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  • Especial Festival de Sundance.
    Cobertura completa de la edición 2018.

    Repetir lo irrepetible.
    «En la playa sola de noche», de Hong Sang-soo.

    Sensualidad praxiteliana.
    «Call me by your name», de Luca Guadagnino.

    Insert Coin.
    «Good Time», de los hermanos Safdie.


    Hoy comienza la XI edición de DocumentaMadrid, una de las citas más importantes del género documental en España que exhibirá más de 70 historias reales procedentes de 26 países distintos. El cine de no-ficción encuentra en este certamen anual un importante apoyo, reflejado en propuestas que que exhiben la realidad social, cultural, ambiental, económica y artística de puntos del planeta contrastados y plurales, convirtiendo así DocumentaMadrid en una jugosa cosecha audiovisual acerca de los tiempos que corren. En las respectivas Secciones Oficiales se proyectarán, del 30 de abril al 11 de mayo, un total de 13 largometrajes y 20 cortometrajes que competirán por el Premio al Mejor Documental, otorgado por los jurados internacionales de cada una de las categorías. La Sección Oficial ha priorizado el estreno absoluto en nuestro país de grandes títulos de la temporada; una mezcla de producciones de directores consagrados, junto a otras propuestas nóveles; modelos narrativos tradicionales y apuestas transgresoras de formato. Aquí hallaremos sobre todo conflictos mundiales de extrema actualidad, desde la lucha socio-política contra Bashar al-Assad en la ciudad de Homs o el nacimiento en Ucrania del conocido movimiento Femen, a otras temáticas de tratamiento más intimista alternan como la pobreza, los entresijos del sistema financiero o la tolerancia religiosa en territorio iraní.

    Dos grandes historias fuera de competición completan la Sección Oficial de este DocumentaMadrid 14: The Amstrong Lie, un documental sobre el colapso del archiconocido ciclista dirigido por el ganador del Óscar Alex Gibney, será el plato encargado de abrir la inauguración, y también contaremos con The Square, también nominado a las famosas estatuillas doradas y que cerrará el festival trasladándonos a la plaza Tahrir de El Cairo, centro emblemático de la revuelta en Egipto. Además, podremos disfrutar de otras secciones como el análisis del Panorama Documental Español o la sección Retrospectiva dedicada al cineasta Fernand Melgar. En definitiva, platos de todos los gustos y colores para encumbrar los proyectos documentales patrios más destacados y las más brillantes propuestas internacionales. Nuestros compañeros Patricia Martinez Sastre y Juan José Ontiveros serán testigos de excepción y nos contarán de primera mano todo lo que acontezca en esta nueva entrega del DocumentaMadrid.

    por Andrea Núñez-Torrón Stock
    abril 30, 2014

    DocumentaMadrid 14 | Selección Oficial

    Aprendiz de gigoló, de John Turturro

    Otoño en Nueva York

    crítica de Aprendiz de gigoló | Fading Gigolo, de John Turturro, 2013

    Hay pocos actores que representen tan bien el compromiso con el cine independiente como John Turturro. Tres décadas de firmeza en sus criterios para la elección de papeles le han permitido convertir a sus rizos y sus gafas de pasta en todo un icono de esas películas “al margen”. Y construirle un sólido currículum como actor fetiche de los Coen y Spike Lee. Además de protagonista con algunos tótems del cine de autor de ayer y de hoy: Michael Cimino, Robert Redford, Tom DiCillo, Nicolas Winding Refn y Noah Baumbach le han tenido a sus órdenes. Pero las inquietudes de Turturro le han empujado también a ponerse al otro lado de la cámara. A convertirle en un cineasta que ha construido su filmografía como autor en torno a una fijación por la temática de la “gente corriente”, las historias en pequeño angular. Sazonándolas con dos toques muy personales: su amor por Nueva York, escenario de sus cuatro largos de ficción, y su condición de hijo de inmigrantes italianos. Aprendiz de gigoló vuelve a aplicar punto por punto estos principios básicos. Pero le añade la presencia de otro enamorado de la Gran Manzana, con quien comparte protagonismo en el filme: Woody Allen. El tándem, visto ahora, parece tan inevitable que sorprende que haya tardado casi treinta años en producirse. Turturro solo había coincidido con Allen poniéndose a sus órdenes con un papel fugaz en Hannah y sus hermanas.

    Precisamente en la dupla de “maduritos” que forman Turturro y Allen, el primero el gigoló del título y el segundo su improbable proxeneta, reside buena parte del encanto de la película. En ese gran conglomerado de microcosmos opuestos que es Nueva York, ambos representan personajes desorientados ante un mundo en parte cambiante, y en parte demasiado inmovilista. Son testigos de tradiciones con encanto que se apagan (la librería de varias generaciones familiares en la que ambos trabajan) mientras sobreviven viejos dogmas de intolerancia (representados por la cerrazón del barrio judío que retrata la película). Dos neoyorquinos de marcada identidad “extranjera” (uno italoamericano y el otro judío) que no terminan de encajar en los microcosmos que les impone esa identidad. Ambos, además, forman una pareja de protagonistas estrictamente irreales. Allen como un judío cabeza de una familia afroamericana, Turturro como un inocuo florista que de la noche a la mañana se convierte en un gigoló de exquisitas artes amatorias, capaz de satisfacer e incluso enamorar a milfs adineradas en busca de emociones fuertes.

    por Miguel Muñoz Garnica
    abril 30, 2014

    Crítica | Aprendiz de gigoló

    Un soltero y un biberón

    crítica de No se aceptan devoluciones, de Eugenio Derbez, 2013

    Del mismo modo que en España estamos viviendo la efervescencia del éxito sorpresa de 8 apellidos vascos (2014, Emilio Martínez-Lázaro) –siete semanas seguidas encumbrada por el público en el nº1 de las películas más vistas y aún sin síntomas de agotamiento–, en México también han conocido su particular fenómeno sociológico con la comedia No se aceptan devoluciones (2013). Ópera prima como director de Eugenio Derbez, actor todoterreno en su país que, pese a haber logrado sus mayores triunfos en la televisión o en el género del humor, también ha demostrado su valía interpretativa como eficaz dramático en títulos como La misma luna (2007, Patricia Riggen). Con este debut tras las cámaras, Derbez ha hecho historia, convirtiéndose en la película en lengua española más taquillera de todos los tiempos, desbancando al segundo puesto a El laberinto del fauno (2006, Guillermo del Toro). 39 millones de dólares recaudados en Estados Unidos certifican la simpatía que despierta el director, guionista y actor al que muchos se han apresurado a comparar con el italiano Roberto Benigni, por su facilidad para contar historias con un trasfondo duro, enmascarándolas con un humor blanco y familiar que las hace fácilmente accesibles a todo tipo de público. Una vez más, las comparaciones son odiosas y No se aceptan devoluciones no es, ni de lejos, La vida es bella (1998), algo que no ha impedido que, a pesar de todo, el filme mexicano haya calado hondo entre la audiencia gracias a su encantadora sencillez.

    por Jose Martín
    abril 30, 2014

    Crítica | No se aceptan devoluciones


    Letter to the King (Brev til Kongen, 2014) ha sido la película ganadora del Festival de Göteborg de este año. Es el segundo trabajo del director iraquí Hisham Zaman en alzarse con el Premio Dragón después de que el año pasado su segundo trabajo, Before Snowfall (2013), triunfase en el mismo certamen. Zaman comenzó a conseguir notoriedad en el año 2006 cuando estrenó Bawke, un trabajo que arrasó en diversos eventos dedicados al cortometraje siendo nominado incluso en los Premios del Cine Europeo. Letter to the King promete ser su confirmación definitiva en Europa. Una historia con un claro compromiso político alrededor de un grupo de cinco personas con destino a Oslo, cada una con sus propias motivaciones para hacer el viaje pero todas buscando un cambio en su vida, conectadas por el mismo elemento: una carta que Mirza, de 83 años, quiere entregarle personalmente al Rey. El filme acaba de comenzar su carrera promocional con muy buen pie en Göteborg, con próxima parada en el 15º Festival de Cine Europeo de Lecce. Aún no tiene confirmado estreno más allá de las fronteras escandinavas.

