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    Cannes 2014 | Egoyan naufraga con The Captive

    The Captive, de Atom Egoyan

    Desnortados en Cannes

    recepción de The Captive | de Atom Egoyan (Canadá) (Competición) 

    Con el (triste) recuerdo del pase en San Sebastián de Condenados (Devil’s Knot, 2013), aparecía en Cannes el canadiense Atom Egoyan, otrora blasón indie, muy venido a menos en la última década. Su paso por la capital guipuzcoana se saldó con un enorme abucheo en todas sus proyecciones con una cinta de intriga atípica, bien escenificada pero de paupérrimo guion. Condenados palidecía en la comparación con otra compañera de certamen, Prisioneros (Denis Villeneuve, 2013), un thriller de mayor articulación y empaque narrativo. Su retorno a Cannes sigue la misma línea, drama de intriga con algunas similituades con la obra de Villeneuve y la serie de HBO True Detective. El resultado, inane. Pese a que las primeras reflexiones oscilaban hacia el optimismo, el goteo incesante de críticas y valoraciones en la red daban su veredicto: Egoyan culpable. Culpable de aburrir al espectador con una historia trillada y un actor principal (Ryan Reynolds) totalmente desbocado. Tan sólo su atmósfera y su buen inicio son dignos de mención. Era de esperar, Egoyan ha perdido la brújula y muy difícilmente la encontrará en un género donde está todo dicho, salvo que HBO diga lo contrario.

    Nuestro compañero Gonzalo Hernández, enviado especial a Cannes, la definió como un «filme de sobremesa televisiva. Comienzo poderoso y atmósfera trabajada que desemboca en un naufragio absoluto. Reynolds se muestra muy forzado en todo momento. Todo un aspirante al premio de padre más patético de la historia del cine reciente.» [3/10].

    Los compañeros de la prensa foránea son igual de tajantes. The Playlist, con la voz de Jessica Kiang, la ha catalogado «como la versión tonta de Prisioneros». Peter Labuza, de The Film Stage, incide en que «hay muchos discursos sobre el peligro de la red pero apenas se presta cuidado a la narrativa». Un habitual en EAM, Peter Bradshaw, de The Guardian, la define como una «resaca terrible» anclada en «una serie de agujeros de guion y un desarrollo aburrido».

    De la misma manera se han manifestado los corresponsales hispanos en twitter:





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