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    Crítica en Serie | The Following (Temporada 2)

    The Following (Temporada 2)

    Reinvención sin profundidad

    crítica de The Following (2013-) | Temporada 2

    FOX / Serie / 2ª temporada: 15 capítulos | EEUU, 2014. Creador: Kevin Williamson. Directores: Marcos Siega, Liz Friedlander, Joshua Butler, Adam Davidson, Nicole Kassell, Rob Seidenglanz, Steve Shill. Guionistas: Kevin Williamson, Vincent Angell, Alexi Hawley, Brett Mahoney, Dewayne Jones, Lizzie Mickery, Scott Reynolds, Megan Martin. Reparto: Kevin Bacon, James Purefoy, Shawn Ashmore, Valorie Curry, Jessica Stroup, Sam Underwood, Natalie Zea, Connie Nielsen, John Lafayette, Tiffany Boone, Sprague Grayden, Valerie Cruz, Shane McRae, Camille de Pazzis, Mackenzie Marsh, Tom Cavanagh, Carter Jenkins, Jake Weber, Jacinda Barrett, Carrie Preston. Fotografía: David S. Tuttman. Música: John Frizzell.

    En las entrevistas realizadas para promocionar la primera temporada de The following, su creador Kevin Williamson hablaba de que había presentado la propuesta a la cadena con, entre otras cosas, una idea de dos temporadas. Así se aseguraba de poder decirle a FOX que la idea de partida, que sobre el papel no parecía dar mucho de sí, tenía una explotación factible. Con la segunda temporada vista, y sabiendo que hay una tercera firmada, le asalta a un servidor la duda de cuánto de esa hipotética segunda temporada ha sido lo que ha llegado finalmente a la pantalla, porque es evidente que el creador ha escuchado muchas de las quejas de los espectadores sobre los primeros 15 episodios. El primer capítulo de esta nueva tanda, titulado apropiadamente Resurrección, trae consigo una suerte de lavado de cara. Y el desarrollo de los capítulos da testimonio parcial de la intención. Sí, Williamson (que ha renovado a todos sus guionistas excepto a Vincent Angell) ha abandonado el “caso por episodio”, casi todos los flashbacks tramposos, el fuerte elemento autoconclusivo en favor de tramas de varios capítulos y un par de giros importantes que disparaban a la serie a un nuevo camino, pero también ha perdido el humor y el componente meta, una de las mejores cosas de la serie. Pero la criticada descripción de las fuerzas de seguridad como monigotes unidimensionales siempre a un paso de capturar a los malos y su querencia por la presentación de ideas pobremente desarrolladas siguen presentes. The following ha ganado seriedad y perdido interés, lo cual complica que los fans seamos capaces de defenderla. Quizá sean peticiones de la cadena o cambios autoimpuestos, pero es una pena porque asfixian al mejor Kevin Williamson.

    La temporada arranca un año después de los hechos que cerraron la primera tanda, con Joe y Claire supuestamente muertos, Ryan recuperándose de su adicción al alcohol y el caso Carroll cerrado. El aniversario del evento viene con sorpresa cuando unos imitadores cometan varios crímenes en nombre del asesino. Ryan tiene una conveniente sobrina trabajando en el FBI y sostiene que Joe está vivo, lo que se nos revela al final del primer capítulo. De ahí en adelante será todo una bacanal de muerte, giros de guión e ideas interesantes desarrolladas de manera superficial. La religión, la obsesión, la sed de venganza y el ansia natural de matar del ser humano son algunos de los temas tocados en la serie, que confunde hablar mucho sobre lo mismo con hablar en profundidad de algo. Mientras el espectador se ajusta al renovado tono de la serie y los personajes originales interactúan con las nuevas incorporaciones, el primer tercio de la serie termina y nos damos cuenta de que los cambios no son tan tajantes. Es su ansia de sembrar la duda entre las verdaderas intenciones de los personajes, el equipo de guionistas presenta situaciones que a fuerza de novedosas resultan previsibles. Desde que vemos el paradero de Joe en ese año escondido sabemos que no tardará nada en acudir a la llamada de Lily Gray y sus retorcidos gemelos (interpretados por un eficaz Sam Underwood que está bordeando el encasillamiento) y familia adoptiva; cuando Lily es la única superviviente del ataque del metro, sabemos que debe estar involucrada en los ataques; desde que Max y Mike cruzan miradas por primera vez, la tensión sexual está machaconamente servida; desde que Joe llega a Korban y Micah le pide consejo, sabemos que es cuestión de tiempo que tome el liderazgo de la secta. Y así con un par de piruetas narrativas más.

    The Following (Temporada 2)

    Hay espacio para la genuina sorpresa (la vuelta de Claire, la muerte del padre de Mike) y algunas de las ideas apuntadas logran enraizarse para dar lugar a debates interesantes, con la subtrama del pastor Tanner y su hijo Preston, pero son demasiados pocos momentos como para compensar el resto de las cosas que pasan. Y el reparto no ayuda a mejorar el interés del asunto, ya que están dirigidos para actuar con una forzada naturalidad de la que solo gente como Kevin Bacon, Valorie Curry o Connie Nielsen saben sacar profundidad emocional. En especial el inerte Shawn Asmore, cuyo personaje pasa por una montaña rusa emocional en la temporada que solo intuimos porque está escrito en el guión. En su afán por sorprender y dejar claro que nadie está a salvo, Williamson y su equipo han decidido matar a tres personajes femeninos importantes en los últimos cuatro episodios de la temporada, lo cual es una pena porque los tres prometían mucho más de lo que han podido llegar a hacer, y las actrices eran muy buenas dándoles vida. Así es The following, una serie de naturaleza obsesiva para canalizar la psique de Ryan Hardy, su intenso y castigado protagonista. En una de las comidas terapéuticas más excéntricas que este crítico haya visto en tiempo, Ryan confiesa que busca la redención, y eso le da al creador la oportunidad de cerrar el capítulo sobre Joe Carroll en un desenlace de temporada que termina de mejor manera que hace un año, con mayor sutileza, y sembrando el camino de una nueva ola de crímenes en nombre de la venganza. Uno espera que la vuelta recupere el macabro sentido del humor y la distancia autoirónica que separaban a la serie del grueso de policiacos que cada semana asolan la pequeña pantalla. | ★★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla


    En cuerpo y alma

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