    «El director-guionista y sus tres montadores acreditados se mueven sin problemas entre las historias, conmovedora y perspicazmente, arrojando luz sobre algo increíblemente complejo: la forma en la que pertenecer a un grupo moldea a un individuo y sus circunstancias y, por el contrario, cómo la personalidad de cada uno asegura que no sólo son miembros de un grupo uniforme, sino seres humanos con emociones, necesidades y deseos que se pueden entender (aunque no necesariamente tolerados) por todos». The Hollywood Reporter – Boyd van Hoeij

    texto| Gonzalo Hernández
    fuente| Cine Maldito

    por redacción
    abril 30, 2014

    Carta de conciencia. Tráiler de Letter to the King, de Hisham Zaman

    Reflejos de una identidad perdida

    crítica de Concrete Night | Betoniyö, de Pirjo Honkasalo, 2013

    Hacía 15 años que la directora finesa Pirjo Honkasalo no se adentraba de nuevo en el mundo de la ficción. Y hay que decir que vuelve por la puerta grande, mostrándonos un relato mucho más cercano que sus anteriores películas documentales y, por tanto, mucho más temible. Tremendamente dura y un tanto críptica, Concrete Night nos describe el paso a la madurez de un joven del extrarradio de Helsinki. Más que una simple historia de revelación, Honkasalo construye una película de infinidad de capas y lecturas, resquicios por los que se escapa un discurso apocalíptico en su superficie pero también en el fondo sobre el futuro de una sociedad dividida y la búsqueda de la identidad de las nuevas generaciones. El joven Simo está atrapado, se ahoga. Desde una orilla ve como un tren descarrila por un puente y cae al mar. De repente, se encuentra dentro de uno de los vagones sumergidos del tren accidentado, el agua sube dentro del vagón y poco a poco se queda sin aire, las algas le enredan, necesita salir, pero las puertas están cerradas, no se abren… El sueño del joven Simo con el que empieza la película retrata el interior de un adolescente perdido que busca su faro, su guía, que se busca en cada espejo pero que no logra encontrarse. La cinta concentra el tiempo en el fin de semana anterior a la entrada en prisión del hermano de Simo. Ambos viven en un apartamento minúsculo junto con su madre, que pasa las horas bebiendo, fumando y llevando a cabo actividades mínimas, como preparar un café o darse un baño en los pies. Con este panorama, no es de extrañar que el joven de unos 14 años fume y beba al amparo de su madre y de su hermano y se deje llevar por las reacciones y las actitudes de sus familiares. Este caldo de cultivo solo tiene como consecuencia una visión impune de la vida alimentada por las narraciones catastrofistas del hermano. Simo viaja a la deriva empujando por su propio entorno y por las diferencias con un mundo que le es ajeno. Es aquí donde Honkasalo explora también las diferencias sociales, el individuo frente al grupo, en este caso, Simo contra una sociedad en la que no se encuentra, que no sigue sus valores, que no es capaz de servirle una cerveza porque es demasiado joven. Un acto de rebeldía, pero a la vez un motivo de pérdida de identidad de una sociedad centrífuga que expulsa a los desertores de una supuesta normalidad. Desde lo alto de una noria, Simo juega con sus manos a controlar a las personas que espera abajo, como si dirigiera la cruceta de unas marionetas. La distancia y el aislamiento del joven avanzan a pasos agigantados.

    por redacción
    abril 30, 2014

    Crítica | Concrete Night, de Pirjo Honkasalo

    Pure, de Lisa Langseth

    La música que amansa a las fieras

    crítica de Pure | de Lisa Langseth, 2009

    Muchos de los monstruos que habitan dentro de nosotros se ven sobrecogidos por el poder de la música, uno de los pocos idiomas universales capaz de lograr la evasión del yo durante unos minutos, abstraernos de los problemas tangibles para deslizarnos por los raíles de un pentagrama y sus notas. Curiosamente, muchos genios históricos y almas frustradas de a pie, atenúan su rabia o encuentran en la música un instrumento útil de expresión y de descanso espiritual. Precisamente, un réquiem por la pureza de su ambivalente protagonista procuró construir hace escasos años la directora sueca Lisa Langseth con Pure, una obra de cine social con propósito, que adolece de una cierta lentitud argumental pero que cuenta con un potente trasfondo psicológico que nos sumerge en la tesitura de una interesante cuestión: ¿Puede el arte salvar a una persona de sus propios demonios? ¿Posee la música el don de exorcizar el mal que habita en nuestro interior?. Con esta premisa que teñirá la estética de la película de un notable simbolismo, nos trasladamos a la vida gris de Katarina, una joven de veinte años sin recursos, hija de una prestigiosa pianista y que adolece de cierta inestabilidad psíquica, que intenta labrarse un futuro laboral y aspirar a sus sueños, estrechamente conectados con la música clásica. Encarnada por una soberbia, rabiosa y atractiva Alicia Vikander que, por momentos, se muestra distante y fría y por otros puro fuego visceral, la protagonista, sometida a un acontecimiento a priori aleatorio y superfluo que trastoca por completo su existencia, cuando escucha a escondidas una interpretación del Réquiem de Mozart en  un salón de Gotemburgo sus problemas parecen desaparecer. En un mundo todavía definido por los prejuicios, el machismo, el contraste de clases y las primeras apariencias deja de ser una chica de suburbio sin trabajo ni estudios, con antecedentes de agresividad y un futuro poco prometedor para rodearse de esa belleza estremecedora que sólo proporciona la música. Accidentalmente, consigue un trabajo como recepcionista del Salón de Conciertos, hecho que representa un antes y un después en su rutina repleta de conflictos, y que le hace comprender lo que es sentirse verdaderamente realizada, inmiscuida en un entorno bohemio e intelectual que choca con su pasado rústico y barriobajero. Sin embargo, esta nueva felicidad camuflada con dosis ingentes de mentira tiene sus puntos flacos y sus precios a pagar; en su camino hacia la redención personal Katerina ve como esos dos hemisferios opuestos colisionan y los obstáculos aparecen. Sus impulsos la arrastran a la infidelidad, al comenzar a mantener relaciones desenfrenadas y salvajes con el conductor del Salón: Adan, (estupenda actuación de Samuel Fröler), un hombre casado al que ésta idolatra, admira e intenta seducir a toda costa. Y ese no es el primero ni el último de sus problemas.

    por Andrea Núñez-Torrón Stock
    abril 30, 2014

    Crítica | Pure, de Lisa Langseth

    Tu dors Nicole

    Stéphane Lafleur, quien ya sorprendiera en 2011 con su laureada cinta En terrains connus, vuelve a ponerse tras las cámaras para dirigir Tu dors Nicole. En ella podremos ver el drástico cambio de planes al que tiene que enfrentarse Nicole, una joven de 22 años que ve como sus planes de pasar un apacible verano en compañía de Verónica se van al traste cuando su hermano, Remi, aparece por sorpresa en la casa familiar (que hasta el momento estaba desocupada por la ausencia de sus padres), con un grupo de amigos dispuestos a grabar un disco. Todo parece no encajar para la protagonista desde ese momento, el calor va en aumento, el insomnio le impide dormir y, para colmo, sus esperanzas de estrechar lazos con Verónica parecen desvanecerse, al contrario que le ocurre con un misterioso niño de 10 años al que no parece importarle la diferencia de edad entre ambos. Una sugerente imagen en blanco y negro a cargo de Sara Mishara, actúa como principal atractivo de este primer tráiler que os mostramos gracias a los compañeros de Lapresse. La joven actriz Julianne Côté (Sarah préfère la course) protagoniza ul filme en el que también encontramos a Marc-André Grondin (5150, Rue des Ormes), Fanny Mallette (7 días) y Francis La Haye (En terrains connus). La cinta será presentada en la sección Quincena de Realizadores del próximo festival de Cannes y se estrenará en salas canadienses en otoño. | Alberto Sáez (Dublín, Irlanda).

