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    Crítica | Family Tour

    Family Tour

    La familia, esa gran desconocida

    crítica de Family Tour, de Liliana Torres, 2013

    Liliana Torres comparte con Mar Coll varios aspectos. Por un lado, ambas son catalanas y compañeras de promoción de la ESCAC, esa escuela que tantas alegrías nos está dando y que se ha convertido en un sello de calidad. De Mar Coll conocemos su gusto por las historias familiares y los lazos que nos unen y nos alejan en las relaciones cotidianas con los «nuestros», como pudimos ver en Tres dies amb la familia. Desde una visión totalmente pesimista, triste, pero con un punto socarrón y con espacio para el humor más sutil, Coll siempre consigue penetrar en la esencia de las relaciones humanas (sobre todo en su última película, la infravalorada Tots volem el millor per a ella). De Liliana Torres descubrimos ahora que también se interesa por esta visión de la familia en su primer largo, Family Tour. La directora se acerca, al igual que Coll, con la voluntad de analizar los cimientos de la desafección familiar, los pequeños detalles que nos separan y, a la vez, nos obligan a permanecer juntos a aquellos que nos lo han dado todo. Family Tour nos propone un análisis sobre la distancia con nuestras raíces y lo difícil que es enfrentarse a ellas a través de la historia autobiográfica de su directora, afincada en México. Liliana vuela a España para pasar unos días con su familia durante los que su madre la obliga a visitar a todos sus familiares: tíos, sobrinos, primos, abuelos… Gente con la que nos une un vínculo establecido que nos obliga a crear un vínculo emocional.

    Family tour

    En su película, Liliana quiere ir un paso más allá: Family Tour pretende ser un espejo catártico mediante el que la directora pueda comprender a su propia familia y expresar a su vez su visión de la misma. Es aquí, en su planteamiento, donde reside, sin duda, lo más interesante de la cinta y también su talón de Aquiles. Esta idea le obliga a prescindir de actores y a «utilizar» a los propios protagonistas reales de la historia para intentar dotar de realismo al conjunto. Solo se permite una salvedad: el personaje de ella, Liliana, está interpretado por Nuria Gago. De este modo, la directora se acerca a sí misma a través de la cámara para analizarse a ella y a su entorno y, al mismo tiempo, crear un relato tremendamente costumbrista, basado en la cotidianeidad del individuo. Ambos planteamientos no son novedosos y se han explotado recientemente en el cine español, cosa que, sin duda, juega en su contra: ni tiene el realismo esperpéntico, cómico y cañí de la Carmina de Paco León (aunque la madre, Antonia, quiere acercarse a la sombra de este personaje), ni tampoco el realismo apabullante sin ningún resquicio de impostura de La plaga, de Neus Ballús, una película protagonizada también por actores no profesionales. Family Tour, pues, se queda en un limbo un tanto peligroso. Lo que empieza siendo un viaje introspectivo divaga, sobre todo al final, a otros aspectos que, en lugar de enriquecer el discurso de la película, la obligan a abandonar la sutileza y las miradas presentes en los primeros minutos para explicar sus imágenes en palabras (véase la escena del coche con el padre tras el concierto).

    Otro aspecto que la hace deambular por un territorio extraño son los actores. Como hemos dicho, la única actriz profesional es Nuria Gago, estupenda, llena de matices y de pequeños toques de naturalidad que la acercan al entorno creado (o, mejor dicho, retratado) por Liliana Torres. Ella es lo mejor de la película. Sin embargo, la sombra del diálogo guionizado es demasiado alargada. Interpretarse a sí mismo no es «ser» uno mismo, no hay libertad en la interpretación, y por eso algunas escenas parecen una obra teatral de colegio: la naturalidad en apariencia intrínseca que aportan actores no profesionales se torna en su contra y algunas escenas parecen demasiado encorsetadas, atadas por la palabra, la pausa y el tono de sus interlocutores. Este aspecto es demasiado palpable debido al choque frontal contra el excelente trabajo de Nuria Gago y la solvente naturalidad de Antonia. Family Tour acaba siendo una película llena de buenas intenciones y un planteamiento más que interesante, pero es este el que se vuelve en su contra y hace tambalear el conjunto. El resultado final, en definitiva, se entiende como un viaje interior de su creadora a través de la figura de Nuria Gago y se echa un poco de menos que Liliana se busque más a sí misma en la mirada de esta gran actriz. | ★★★ |

    Víctor Blanes Picó
    redacción Barcelona

    España. 2013. Family tour. Dirección: Liliana Torres. Guión: Liliana Torres. Reparto: Nuria Gago, Antonia Expósito, Noemí Torres, Manuel Torres, Manuela Jiménez . Productora: Escándalo Films / Family Tour SCP / Figa Films. Fotografía: Gris Jordana. Música: Joana Serrat. Montaje: Aina Calleja. Presentación Oficial: San Sebastián 2013.

    Family tour póster
    Feelmakers

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