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    Crítica | The Machine

    The Machine, de Caradog W. James, 2013

    El androide que no quería morir

    crítica de The Machine | Caradog W. James, 2013

    Desde los mismos orígenes del cine, la ciencia ficción se ha dedicado a fantasear sobre los peligros y dilemas morales que rodearían los avances tecnológicos de la robótica para los seres humanos. Máquinas que pueden volverse demasiado inteligentes y rebelarse contra sus creadores, dando lugar a una nueva civilización dominada por unos androides que, en principio, serían creados para servirnos y mejorar nuestro mundo. Fritz Lang ya lo adelantó en la fundamental Metrópolis (1927), con el inolvidable personaje de aquella mecánica María, de cuya estética beberían cientos de obras posteriores. Desde entonces hemos asistido a rebeliones de ordenadores contra la realidad humana –cortesía de la trilogía Matrix de Andy Wachowski y Lana Wachowski–, legiones de robots intentando esclavizar a la especie humana –Yo, robot (2004, Alex Proyas)– o, directamente, aniquilarla –Terminator (1984, James Cameron)–, pero si hay una obra cumbre dentro del género que aún sigue sin ser superada (con tardía secuela en el horizonte, Dios nos pille confesados), esa es la referencial Blade Runner (1982, Ridley Scott). Aquel filme, adaptación de un relato del especialista en futurismos distópicos Philip K. Dick, triunfó en su reflejo de los androides Nexus 6, no presentándolos como villanos al uso, sino como unos seres que luchan por su derecho a la “vida”. Rutger Hauer humanizó hasta límites infinitos su encarnación del replicante Roy Batty, demostrando que estas máquinas son capaces de amar –la impotencia por la “muerte” de su compañera Pris (Daryl Hannah) fueron la prueba palpable– y llegar a sentir cosas tan humanas como la compasión. Muy en esta tónica se presenta The Machine (2013), curiosa cinta británica de bajo presupuesto que ha sido recibida con encendidos elogios a su paso por diferentes festivales –entre ellos Sitges 2013–, en los cuales ha acaparado hasta casi una decena de premios hasta la fecha.

    The Machine, de Caradog W. James, 2013

    La historia nos coloca en un futuro próximo, en una sociedad occidental que vive una Guerra Fría con China. El Ministerio de Defensa inglés le encomienda a Vincent, un científico experto en inteligencia artificial, el desarrollo de un soldado cibernético que resulte prácticamente indestructible. Estas investigaciones, llevadas a cabo utilizando como conejillos de indias a soldados mutilados por la guerra, esconden una razón de ser aún más poderosa en la cabeza de Vincent: encontrar la cura para la enfermedad neurológica que padece su pequeña hija. Cuando Ava, la guapa ayudante del científico, es asesinada por descubrir más de lo oportuno sobre el oscuro trasunto de estos trabajos, Vincent utiliza los recuerdos almacenados en su mente para crear una máquina a su imagen y semejanza que, rápidamente, comienza a dar señales de una humanidad más que evidente que no interesa a los dirigentes del experimento, más preocupados en diseñar un arma destructora. El debutante Caradog W. James se encarga, además de la dirección, de escribir un guión que plantea cuestiones muy interesantes que, si bien no son del todo novedosas, sí abren un debate sobre hasta qué punto los humanos pueden jugar a ser Dios sin quebrantar las leyes de la naturaleza y la ética. La economía de medios, típica del producto de serie B que es, juega en esta ocasión a su favor, ya que ante la imposibilidad de ofrecer el típico espectáculo de acción tan manoseado en los últimos tiempos, sus responsables explotan más la baza de una historia de ciencia ficción madura y tratada con una agradecida seriedad. Esto no quiere decir que The Machine sea una película pobre o descuidada a nivel técnico. Es cierto que la mayoría de la historia transcurre en interiores (una enorme nave industrial reciclada en el conjunto de laboratorios en donde se trabaja con estos androides) y que no se abusa nada en los efectos especiales, pese a que éstos son de lo más eficaces a la hora de, sobre todo, dar vida a la versión cyborg de Ava. Mérito compartido con la más que aceptable interpretación de la rubia City Lotz, todo un prodigio de expresividad corporal que, además, consigue una buena química romántica con su creador (correcto Toby Stephens).

    The Machine | Caradog W. James, 2013

    The Machine es ese tipo de propuestas que, pese a sus indudables hallazgos, hace que el espectador se pregunte hasta dónde podría haber llegado con un presupuesto más generoso. Es una obra rica en ideas pero modesta en las formas. Un feliz cruce entre la fábula con pretensiones reflexivas de A.I. Inteligencia Artificial (2001, Steven Spielberg) y la fantasía retorcida y morbosa de Splice (2009, Vincenzo Natali) que consigue mantener el interés durante todo el metraje sin recurrir a fuegos de artificio baratos. La historia se centra en la evolución de su cibernético personaje femenino, sus intentos de demostrar su condición de “ser vivo” que siente y padece (intenta infructuosamente esbozar una sonrisa en los momentos más simpáticos del filme, y siente empatía hacia el dolor de Vincent por la enfermedad de su hija) y su lucha por no convertirse en la asesina letal que los directivos desean. Su concepto de la felicidad es la de vivir un bonito amanecer rojo desde unos acantilados, en compañía de Vincent, del mismo modo que éste le contó que hacía junto a su difunta esposa. Un argumento con su buena carga de componente filosófico, pero lo suficientemente entretenido para cubrir sus exigencias como cinta de ciencia ficción comercial, especialmente gracias a su media hora final, bastante más dinámica e intrigante tras un primer acto reflexivo y sostenido por una estupenda atmósfera. Mención especial para la sugerente banda sonora de Tom Raybould, que acompaña a la perfección algunas imágenes que quedarán grabadas en la retina de los fans del género, como el poético baile de Ava, reflejándose en los charcos de agua del suelo. En definitiva, The Machine supone una pequeña y muy agradable sorpresa dentro del adocenado y previsible género de la ciencia ficción, últimamente copado de interminables adaptaciones de superhéroes de cómics. | |

    José Antonio Martín
    redacción Las Palmas de Gran Canaria

    Reino Unido. 2013. Título original: The Machine. Director: Caradog W. James. Guión: Caradog W. James. Productora: Red & Black Films. Fotografía: Nicolai Brüel. Música: Tom Raybould. Montaje: Matt Platts-Mills. Intérpretes: Toby Stephens, Caity Lotz, Denis Lawson, Pooneh Hajimohammadi, Sam Hazeldine, Lee Nicholas Harris.

    The Machine poster
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