    por redacción
    abril 30, 2014

    El orgullo de Canadá. Tráiler de Tu dors Nicole, de Stéphane Lafleur

    Human Capital

    Israel y México conquistan Nueva York

    Palmarés de la XIII edición del Festival de Tribeca

    La semana pasada terminó una excelente nueva entrega del festival más importante de Nueva York en cuanto al cine independiente se refiere. Un evento joven que se ha convertido en un referente del cine internacional de bajo presupuesto, dejándonos joyas que no entienden ni de idiomas y fronteras. Muestra de ello fue la victoria el pasado año de Una noche, la notable ópera prima de Lucy Mulloy que se encuentra en cartelera en España. Este año, en la Sección World Narrative (Narrativa Mundial), Zero Motivation ha sido la ganadora del Premio Fundadores a la Mejor Película de Ficción, uno de los galardones estrella del festival, así como el Premio Nora Ephron otorgado sólo a mujeres cuyo trabajo haga su premiere oficial en el certamen. El éxito del debut de Talya Lavie sólo ha sido igualada por Güeros, cinta que ya conoció su estreno en Berlín con muy buenas críticas, y que en Tribeca ha sido recibida con el Premio a la Mejor Fotografía y una Mención Especial del Jurado. En la edición de este año destacaba sobretodo la presencia de Jon Favreau y su nuevo filme, Chef. Ha sido una de las ganadoras indiscutibles entre el público, junto a Keep On Keepin' On', llevándose ambas el Premio Heineken de la Audiencia por ficción y documental respectivamente.. A continuación, el palmarés completo con los correspondientes premios monetarios de cada uno.

    World Narrative


    Premio The Founders a la Mejor película de ficción (25.000 $)

    — Zero Motivation. Escrita y dirigida por Talya Lavie

    Mejor Actor (2.500 $)

    — Paul Schneider como Otto Wall (Goodbye to All That)

    Mejor Actriz (2.500 $)

    — Valeria Bruni Tedeschi como Carla (Human Capital)

    Mejor Fotografía en una película de ficción (5.000 $ para el ganador / 50.000 $ para servicios de posproducción)

    —Güeros. Dirigida por Alonso Ruizpalacios – Director de Fotografía: Damien García

    Mejor Guión en una película de ficción (5.000 $)

    — The Kidnappong of Michel Houellebecq. Dirigida y escrita por Guillame Nicloux

    Mejor Montaje en una película de ficción (5.000 $)

    — Five Star. Dirigida y montada por Keith Miller

    por Gonzalo Hernández
    abril 30, 2014

    Tribeca 2014 | Palmarés

    Harmony Lessons, de Emir Baigazin

    El exilio de Norman Bates

    crónica de la cuarta jornada de la IV edición del Festival Internacional Cinema D’Autor de Barcelona

    Cuarto día en Barcelona y menú con kazaja Harmony Lessons, la española Árboles y el cortometraje brasileño Redemption. La primera forma parte de la sección À Toute Vitesse, que nos acerca obras donde se describe el siempre atractivo salto de la adolescencia a la edad adulta. Árboles y Redemption están incluidas en la sección Directores. Tres propuestas muy diferentes, también muy sugerentes. Así es el D’A.


    Harmony Lessons (Uroki Garmonii, 2013) [★★★] [Crítica] es la ópera prima de Emir Baigazin que antes de aterrizar en el D’Autor había tenido un fructífero recorrido por festivales, ganando premios en Varsovia, Tokio, Sao Paulo, Seattle, Philadephia, Gante y Berlín. Baigazin dibuja la vida de Aslan, un chico que vive en un área rural indeterminado de Kazajistán que sufre bullying por parte un clan de delincuentes. En su habitual soledad, Aslan muestra interés por la física y química, al igual que por los postulados de Darwin que aprende en el instituto. Un encuadre que esconde un alter ego que explotará cuando ya no quede salida. Cocción lenta y mucha elegancia en la semántica mostrada por el prometedor realizador de Kazajistán. La trama va adquiriendo fuerza con el paso de unos minutos que esconden una tensión silenciosa y una sensación inquietante que mantiene al espectador hipnotizado delante de la pantalla. Además, posee la fotografía y la dirección de arte más potente que hemos visto en el festival hasta ahora. En pocas palabras, un producto complejo y estimulante que llena por completo al espectador. Imprescindible.

    Tras el impactante epílogo de Harmony Lessons, llegaba la doble sesión con Árboles y Redemption. La primera está dirigida por el colectivo Los Hijos, tres realizadores audiovisuales que mezclan documental, reivindicación y videoarte en sus trabajos; la segunda está dirigida por Miguel Gomes y fue todo un éxito de crítica en la pasada Mostra de Venecia. Árboles (2013) [] es una obra episódica que pretende hacer un paralelismo entre los restos colonialistas de una región de Guinea y las actuales familias que viven en un barrio residencial casi vacío a las afueras de una ciudad en el propio país. La película es un compendio de imágenes con cámara fija, la mayoría de ellas sin diálogos; un recorrido por bosques, poblaciones abandonadas y junglas de hormigón. Un largometraje que busca extrapolar desde el planteamiento más primario y remover conciencias. Por desgracia, sólo muestra una serie de ideas inconexas y, por ende, sopor. Por suerte, después llegó el turno de Redemption (2013) [★★★], un políptico de apenas 26 minutos conformado por cuatro segmentos: el de un niño que escribe a sus padres que residen en las colonias y les explica lo triste que es Portugal; un hombre maduro italiano que se da cuenta que, a pesar de que lo ha tenido todo, siempre ha estado enamorado de su primer amor de niñez; un padre de familia francés que le cuenta a su hija que a pesar de que recibirá la mejor educación nunca tendrá un padre que juegue con ella todo el tiempo; y, por último, una chica alemana que el día de su boda con aspiraciones políticas que no puede sacarse de la cabeza a Wagner. Las historias se construyen a través de imágenes grabadas en Super 8 y monólogos interiores que hacen cómplices al espectador no solo de la personalidad, la melancolía y sinceridad de las palabras de los interlocutores, sino también de la idiosincrasia del país en el que residen. Con pocos y sencillos recursos, Gomes une personas y naciones logrando una obra de vigoroso mensaje. El descubrimiento de los protagonistas al final supone la perfecta guinda de un pastel dejó un gran sabor de boca a la platea, que se lo recompensó con una gran ovación. Perspicaz, original e ingenioso filme político.

