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    Crítica | ¿Quién mató a Bambi?

    ¿Quién mató a Bambi?

    Y a quién le importa...

    crítica de ¿Quién mató a Bambi? | de Santiago Amodeo, 2013

    Drogas, confusiones, accidentes, secuestros, y humor, mucho humor, y muy negro. Estos son los ingredientes que componen esta comedia enérgica y vitalista que supone el retorno de Santi Amodeo, sevillano de cuarenta y cuatro años que viene a confirmar un hecho más que establecido: el buen estado del cine andaluz. ¿Quién mató a Bambi?, resultado de meter en una coctelera el espíritu de los filmes de Guy Ritchie, las situaciones de Tarantino (disparo no intencionado incluido) y la fabulosa estupidez humana de los personajes de los Coen, se convirtió en uno de los éxitos inesperados del pasado otoño. Todo gracias a un inteligente guión, firmado por el propio Amodeo, pleno en solidez y astucia argumental. Con idas y venidas que requieren una atención continua por parte del espectador, ninguna escena gratuita sin motivo y unos gags desternillantes que funcionan a la perfección, tanto los visuales como los verbales. Gags insisto, basados en su mayoría en la inteligencia del espectador, y aunque con frecuencia se basen en lo absurdo o incluso en lo grotesco, lo hacen de una manera elegante. Para todo ello, son clave los personajes secundarios, como en los ejemplos citados, que mediante caracteres exagerados, tienen un papel fundamentalmente cómico, a destacar Carmina Barrios en el papel de criada o el cameo de Andrés Iniesta como filósofo adorador del césped. No estamos ante la comedia fácil y vulgar, la risotada españolada costumbrista en la que podríamos pensar tras ver título y póster (este último en nada le hace algún bien). Se huye de cualquier tópico que pudiera acercarnos más a los personajes desde una perspectiva ibérica para centrar su construcción en arquetipos universales divididos polarizados en clase alta (empresario, señora) y clase baja (trabajador, asistenta, taxista…) Finalmente, si bien se muestran de manera inevitable rasgos patrios, la cinta consigue dejarlos atrás en su vocación de transnacionalidad, en donde la acción está situada en una no nombrada ciudad española que bien pudiera ser francesa, americana o de cualquier otra lugar. Y lo mismo sucede con los personajes, interpretados todos ellos de forma hilarante por el trío que forman Quim Gutiérrez, Juán Villagrán y Ernesto Alterio.

    ¿Quién mató a Bambi?

    A pesar de su modesto presupuesto, de apenas dos millones de euros, no tiembla a la hora de presentarnos una persecución de coches o los disparos que considera oportunos. Valor este que le lleva a tener una construcción basada en la sorpresa, normalmente imprevisible, y en la confusión. Una pieza que no reniega de su comercialidad, lo que en este caso no debe de ser una losa que pese en su contra, ya que tal y cómo dijo su Amodeo en la presentación de la cinta: «Hay películas que nacieron como comerciales y ahora están muy consideradas, como El apartamento o Un pez llamado Wanda. Supongo que para un purista rodar para un público masivo no será arte, pero yo no quiero hacer arte, sino cine». Y es que de eso se trata, de reivindicar que el buen cine no debe ninguna justificación al arte entendido en un sentido intelectual o profundo. A la buena literatura se le permite eso, valgan como ejemplo perfecto Verne o Dickens. Sin embargo, en el caso del séptimo arte todavía hoy existen muchos reparos (mayoritariamente por parte de la crítica especializada) que al menos, tal y como señala el director de esta cinta, parecen eliminarse con el paso de un tiempo que se encarga de limpiar injusticias en nombre del cine. Tres insultantes ejemplos podrían ser: Psicosis, La noche del cazador o El tercer hombre. Es por lo tanto necesario, superar esta visión en la que lo único importante es el poso que deja la obra, la posibilidad de que esta pueda ser tomada como objeto de análisis y reflexión para sumergirnos, dejarnos llevar y disfrutarla, valorarla por la realización de su propio potencial (y dejarnos de comparaciones), exactamente igual que hacemos con la música, vivir el presente de cada instante, la sucesión de estos y ya. En resumidas cuentas, la obra es el retorno soñado de cualquier director (en este caso después de seis años sin rodar), mezcla perfecta de arte y comercialidad que aporta los suficientes credenciales, tanto de público como de crítica, como para que su nombre sea garantía suficiente de futuros trabajos. ¿La lástima? que más de uno que disfrutaría esta película si fuera americana ni se moleste en verla por el mero hecho de ser española porque, originalidad de pensamiento por delante, bastante nos han metido en la cabeza que el cine español es malo. Gracias señor Montoro. | ★★★ |

    Álvaro Martín
    redacción Valladolid

    España, 2013, ¿Quién mató a Bambi?. Director: Santi Amodeo. Guión: Santi Amodeo. Intérpretes: Quim Gutiérrez, Ernesto Alterio, Julián Villagrán, Enrico Vecchi, Clara Lago. Fotografía: Álex Catalán. Producción: Rodar y Rodar.

    ¿Quién mató a Bambi? póster
    El fulgor efímero

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