamente fotografiadas por Alain Duplantieur con una estética, en ocasiones, cercana al spot publicitario. La banda sonora, espectacular, está compuesta por un buen puñado de famosas canciones. Esto propicia que la cinta abuse en ciertas ocasiones de sus momentos musicales, como aquel que muestra simultáneamente a Pierre en su moto y a Elsa en su coche, cantando la misma canción que suena por la radio. Incluso estas escenas, que podrían parecer de lo más cursis y facilonas, terminan funcionando en la obra de Azuelos como un reloj, a la hora de reflejar la capacidad enajenadora de este tipo de enamoramiento casi adolescente entre dos adultos que ya no esperaban volver a sentir mariposas en el estómago a esas alturas de sus vidas. Y es que, bajo su apariencia de producto comercial y ligero, este filme plantea interesantes reflexiones sobre si es mejor conformarse con la vida que se lleva, tan cómoda como desapasionada, o romper con todo y dejarse llevar por las segundas oportunidades que se presentan en el camino. Algo así como (salvando las distancias) un Breve encuentro (1945, David Lean) para el siglo XXI. “Lo que nunca empieza, nunca termina” es una frase del personaje de Pierre que vendría a definir perfectamente el espíritu de la película, rematada por una escena final tan original como sorprendente. Divertida y amarga a partes iguales, Reencontrar el amor tiene todas las papeletas para convertirse en uno de los éxitos más destacados del cine francés de este 2014. | |

    José Antonio Martín
    redacción Las Palmas de Gran Canaria

    Francia. 2014. Título original: Une recontre. Directora: Lisa Azuelos. Guión: Lisa Azuelos. Productora: Pathé / Bethsabée Mucho. Fotografía: Alain Duplantier. Montaje: Stan Collet. Intérpretes: Sophie Marceau, François Cluzet, Lisa Azuelos, Niels Schneider, Alexandre Astier, Arthur Benzaquen, Jonathan Cohen.

    Reencontrar el amor
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