    Ginebra Bricollé Nadal
    enviada especial al Cinéma D'Autor de Barcelona 2014

    por redacción
    abril 30, 2014

    D'A 2014 | Cuarta jornada

    A Hard Day (Kkeut kka ji gan da)

    Trepidante tráiler nos llega desde Corea del Sur como avance de lo que veremos en Cannes. El realizador Kim Seong-hun (How the Lack of Love Affects Two Men), presenta un nuevo thriller de intriga que reúne todas las características para no pasar inadvertido en un festival donde cada vez se valora más el cine oriental de género. A Hard Day (Kkeut kka ji gan da) sigue los pasos de Go Geon-soo, un detective de homicidios que, en su camino al funeral de su madre, atropella fatalmente a una persona, dándose posteriormente a la fuga en un impulsivo acto desesperado consecuencia del estrés de la situación. Tratando de salir indemne del altercado y no manchar su expediente, el agente tratará por todos los medios de evitar que se le relacione con lo sucedido, pero entonces aparecerá un inesperado testigo anónimo que intentará sacar provecho de la situación. Desde ese momento se producirá una lucha entre el cazador y la presa llena de amenazas, golpes bajos y mentiras. Lee Seon-gyoon (Our Sunhi), Cho Jin-woong (Hwayi) y Jeong Man-sik (Spy) lideran el reparto de esta cinta que tendrá su premiere mundial dentro de la Quincena de los Realizadores del prestigioso certamen galo. Hasta entonces, os dejamos con el primer avance.

    texto| Alberto Sáez (Dublín)

    por redacción
    abril 29, 2014

    Primer tráiler de A Hard Day, de Kim Seong-hun

    Viktoria, de Maya Vitkova

    Maya Vitkova, de la que hace poco os hablábamos en relación a su cortometraje de 2010: Stanka Goes Home, presenta ahora el tráiler del que supone su estreno en el mundo del largo, Viktoria. Las primeras imágenes nos dan una idea de lo perturbadora que parece la película, un avance de apenas un minuto y medio de duración resulta suficiente a la realizadora para poner las cartas sobre la mesa. El guion, escrito por la propia Vitkova —que en una charla reciente con nuestro compañero Emilio Luna la definía como una obra mágico-realista bastante compleja [...is considered a magical realism, quite a complex film]—, cuenta la historia de Viktoria, un bebé que nació en el momento inapropiado y de forma no deseada. Pese a los esfuerzos de su madre, Boryana, de no dar a luz y escapar lejos de la Bulgaria comunista, la niña sobrevive y nace, pese a no estar vinculada a su madre por medio del cordón umbilical, el 10 de noviembre de 1979, convirtiéndose así en el bebé de la década. La infancia de la protagonista queda marcada por una falta de afecto y conexión con su progenitora, relación que cambiará 10 años después de su nacimiento, cuando la caída del comunismo altere por completo sus vidas. La cinta, repleta de actores noveles, fue presentada en las pasadas ediciones de los festivales de Róterdam y Sundance. A la espera de la fecha oficial de su estreno, os dejamos con el tráiler cortesía de Viktoria Films. | Alberto Sáez (Dublín, Irlanda).

    por redacción
    abril 28, 2014

    Inocencia despojada. Tráiler de Viktoria, de Maya Vitkova


    Whitewash (2013) fue una de las ganadoras del año pasado en Tribeca llevándose el Premio al mejor director debutante en una película de ficción. Emanuel Hoss-Desmarais se ha descubierto como un cineasta en ciernes después de una breve carrera como actor que le ha llevado a trabajar incluso con Roland Emmerich en El día de mañana (2004). Whitewash supone su debut en el largo después de dos cortometrajes, el último de ellos —Marius Borodine— nominado por la Academia de Cine Canadiense (los Premios Genie). Desmarais se estrena contando la historia de Bruce, un operador de quitanieves en horas bajas que una noche de borrachera atropella accidentalmente a un hombre. A pesar de esconder el cuerpo intentando olvidar lo ocurrido, la culpabilidad comienza a desmoronarle al tiempo que las autoridades van a acercándose cada vez más. Bruce acabará enfrentándose al misterio detrás de la víctima y a las circunstancias que acabaron reuniéndoles en el fatídico accidente. Whitewash estuvo nominada a los nombrados Genie de este año en la categoría de Mejor Guión, aunque finalmente se llevó a casa el Premio Claude Jutra a la Mejor Ópera Prima del año. La cinta ya ha pasado por festivales como Vancouver, Karlovy Vary o Austin. Ya se ha estrenado en Québec y tiene pendiente su estreno en Estados Unidos para el 2 de mayo. | Gonzalo Hernández.

    «Hoss-Desmarais trasmite cuán de físicamente exigente es la supervivencia de Bruce, pero su guión (coescrito junto a Marc Tulin) se contenta con mostrarle haciendo viajes ocasionales para conseguir suministros —su inutilidad es lo más cerca que la película está de la comedia negra— sin tratar de encontrar una excusa más sostenible. El único sentido de drama y urgencia de la película viene de la presión de la cámara en el sujeto atrapado, un hombre que no está dispuesto a morir, a pesar de que no parece convencido de que en la vida merece la pena la lucha». The Hollywood Reporter – John DeFore.

    por redacción
    abril 28, 2014

    Luchando contra sí mismo. Tráiler de Whitewash, el debut de Emanuel Hoss-Desmarais

    Pollo, soju y planos fijos

    crítica de Our Sunhi | Uri Sunhi, de Hong Sang-soo, 2013

    El director surcoreano Hong Sang-soo es un artista que se nutre de pocas florituras pero que busca profundidad en el mensaje. En su nueva película, Our Sunhi, vuelve a indagar en las relaciones entre hombres y mujeres ahondando aún más en la casualidad y el azar para formar conversaciones estáticas que muestren la profunda pérdida de dirección de sus protagonistas. De este modo, vuelve a renunciar al montaje y a la artificiosidad en el plano para analizar la relación de la joven Sunhi del título con tres hombres: un compañero, un profesor y el director del departamento de su universidad. El posesivo del título (Nuestra Sunhi) refuerza la idea de definición del personaje a través de terceros. No se trata de quién es Sunhi, sino de cómo la ven estos tres amantes ocasionales y cómo se apropian de su historia. Sin contexto ni presentación, la película nos mete de lleno en la conversación para ir desgranando los detalles de una personalidad oscura, hermética, con un punto de tormento en el horizonte y tremendamente solitaria que arrastra Sunhi. La carta de recomendación que solicita a su profesor y que mueve toda la cinta constituye la definición de su personaje a través de lo que es, la primera carta, y de lo que realmente le gustaría ser, la segunda, pero también de la personalidad de los hombres, que cambian la percepción de la mujer anhelada tanto ante ella como ante sus amigos por el simple hecho de conseguir sus deseos. Sunhi (la mujer) mueve los hilos de las relaciones sigilosamente; los hombres, torpes e interesados, lo hacen todo demasiado evidente.

    El trabajo de Hong Sang-soo consiste en colocar la cámara junto a una mesa de bar, dejar sobre ella unas cuántas botellas de soju (bebida tradicional surcoreana parecida al vodka pero hecha a base de arroz) y unos platos de pollo rebozado y dejar que todo fluya. No hay corte, tan solo quedan el trabajo del actor y la palabra, amén de algunos zooms francamente irrisorios. De este modo, los actores se lanzan sin red a la aventura de la escena y consiguen sacarla de manera brillante. No hay concesión al retoque, a usar las tijeras para maquillar un gesto mal retratado. Sang-soo mete a los actores en una calmada espiral de borrachera que les empuja al retrato sincero de las interacciones, a buscar dentro de sí mismos la reflexión de quien es esta Sunhi y apoderarse de su interpretación. El resultado es una película que rezuma realismo, totalmente estática y que no intenta llevar al espectador a ningún lugar en concreto. El verdadero trabajo del director se sitúa en el momento anterior al rodaje, en la preparación de la escena y la dirección de actores. Una vez dadas las pautas, Sang-soo no tiene más que colocar la cámara y dejar que los actores hagan su trabajo. Esta obsesión por el plano fijo, obviando el plano contra plano en la conversación y cualquier tipo de elipsis o subrayado, coloca al director surcoreano a la altura del espectador. Es un mero retratista de la palabra y el gesto, del tiempo dilatado que intenta sobrepasar la frialdad de la composición para formar un discurso moderno sobre las relaciones humanas.

    por redacción
    abril 28, 2014

    Crítica | Our Sunhi, de Hong Sang-soo

    La jalousie

    De celos y hombres

    crónica de la tercera jornada de la 4ª edición del Festival Internacional de Cinema D’Autor de Barcelona

    Primer sold out del festival. Ha llegado con la película catalana Tots els camins de Déu, premiere mundial en el D’A. Mucha expectación y una larga cola también para ver la nueva película de Philippe Garrel protagonizado por su hijo Louis. Por último, cerrábamos la tarde con O homen das multidões. Tres propuestas temáticas muy diferentes que experimentan con los formatos aportando al espectador nuevas miradas y encuadres. Cámara en mano y 4:3 de pantalla, blanco y negro y una nueva proporción son el legado de este tercer día en Barcelona.



