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    Dos ventanas al vacío.
    «A Ghost Story», de David Lowery.

    Cannes 2014 | Sobrio mutismo

    The Search

    Con seis nominaciones en su haber, Jean-Luc Godard regresa al festival de cine de Cannes por séptima vez para tratar de buscar la suerte que no le ha acompañado en su primera media docena de intentos. Idolatrado por un sector de la crítica. lo cierto es que el director sabe mejor que nadie lo que es sentirse como Paul Java, el protagonista de su película El desprecio (Le mépris, 1963). Sobre todo desde que su cine se adentrara en una perspectiva más metafísica tras el fin de la Nouvelle vague. Sin embargo, pese a no haber recibido ningún premio en el certamen galo, la dirección del mismo siempre le ha guardado un gran respeto y consideración, prueba de ello es el encargo que se le hizo desde la Costa Azul, como conmemoración del nuevo milenio: El origen del siglo XXI (De l'origine du XXIe siècle, 2000). Un cortometraje que actuaría como contrapunto a Historie(s) du cinema (1988), ese repaso de la cinematografía y su relevancia dentro del siglo XX, un siglo que según quedó reflejado en el mencionado collage fílmico, ha sido íntegramente retratado por el séptimo arte. De esta manera, El origen del siglo XXI, mostraba en tan sólo 17 minutos ese mismo experimento aunque, en esta ocasión, a la inversa, mezclando imágenes, comentarios y música del pasado para reflexionar sobre el cine del futuro.

    Amante de las grandes palabras, desde el comienzo del nuevo milenio vive en una constante lucha entre la simplicidad visual y el apabullante discurso conceptual. Con Salve quien pueda (la vida) (Sauve qui peut (la vie), 1980), el realizador comenzaba su andadura en la Croisette, un título que representa perfectamente la situación en la que se encontraba Godard por aquellos tiempos, en los que sus amigos de la industria le daban la espalda ante ese cambio ideológico del que hizo gala en los 60 y que fue considerado como un acto de traición a una serie de valores dogmáticos. Dos años después volvería para presentar Passion. Posteriormente le siguieron Detective (1985), la episódica Aria (1987), Nouvelle vague (1990) y Elogio de amor (Éloge de l'amour, 2001). 13 años después regresa, ahora en versión tridimensional, con su Adieu au langage, un filme con el que el genio parece dispuesto a reafirmarse en su fuerte temperamento y renunciar completamente a la concepción narrativa tal y como la conocíamos. La trama gira entorno a una pareja que ha dejado de comunicarse, o entenderse mutuamente; pero tienen una mascota que suplirá esa falta diálogo, un perro que se comunica con ellos. Una idea peculiar que seguro da de qué hablar en este festival que parece anda un poco adormilado.

    Del mudo al sonoro


    Junto a Godard encontraremos a Michel Hazanavicius, un director que regresa a la gran pantalla (y a Cannes) tras el tremendo éxito de su película The Artist (2011). Cumplidor, reverencial, agradecido y, ante todo, optimista, Hazanavicius vuelve al festival aunque, para desgracia de muchos de los asistentes que parecen comenzar a lamentar la falta de comicidad en la programación, el director se aleja del estilo de aquel simpático homenaje al cine mudo para presentar The Search, remake de la película del genial Fred Zinnemann, Los ángeles perdidos (The Search, 1948), que busca dar un enfoque más contemporáneo al drama que se mostraba en la primera versión del director de Sólo ante el peligro (1952). La trama nos traslada a la segunda guerra de Chechenia, en 1999, y seguirá los pasos de un niño que escapa tras el asesinato de sus padres, encontrando un lugar donde resguardarse en un campo de refugiados, donde se queda bajo el amparo de Carole, trabajadora de una ONG. Mientras tanto, su hermana tratará de encontrarlo a toda costa. En el reparto encontramos a la mujer del propio director, quien también fuera protagonista en The Artist: Bérénice Bejo, y junto a ella, Annette Bening (Ginger & Rosa), Maksim Emelyanov, Nino Kobakhidze y Nika Kipshidze. El colaborador habitual de Hazanavicius, Guillaume Schiffman, será el encargado de la fotografía en este nuevo trabajo que aterrizará en las salas francesas el 26 de noviembre.

    Alberto Sáez Villarino
    Dublín (Irlanda)

    El fulgor efímero

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