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    Crítica | Malditos vecinos

    Malditos vecinos

    De vuelta a la fraternidad

    crítica de Malditos vecinos | Neighbors, de Nicholas Stoller, 2014

    He de reconocer que nunca he entendido el tirón popular de Zac Efron. Es verdad que algo de sentido común tiene que tener el chico cuando ha sobrevivido a ser “chico Disney” en la exitosa trilogía de High School Musical sin convertirse en juguete roto o caer víctima de las adicciones, destino al que parece no escapar este tipo de estrellas demasiado precoces (véase Lindsay Lohan). Poco a poco, el rubiales de la sonrisa de medio lado perfectamente ensayada para que las adolescentes se derritan a su paso y, últimamente, poseedor de unos abdominales que amenazan con eclipsarle en cada aparición, ha ido abriendo horizontes en esto de la actuación, probando suerte en dramas románticos en donde quedó demasiado blandito –Cuando te encuentre (2012, Scott Hicks)– o cintas independientes más arriesgadas de lo que cabría esperar –El chico del periódico (2012, Lee Daniels)–. El caso es que el mozalbete no me terminaba de convencer del todo. Hasta ahora. En Malditos vecinos (2014), la primera comedia que Nicholas Stoller dirige sin la protección de Judd Apatow en las labores de producción –recordemos que sus anteriores trabajos fueron las divertidas Paso de ti (2008), Todo sobre mi desmadre (2010), spin off de la anterior, y Eternamente comprometidos (2012)–, Efron supone una auténtica y refrescante sorpresa cómica que no desmerece en absoluto a la pareja protagonista formada por Seth Rogen y la cada día más estrella Rose Byrne.

    Malditos vecinos

    Mac y Kelly son un feliz matrimonio de treintañeros que ven como los tiempos de fiestas y salidas con los amigos son cosa del pasado después de haber sido padres de su pequeña hija. A pesar de todo, la rutina y las recién adquiridas responsabilidades de adultos no logran hacer mella en el buen humor de la pareja. Buen humor que durará poco desde el momento en que se muden a su nueva casa, ya que descubren horrorizados que tienen como vecinos a una de estas fraternidades de estudiantes norteamericanos en donde la música a todo trapo hasta altas horas de la madrugada, las inocentadas salvajes, el sexo y las drogas amenazan con no dejarles dormir por las noches. En un principio parece que el matrimonio llega a un acuerdo con Teddy, el joven presidente de la fraternidad, para que todos puedan convivir con paz y armonía sin molestarse mutuamente. Pero una llamada desesperada a la policía pone fin a la tregua amistosa y desencadena una auténtica guerra campal entre los maquiavélicos adolescentes y los cada vez más crecidos Mac y Kelly. Estos últimos ingeniarán los más variados planes para hacer que clausuren la casa de los chicos. Este es el simpático punto de partida de Malditos vecinos, una película que continúa explotando las mismas constantes del cine de Apatow (su sombra es muy alargada dentro de cualquier comedia adulta made in Hollywood actual que se precie): las dificultades de los treintañeros para dejar atrás la inmadurez y ser capaces de asumir las responsabilidades de adultos.

    Estos personajes están tratados como unos adolescentes atrapados en unos cuerpos ya maduros, a los que les encantaría seguir llevando la vida ociosa y alocada que sí llevan sus vecinitos en la hermandad. De hecho, la relación que se establece entre Mac y Kelly y el irreverente Teddy, aparte de rivalidad, encierra no pocas dosis de envidia insana por la ya irrecuperable juventud que posee el muchacho e, incluso, algunos bonitos momentos de camaradería. Ya conocemos a la perfección lo bien que le sientan este tipo de personajes de “niño grande” a Seth Rogen –Lío embarazoso (2007), cómo no, de Judd Apatow, inauguró un modelo que el actor se ha dedicado a perpetuar, con ligeros matices, en sus posteriores trabajos–, y que Rose Byrne, a pesar de prodigarse más en el drama, empezó a soltarse el pelo con inusitada eficacia en la exitosa La boda de mi mejor amiga (2011, Paul Feig). La actriz está pletórica en una actuación bastante más traviesa y salvaje, con la que se nota que ha disfrutado muchísimo. Zac Efron, por su parte, realiza una estupenda creación de villano adolescente y vengativo, especialmente aficionado a las bromas de mal gusto. El filme, a pesar de su buen fondo –la historia tiene mucho corazón y no descuida las connotaciones sentimentales–, tiene un humor bastante gamberro y, en algunos momentos, sanamente escatológico, que lo hacen más apropiado para un público adulto. Gags como el de Mac ordeñando a Kelly (sí, literalmente) o el del bebé con el preservativo en la boca son lo suficientemente irreverentes como para que Malditos vecinos recupere buena parte de aquel humor de brocha gorda típico de los hermanos Farrelly (sobre todo en los 90) que tantos seguidores tiene.

    Malditos vecinos

    Estamos ante una de las comedias más divertidas que nos vamos a encontrar en este 2014, sin duda. Sus debutantes guionistas han logrado fabricar una perfecta y bien engrasada maquinaria para hacer reír, repleta de momentos que provocan la carcajada del espectador (la venganza con los airbags, genial) y que puede calificarse como un agradecible cruce entre la comedia adolescente de Supersalidos (2007, Greg Mottola) –con guión, casualmente, de Seth Rogen– y las antes mencionadas comedias adultas de Apatow sobre matrimonios puestos a prueba por las dificultades de la vida. Stoller se ha convertido en un discípulo aventajado del director de Si fuera fácil (2012), mimetizando su estilo y tomando prestados a algunos de sus actores fetiche. No estamos ante una gran obra destinada a perdurar en las antologías de la alta comedia o a cosechar otros premios que no sean los de la MTV, pero sin duda cumple con su objetivo de hacer que las preocupaciones del público queden olvidadas durante 100 minutos. | |

    José Antonio Martín
    redacción Las Palmas de Gran Canaria

    Estados Unidos. 2014. Título original: Neighbors. Director: Nicholas Stoller. Guión: Andrew J. Cohen, Brendan O'Brien. Productora: Universal Pictures / Point Grey Pictures. Fotografía: Brandon Trost. Música: Michael Andrews. Montaje: Zene Baker. Intérpretes: Seth Rogen, Zac Efron, Rose Byrne, Christopher Mintz-Plasse, Dave Franco, Jake Johnson, Lisa Kudrow, Ike Barinholtz, Taylor Nicolette, Fahim Anwar, Amber Sharae Topsy, Ori Kalmus, Alanna Dergan.

    Malditos vecinos póster
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