    Tots els camins de Déu (España, 2014) [★★★] supone el debut en solitario de la directora Gemma Ferraté quien ya dirigió un fragmento de Puzzled Love. El filme es una visión muy particular sobre los tres días que Judas, después de traicionar a Jesús, deambuló comido por los remordimientos antes de colgarse. Fábula, por tanto, sobre la culpa, adaptada a nuestros tiempos y que, con un exiguo presupuesto, consigue convertirse en un producto sólido de gran capacidad evocadora pese a una serie de bajones narrativos en su primer tercio. Toda una sorpresa de la factoría ESCAC, financiada vía crowdfunding, que fue recibida con una gran ovación de la platea. Sin duda, habrá que apuntar el nombre de su creadora.

    Tras la esperada cuota de cine local del certamen, llegaba el turno del patriarca Garrel y sus dos hijos, Louis y Esther, quienes ya habíamos visto en el reparto de anteriores películas del festival. La jalousie (Francia, 2013) [★★] –cinta que ya reseñamos en la pasada entrega del Cineuropa de Santiago de Compostela— nos cuenta los celos y la fragilidad del amor personificado en una pareja de treintañeros. El principal aliciente del filme es su acertado reparto, conformado por Louis Garrel, Anna Mouglalis, Rebecca Covenant, Olga Milshtein y Esther Garrel. La cinta francesa, con fuertes influencias de la Nouvelle vague, presenta una trama mil veces vista pero que no deja de ser ligera y entretenida. A destacar la frescura y la naturalidad que aporta Olga Milshtein, la más joven el citado elenco.

    El día terminó con O homen das multitudões (Brasil, 2014) [★★★], película brasileña que ha pasado recientemente por la Berlinale. Marcelo Gomes y Cao Guimaraes ofrecen una adaptación libre de la obra de Edgar Allan Poe El hombre de la multitud (1840) de lo más peculiar. El argumento nos presenta a Juvenal, un conductor de tren en Brasil que vive de forma solitaria y silenciosa en una ciudad llena de ruidos y multitudes. Con una extraña proporción de pantalla que parece la estampa de instantáneas verticales, los directores buscan nuevas perspectivas y parapetos donde observar ese movimiento casi pendular de las masas que se dirigen religiosamente cada día al mismo sitio. El largometraje funciona como una elegante reflexión sobre la sociedad actual masificada y tecnológica y la falta de relaciones interpersonales auténticas. Con un ritmo pausado y entrecortado el filme resulta incomodo por momentos, pero que premia al espectador más atento. Un tipo de cine que proyecta sensaciones que perduran en la memoria. En ésta aparecerán esos dos protagonistas, tan entrañables como incapaces de decirse algo sincero.

    Ginebra Bricollé Nadal
    enviada especial al Cinéma D'Autor de Barcelona 2014

    por redacción
    abril 28, 2014

    D'A 2014 | Tercera jornada

    El abuelo que saltó de la ventana y se largó

    El 11 de julio llegará a España uno de esos extraños éxitos que parece que sólo funcionaran a nivel local y se acaban convirtiendo en sensación. Hablamos de El abuelo que saltó por la ventana y se largó (Hundraåringen som klev ut genom fönstret och försvann, 2013), adaptación homónima de la célebre novela de Jonas Jonasson. Como es habitual, los suecos se apresuraron –ante el clásico interés estadounidense– en la traslación de una obra literaria publicada en 2009 y convertida en best-seller de forma inmediata. Tras este rotundo éxito, Jonasson se convirtió en uno de los autores más valorados por los lectores europeos. Prueba de ello es la acogida de La analfabeta el pasado día de San Jorge. El impacto del filme dirigido por Felix Herngren –en la que es su segundo largometraje tras la prometedora Eso de ser adultos (2009)— ayudará aún más a un escritor que rompe con los moldes de la prosa actual nórdica. Con El abuelo que saltó por la ventana y se largó estamos ante una sátira sobre la sociedad actual personificada en un centenario que decide dar un vuelco a su vida y se embarca en una serie de aventuras que pondrán en jaque a las autoridades. Nominada a cuatro premios Guldbagge –otorgados por la Academia sueca de cine—, fue la gran favorita del público sueco el pasado año. A continuación, os dejamos el tráiler en versión original y doblado de una de las posibles sorpresas (pese al maquillaje al estilo Chanante de Robert Gustafsson) de este 2014.

    por Emilio Luna
    abril 28, 2014

    La sensación sueca. Tráiler de El abuelo que saltó por la ventana y se largó

    Cold in July, de Jim Mickle

    Regresa Michael C. Hall a la gran pantalla, ya con la serie de Dexter terminada, el actor se aleja del sofisticado estilo de “policía de día / asesino de noche”, para disfrazarse de “redneck” en el nuevo thriller policial de Jim Mickle, que cambia el terror de sus anteriores trabajos (Stake Land) por el drama criminal de esta Cold in July. La trama sigue a Richard Dane, un hombre de familia que asesina en defensa propia a un ladrón armado que había entrado en su casa. A raíz del desafortunado incidente, el padre del fallecido decide buscar venganza para honrar al bueno de su hijo. Richard pronto se dará cuenta de que el hombre al que disparó y el hijo del justiciero no parecen ser la misma persona. Todo empieza a complicarse, sobre todo para la familia Dane que tendrá que luchar por la supervivencia del más fuerte. El propio Mickle, en colaboración con Nick Damici, adapta la novela homónima de Joe R. Lansdale, que cuenta con un gran reparto entre los que encontramos, acompañando al mencionado Michael C. Hall, a Don Johnson (Django desencadenado), Sam Shepard (Out of the Furnace), Vinessa Shaw (Efectos secundarios) y Nick Damici (asiduo colaborador del director). Tras su presentación en el pasado festival de Sundance, pasará por la Quincena de los Realizadores de Cannes el próximo mayo. La cinta tendrá un estreno limitado en Estados Unidos el 23 de mayo y llegará a Reino Unido en junio. Os dejamos con el tráiler a continuación.

    texto| Alberto Sáez (Dublín, Irlanda)

    por redacción
    abril 28, 2014

    Dexter en Cannes. Tráiler de Cold in July, de Jim Mickle

    Hannibal (2x09)

    ¿En qué se piensa al matar?

    crítica de Shiizakana (2x09) | Hannibal (Temporada 2)

    NBC | EEUU, 2014. Director: Michael Rymer. Guión: Jeff Vlaming & Bryan Fuller. Creador: Bryan Fuller. Reparto: Hugh Dancy, Mads Mikkelsen, Laurence Fishburne, Scott Thompson, Aaron Abrams, Jeremy Davies, Chris Diamantopoulos, Katharine Isabelle, Mark O´Brien. Fotografía: James Hawkison. Música: Brian Reitzell.

