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    Crítica | El tercero, de Rodrigo Guerrero

    El tercero, de Rodrigo Guerrero

    Cronología de una fantasía cumplida

    crítica de El tercero | Rodrigo Guerrero, 2014

    Se abre esta película con una ventana de Messenger en la que, durante aproximadamente 15 minutos, asistimos a la conversación que se establece entre el joven Fede y una pareja gay de bastante más edad. La situación respira autenticidad, sin duda, presentándonos a un muchacho con poca experiencia en cuestión de sexo que, sin embargo, disfruta calentando al personal a través de la webcam, manteniendo charlas subiditas de tono con desconocidos, en las que fantasea con unos encuentros sexuales que difícilmente logrará materializar. En esta ocasión, parece que se decide a ir un paso más allá, ya que los atractivos maduritos con los que chatea le inspiran la suficiente confianza como para mostrar su cara a través de la cámara, en lugar del torso desnudo que acostumbra a lucir. En este primer tramo de la película, destaca la naturalidad de los diálogos, donde los tres personajes se dejan llevar por sus fantasías más lascivas, con un lenguaje perfectamente reconocible y veraz. También llama la atención la osadía del director a la hora de insertar fotogramas de películas X en medio de la conversación. El sexo está al alcance de todos en internet y, en este caso, supone una manera de evadirse de la realidad para Fede. Con este original y sugerente inicio, El tercero supone el segundo largometraje de Rodrigo Guerrero tras el thriller El invierno de los raros (2010). La película emplea unos escasos 70 minutos de metraje para mostrarnos con todo lujo de detalles la realización de la fantasía sexual del joven protagonista, desde el primer contacto vía chat con sus futuros amantes hasta la culminación del acto sexual en el piso de éstos.

    En los últimos tiempos, los realizadores han apostado por una forma mucho más libre y explícita de mostrar el sexo en pantalla. En 2013 tuvimos dos ilustres ejemplos procedentes del cine francés: El desconocido del lago (Alain Guiraudie) y La vida de Adèle (Abdellatif Kechiche), ambas enmarcadas en el cada vez más pujante cine de temática LGBT. En El tercero, Guerrero ofrece una larga escena erótica a tres bandas, rodada a base de planos fijos en donde la cámara capta lo justo y necesario para que el resultado sea realmente excitante sin perder en ningún momento la elegancia. Sorprende la frescura de los tres actores, perfectamente creíbles en sus roles. A Carlos Echevarría ya le vimos en 2011 en otra exitosa cinta de temática gay titulada Ausente (Marco Berger), y en este filme interpreta al miembro más adulto del triángulo, un hombre padre de una hija adolescente, algo que se delata en la delicadeza con la que ejerce de figura protectora de sus compañeros de cama. Nicolás Armengol también lo hace francamente bien como su pareja desde hace ocho años, desbordando complicidad y química hacia Echevarría en sus miradas y conversaciones, sobre todo en la fantástica escena de la cena, rodada en solo dos largos planos en los que la cámara aparece primero fija tras Fede en la mesa, con la pareja enfrente contándole cómo se conocieron y los pormenores de su larga convivencia, para luego situarse tras ellos y dejarnos ver al muchacho descubrir la conflictiva relación que mantiene con su padre tras el suicidio de la madre. Emiliano Dionisi, a pesar de su juventud, saca adelante su interpretación con un desparpajo pasmoso, resultando perfectamente creíble en su timidez inicial, con esas miradas esquivas y sus movimientos titubeantes, para terminar dando rienda suelta a la pasión cuando alcanza la confianza suficiente con sus anfitriones. La corriente de empatía y buen rollo que se establece entre los tres protagonistas es digna de mención, especialmente gracias a unos diálogos que en todo momento rezuman verdad y honestidad. Es tal la naturalidad de la ya mencionada escena de la mesa durante la cena, que el espectador se plantea la duda sobre hasta qué punto sigue los patrones de un guión o es fruto de la improvisación de los actores. Los momentos eróticos, evidentemente más coreografiados, también desprenden una autenticidad que rara vez se alcanza en este tipo de productos, donde la mayoría de las veces dan la impresión de ser demasiado impostados y artificiales. En este aspecto me ha recordado a la excelente película mexicana El cielo dividido (2006, Julián Hernández), que tampoco tenía pudor alguno a la hora de hurgar en los terrenos más privados de una relación amorosa homosexual.

    No esperen encontrar una gran historia en El tercero, ya que lo que ofrece es un retazo de vida, compartiendo con el espectador la experiencia de Fede, mostrando sus deseos y también sus inseguridades (finalmente superadas gracias a la comprensión y tacto de sus compañeros de aventura). Pese a su apariencia sencilla y lineal, sutilmente cuela la película interesantes apuntes sobre las diferentes maneras de vivir la sexualidad en la pareja, sin pararse el director a poner en tela de juicio a sus personajes o a señalar la promiscuidad de este tipo de relaciones abiertas en las que personas que llevan muchísimos años compartiendo vida, abren las sábanas de su cama a terceras personas que, durante el rato que dura el acto, forman parte de su intimidad, como forma de impedir que la llama de la pasión se apague dando paso a la rutina o a la infidelidad. Es El tercero una obra muy afín a los tiempos que corren, que muestra cómo la gente se vale de las nuevas tecnologías para relacionarse. La era de internet es la solución para que millones de personas solitarias entablen amistad o relación a través de redes sociales o salas de chat, algo que también está muy bien reflejado en la cinta. Estamos pues ante una propuesta mucho más interesante de lo que puede parecer a simple vista, bastante arriesgada tanto en su empeño de alargar demasiado los planos para dejar que sus criaturas hablen, como en sus audaces escenas de sexo. Lo que es seguro es que Rodrigo Guerrero se ha convertido desde ya en un nombre a seguir en el futuro cine argentino. | ★★★ |

    José Antonio Martín
    redacción Canarias

    Argentina. 2014. Título original: El tercero. Director: Rodrigo Guerrero. Guión: Rodrigo Guerrero. Productora: Twins Latin Films. Fotografía: Gustavo Tejeda. Música: Daniel Melero. Montaje: Rodrigo Guerrero, Lorena Moriconi. Intérpretes: Carlos Echevarría, Emiliano Dionisi, Nicolás Armengol.

    El tercero póster
    Feelmakers

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