    Varias personas han muerto por ataques de lo que parecen ser bestias. Will y Hannibal continúan la terapia. Margot conoce al agente especial Graham.


    Casi como una continuación indirecta del octavo episodio, este Shiizakana (el anterior se titulaba Shu-zakana) ahonda en la nueva dirección de la trama y repite a varias de sus estrellas invitadas, amén de una nueva incorporación que pone de manifiesto el talento de los guionistas para crear anversos y reversos de las situaciones sin que se note su maquinación. En este caso, Hannibal le devuelve la jugada a Will cuando manipula a un desequilibrado para que le intente matar. La diferencia es que Will quería que Matthew Brown matara al doctor Lecter, mientras que Hannibal envía a Randall Tier como experimento para ver en qué condiciones quitaría Will una vida. La gran pregunta que ronda los últimos episodios es qué se siente al quitar una vida. ¿Cambia si la persona se lo merece? ¿Quiénes somos nosotros para administrar justicia? ¿Es justicia? ¿Se puede volver una vez se hace algo así? Todas esas interesantes ideas han sido debatidas en diferentes medios artísticos desde hace siglos, y Hannibal no está aquí para decir nada nuevo. Eso sí, al menos lo hace de manera retorcida y ambigua. La escena que cerró el episodio anterior, donde Lecter detenía a Will antes de que la bala saliera del arma es retomada ante nuestros ojos, se juega con ella y no se resuelve con exactitud el destino de Clark. Teniendo en cuenta que Peter está en un centro de salud mental, es presumible que los asesores entregaran al asesino al FBI, pero quizá no. Este capítulo termina con una escena que también tiene pinta de retomarse. Ahora que ambos personajes están “even Steven”.

    por Adrián González Viña
    abril 27, 2014

    Recap | Hannibal (2x09)

    Divergente | Divergent, de Neil Burger, 2014

    Lionsgate vs Summit

    crítica de Divergente | Divergent, de Neil Burger, 2014

    Veronica Roth escribió Divergente con apenas 22 años, en 2011, cuando aún estaba en la universidad. Decidida a apostar por su primera novela, dejó de lado gran parte de sus estudios para dedicarse a la primera parte de lo que a la postre sería otra trilogía de éxito mundial entre los denominados “jóvenes adultos”. En 2008 Suzanne Collins acababa de publicar Los juegos del hambre, y ese mismo año la mormona Stephenie Meyer reformulaba el clásico triángulo amoroso en The Host, con el cierre de su saga estrella aún en el ambiente. Roth entraba, pues, de lleno en el mercado del acné y los gritos con las hormonas aún efervescentes, y con la inteligencia suficiente como para tomar los elementos que toda novela juvenil debe tener según las corrientes dominantes. Divergente se contextualiza en un ambiente postapocalíptico en el que la humanidad ha sufrido una guerra que ha devastado las ciudades. Para evitar futuros conflictos, el gobierno ha dividido a la población según cinco estamentos básicos basados en la personalidad: Erudición —donde se engloban los ciudadanos de mayor inteligencia—, Verdad —en el que se defiende la justicia—, Cordialidad —principalmente dedicada al cultivo de la tierra—, Osadía —amantes del riesgo y guardias de la ciudad, y, Abnegación —altruistas, generosos y por tanto, encargados del gobierno—. En este último distrito es donde conocemos a Beatrice, la protagonista, amago descarado de una Katniss en potencia que no se siente cómoda con las reglas que esa sociedad ha marcado para ella. Es por ley que todo joven debe elegir facción al cumplir 18 años, optando por quedarse en su lugar de origen o trasladarse a un nuevo distrito. Eso sí, una vez tomada la decisión nunca podrá volver. Para asegurar que el criterio sea el adecuado, el gobierno lleva a cabo unas pruebas psicológicas que determinan la auténtica naturaleza estamental de cada chico, independientemente de su elección posterior.

    por Gonzalo Hernández
    abril 27, 2014

    Crítica | Divergente

    Joe, de David Gordon Green

    Las heridas del alma

    crítica de Joe | de David Gordon Green, 2013

    Desde que ganara su único Oscar por Leaving Las Vegas (1995, Mike Figgis), el volcán Nicolas Cage ha permanecido en estado latente. A aquella tremenda erupción de talento y energía demostrada en su encarnación de un alcohólico suicida, le siguió una carrera repleta de discutibles elecciones de personajes, con aislados fogonazos de genio –Teniente corrupto (2009, Werner Herzog), Kick-Ass (2010, Matthew Vaughn)–, aunque incidiendo más de lo aconsejable en el cine más comercial. 2013 parece ser, definitivamente, el año que pone fin definitivamente a la sequía de buenos proyectos del actor. El responsable de lograr esta resurrección artística no es otro que el director David Gordon Green, que a pesar de ser más conocido por comedias gamberras de la talla de Superfumados (2008) o Caballeros, princesas y otras bestias (2011), tiene en su haber algunas interesantes cintas independientes como George Washington (2000) –por la que ganó el Premio a la Mejor ópera prima del Círculo de Críticos de Nueva York– u All the Real Girls (2003). La proeza de Gordon Green no se queda únicamente en esta oportunidad de darle nuevos bríos a la alicaída estrella, ya que Joe atesora múltiples atractivos como para convertirse por méritos propios en uno de los mejores filmes del año, aun cuando tenga que soportar inevitables y odiosas comparaciones con otra reciente película de ambientes rurales sureños, la excelente Mud (2012, Jeff Nichols), con la que comparte, además, el protagonismo del talentoso adolescente Tye Sheridan.

    por Jose Martín
    abril 27, 2014

    Crítica | Joe, de David Gordon Green

    Walter White edulcorado

    crítica de After the Fall | de Saar Klein, 2014

    No es casualidad que Saar Klein coloque el nombre de Terrence Malick en la primera línea y en solitario en el apartado reservado a los agradecimientos. El montador de películas como El nuevo mundo y La delgada línea roja tiene muchos puntos en común con el director de Illinois. Sin embargo, está más cerca del Malick de las primeras películas que de la solemnidad profunda y filosófica del último Malick con El árbol de la vida y To the wonder. Klein se lanza a dirigir su primera película con las cosas muy claras a nivel formal. Desprendiéndose del excesivo artificio ceremonioso de su maestro, nos presenta una cinta mucho más digerible y cercana. La sencillez en su puesta en escena y la clara identificación del protagonista y sus medios se transmite a través de una cámara de movimientos suaves, sin estridencias ni planos extraños y que busca el encuadre sencillo para recrear una historia sencilla (y un tanto manida). Klein encuentra en el montaje el mejor aliado para dibujar el entorno cotidiano y familiar que ahoga al protagonista por el miedo a perderlo. Permite que la historia respire y esparce sus momentos malickianos por la cinta para aunar la introspección con la acción. A diferencia de lo que ocurre en To the wonder, Saar Klein parte de la acción y de una historia concreta para llegar al fondo del padre de familia protagonista y sus luchas internas. Evita partir de la abstracción pseudofilosófica que escogería Malick y realiza el viaje de fuera hacia adentro utilizando las armas que mejor conoce: la cámara, el plano y, sobre todo, el montaje. Otra cuestión más peliaguda es el argumento. Klein, con la ayuda de Joe Conway, actor y guionista con pocos títulos a sus espaldas, crea un relato en ocasiones torpe y excesivamente explícito en la transmisión de la información de la trama. Por decirlo de algún modo, al guión se le ve el plumero. El esqueleto típico en tres actos está bien construido, pero es demasiado evidente, especialmente en la presentación del personaje y, sobre todo, en cómo lo verbaliza a través del diálogo. Y eso que empieza bien, con un pequeño engaño al espectador mostrándonos una familia perfecta con un padre de familia ejemplar, pero que en realidad está ocultando que le han echado del trabajo y no sabe cómo podrá sostener a su familia. La maduración y el detalle del que hablábamos anteriormente en el montaje se echan de menos en los diálogos, realmente el talón de Aquiles de la cinta.

    por redacción
    abril 27, 2014

    Crítica | After the Fall, de Saar Klein

    Oro (Gold), de Thomas Arslan

    Eficiencia germana

    crítica de Oro | Gold, de Thomas Arslan, 2013

    La fiebre del oro tiene una fuerte presencia en la cultura popular. No solo americana, también en la latina. En el imaginario colectivo descansa ese cuadro de un grupo de hombres con pico y pala en busca de pedruscos dorados o, en su defecto, un grupo de semejantes, en la orilla de un río, sumergiendo una batea en la corriente y agitándola con la esperanza de encontrar las soñadas pepitas. La fiebre del oro fue un período migratorio masivo impulsado por los hallazgos de yacimientos del metal precioso en zonas rurales. Se produjo a lo largo del siglo XIX, en un contexto de insatisfacción social, donde la desesperación y la ilusión llevaron a miles de personas a abandonar sus empleos y hogares en pos de una vida más amable. La mejora en las vías de comunicación, el sistema internacional basado en el patrón oro y la codicia de hacerse ricos fueron los principales motores de este fenómeno. Los buscadores de oro cruzaron mares, ríos y montañas. Desde Zacatecas hasta Yukón, pasando por California. En el Festival de Berlín de 2013 se proyectó un western germano-canadiense –Gold (2013)– cuyo marco contextual versa sobre este prodigio migratorio. El cine ha retratado muchas veces esta obsesión por la riqueza y la miseria adyacente. Chaplin lo hizo con fuertes dosis de humor en La quimera del oro (1925); el cine americano de los años cuarenta y cincuenta contó con película como California (1946) o Tierras lejanas (1954). John Wayne, el vaquero por excelencia, dejó su sello en Los cowboys (1972) y en el boom de las series televisivas en el que nos hayamos inmersos no podríamos olvidarnos de Deadwood (2004). Resulta cuanto menos curioso que algo tan americano como el western y la fiebre del oro salga de nuevo a la palestra gracias a alemanes. Algunos consideraron el filme de Thomas Arslan una reinvención del género habida cuenta de su genuinidad, sin duda exagerado. Pero sí que supone una perspectiva distinta, que desmitifica las aventuras del oeste.

    por Andrés Tallón Castro
    abril 27, 2014

    Crítica | Oro (Gold), de Thomas Arslan

    Metales pesados

    crónica de la segunda jornada de la 4ª edición del Festival Internacional Cinema D’Autor de Barcelona

    El protagonista con mayúsculas de esta segunda jornada del D’A ha sido el cineasta américo-germano Noaz Deshe que estuvo presente en la proyección de su ópera prima, White Shadow, proyectada en las pasadas ediciones de la Mostra y Sundance. Además, también hemos podido ver la comedia islandesa Metalhead y la nueva creación del siempre díscolo Bruce LaBruce. Todo enmarcado en un gran ambiente gracias a la notable respuesta de un público ávido de un cine tristemente no demasiado habitual en nuestro país. Comedia, queer y cine crudo y reivindicativo. Un tiro a las vísceras.


    Con una gran expectación la tarde comenzaba con Metalhead (Málmhaus, 2013) [★★★], una comedia que prometía ser bizarra como pocas y jugar con temas como tan opuestos como costumbrismo y la música metal. El filme nos cuenta como después de la muerte del hermano mayor, Hera, la menor de una familia rural islandesa, busca superarlo siguiendo el camino de su fallecido hermano y convertiéndose en una rebelde metalera. Estas pautas, que podrían ser sinónimo de un drama intenso, las aprovecha el director Ragnar Bragason para apostar por una comedia disparatada con un humor muy negro que, al principio, choca de bruces con el espectador, pero una vez entrado en su juego se disfruta como pocos. La banda sonora que mezcla clásicos del rock, rock-metal internacional y temas locales supone un perfecto acompañamiento a esta rareza de excelente factura y una narrativa que roza la brillantez en numerosos instantes. Tras el fundido a negro y los correspondientes créditos, se llevó la ovación del día. Primera gran cinta del D’A 2014.

    Tras el gran sabor de boca con regusto nórdico, turno para un cambio de tercio y de resultado. White Shadow (Tanzania, 2014) [], producida por Ryan Gosling, supone la primera obra de ficción del documentalista Noaz Deshe. El filme nos acerca de forma cuasi documental la figura de Alias, un albino negro de Tanzania que es perseguido por brujos y chamanes para vender sus órganos. Deshe pretende relatar una situación real y escalofriante, y para ello nos ofrece una mirada, explícita, fría, objetiva y cruda que hizo que alguna que otra persona se fuera de la sala a media proyección. Estamos ante una creación críptica que no aprovecha los potenciales recursos argumentales de los que dispone. Un material excesivamente fragmentado y una trama que da tumbos, articulada por tres o cuatro personajes cuya vida y pasado no conocemos y solo los vemos en acción presente. La primera impresión es que Deshe grabó muchísimas horas y el esfuerzo titánico para darle forma en la sala de montaje resultó más que fallido. Lo más enriquecedor de la sesión fue la charla posterior con el propio Deshe quien explicó de forma sincera y pasional como el proyecto empezó de un taller de cine que fue a impartir y como acabó en dos poblados de Tanzania intentando traer a Occidente un drama difícil de digerir en el Primer Mundo.

    Para cerrar el día, llegó el controvertido artista queer Bruce LaBruce, con una propuesta igual de polémica: Gerontophilia (Canadá, 2013) [★★]. Un filme que nos cuenta el fetiche de Lake, un joven que se da cuenta que le gustan los octogenarios. Cuando su madre le propone un trabajo en un asilo, Lake no se lo piensa dos veces. Allí conocerá a Melvin un viejo cascarrabias que le sacará lo mejor de sí mismo, e iniciarán una extraña relación. Una road movie de cierta simpatía, rodada con elegancia pero que no ofrece nada distinto de lo que mostró la entrañable joya de este subgénero titulada Harold and Maude (1971). Gerontophilia solo se diferencia del típico producto romántico norteamericano por el hecho de cambiar a la chica por un abuelo. Concebida como una sátira contra las prejuicios, el único objetivo que parece buscar aquí su LaBruce es la provocación más llana; y hace algo tan aséptico y anodino que solo consigue la indolencia por parte del espectador.

    Ginebra Bricollé Nadal
    enviada especial al Cinéma D'Autor de Barcelona 2014

    por redacción
    abril 27, 2014

    D'A 2014 | Segunda jornada

    Juego de tronos - Game of Thrones (4x03)

    Encadenar la pérdida, catapultar la libertad

    crítica de Breaker of chains (4x03) | Game of thrones (Temporada 4)
    Este artículo contiene spoilers

    HBO | EE.UU., 2014. Director: Alex Graves. Creador: David Benioff y D. B. Weiss. Guión: David Benioff y D. B. Weiss. Fotografía: Anette Haellmigk. Música: Ramin Djawadi. Diseño de producción: Deborah Riley. Dirección artística: Paul Ghirardani. Intérpretes: Peter Dinklage, Nicolaj Coster-Waldau, Lena Heady, Emilia Clarke, Kit Harington, Aidan Gillen, Charles Dance, Natalie Dormer, Liam Cunningham, Stephen Dillane, Jack Gleeson, Sophie Turner, Maisie Williams.

    Con el mismo plano que dejábamos la Boda Púrpura abrimos el nuevo capítulo. Si la llama del impacto había menguado en los siete días de luto dudoso que el espectador había adoptado sin remedio, la sola instantánea del rostro cadavérico de Joffrey vuelve a encender los rescoldos. Volvemos a estar en tensión y envueltos de misterio tras solo un par de parpadeos. La secuencia de apertura empalma con el drama nupcial, como no puede ser de otra forma; el asesinato del rey es una bomba de racimo argumental. Se trata de un suceso que va a afectar a muchos protagonistas y, en consecuencia, al hilo de la trama comunitaria que van tejiendo. Seremos testigos de ello en este episodio, cuando escuchemos las reflexiones o el eco sordo de los pensamientos de personajes como la viuda doblemente tempranera y su abuela de vuelta de todo, el acusado en público y la supuesta cómplice a la huida, la madre que exorciza su rabioso dolor y el padre secreto que guarda el suyo, de tenerlo, en la mazmorra más oscura y oculta de su pecho bajo armadura, incluso provenientes del abuelo que no pierde lágrima o tiempo a la hora de asentar el poder de su Casa, bien con aquello de “a rey muerto, rey puesto”, bien a fuerza de desempolvar definitivamente el viejo enemigo para convertirlo en aliado y acabar sacándole lustre.

    por Parábola Durden
    abril 27, 2014

    Recap | Juego de tronos (4x03)

    Parks and Recreation (Temporada 6)

    Una temporada de cambios y ambición

    crítica de Parks and recreation (2009-) | Temporada 6

    NBC / 6ª temporada: 22 capítulos | EEUU, 2013, 2014. Creadores: Michael Schur & Greg Daniels. Directores: Dean Holland, Nicole Holofcener, Jay Karas, Jorma Taccone, Morgan Sackett, Wendey Stanzler, Michael Trim, Julie Anne Robinson, Alan Yang, Adam Scott, Ken Whittingham, Beth McCarthy-Miller, Nick Offerman, Michael Schur. Guionistas: Michael Schur, Alan Yang, Donick Cary, Matt Murray, Harris Wittels, Aisha Muharrar, Matt Hubbard, Dave King, Amy Poehler, Sam Means, Joe Mande, Megan Amram, Jen Statsky, Emma Fletcher, Rachna Fruchbom. Reparto: Amy Poehler, Aubrey Plaza, Nick Offerman, Adam Scott, Jim O´Heir, Retta, Aziz Ansari, Rashida Jones, Rob Lowe, Jon Glaser, Billy Eichner, Henry Winkler, Lucy Lawless, Jay Jackson, Ben Schwartz, Kristen Bell, Jenny Slate, Andy Forrest, Kevin Symons. Fotografía: Tom Magill. Música: Mark Rivers.

    De entrada hay que decir que como sitcom, es difícil hacerlo mejor que Parks and recreation. Son ya seis temporadas y 112 episodios donde Michael Schur y su groupe de guionistas y divertidísimos intérpretes han acuñado un tono perfecto para contar lo que quieren. Saben cómo hacerlo, saben quiénes son los personajes y la mitología de su universo. Anclados en una suerte de realismo, o al menos veracidad en lo que cuentan, pero bañado por un enfoque de comedia disparatada. Un equilibrio que dominan y del que han sido capaces de sacar decenas de historias divertidas e interesantes. Y también algunas decisiones erróneas. La 6ª temporada ha vivido una existencia de lo más tumultuosa, tanto para bien como para mal, y ha sido fascinante ver cómo Schur se adaptaba a las circunstancias, sin contar con que esta temporada tenía otra serie en antena, la hilarante Brooklyn Nine-Nine (2013-), aunque ésta tenga un co-creador más bien al mando, Dan Goor. La temporada comenzó en Londres y pasó por Francia y otros lugares de Inglaterra; no contó con uno de sus actores, Chris Pratt, durante buena parte de los primeros episodios; tenía 13 capítulos para despedir a dos personajes fijos que dejaban la serie (Ann y Chris), siendo Ann un personaje fundamental; Amy Poehler ganó un merecido Globo de Oro en enero por su papel de Leslie Knope, cada vez más icónico; se jugó con la trama del embarazo de la nueva mujer de Ron, Diane, condicionados por lo difícil que es trabajar con Lucy Lawless cuando no está fija en una serie, ya que vive en Nueva Zelanda; dos guionistas de los importantes dejaron la serie para trabajar en la comedia de FOX y el presidente de NBC les dio por segura la renovación meses antes de rodar el final de temporada. La popularidad de la serie es tal que Michelle Obama ha participado en el penúltimo episodio, aunque eso beneficia a ambas partes, evidentemente. La sorpresa que cierra la temporada, y que no vamos a desvelar, es el cambio definitivo en una serie que siempre ha disfrutado con descolocar al espectador.

    por Adrián González Viña
    abril 27, 2014

    Crítica en Serie | Parks and Recreation (Temporada 6)

    El fantasma del Yankee Pedlar Hotel

    crítica de Los huéspedes | The Innkeepers, de Ti West, 2011

    Ti West pertenece a esa selecta estirpe de nuevos cineastas que están devolviendo al género del terror la dignidad perdida. Nombres como Rob Zombie, James Wan, Eli Roth, Jim Mickle o Alexandre Aja, que han cultivado su cultura cinéfila adorando las películas de los 70 y 80, salpican sus propuestas de múltiples y gozosas referencias y guiños a aquellas, sin perder por ello sus personalidades como creadores. En el caso de West, la película que le colocó en el punto de mira para los aficionados al género fue la notable La casa del diablo (2008), un modesto ejercicio de mimetismo hacia las cintas de temática demoníaca de los 80, donde demostró un gran poderío visual pese a la economía de medios. Aquel título, que argumentalmente bebía de fuentes clásicas como La semilla del diablo (1968, Roman Polanski) o La centinela (1977, Michael Winner) –auténtica joya a reivindicar–, fue la antesala de unos trabajos que no han logrado mantener el listón tan alto, como sus contribuciones a las películas de sketches V/H/S (2012) y The ABCs of Death (2012) y, sobre todo, la decepcionante Cabin Fever 2: Spring Fever (2009), secuela del título de culto de Eli Roth. Ahora, en plena efervescencia del éxito de títulos sobre casas encantadas como Expediente Warren: The Conjuring (2013, James Wan) o la interminable saga de Paranormal Activity, llega a España –con tres años de retraso– Los huéspedes (2011), otro particular homenaje del realizador al horror ochentero, salpicado de un saludable sentido del humor.

    Los huéspedes | The Innkeepers, de Ti West

    La película presenta algo ya transitado otras veces con anterioridad como es el escenario de un hotel habitado por los atormentados fantasmas del pasado. Stephen King fue uno de los maestros en presentar estos enormes edificios como temibles amenazas paranormales en obras literarias de las que luego salieron filmes como El resplandor (1980, Stanley Kubrick) o Habitación 1408 (2007, Mikael Håfström). El Yankee Pedlar Hotel de Los huéspedes, al igual que el mítico hotel Overlook, está poblado de fantasmales apariciones y fenómenos inexplicables. Se trata de un complejo sobre el que existe una maldición centenaria, ya que se dice que el fantasma de una mujer que se suicidó tiempo atrás en una de sus habitaciones, se pasea por los pasillos clamando justicia (de nuevo, la sombra de El resplandor es alargada). Claire y Luke son los dos únicos empleados que quedan en el hotel y, ante el inminente cierre del lugar, se proponen probar la existencia de este tipo de manifestaciones del más allá. La llegada de dos huéspedes como Leanne Reese-Jones, una enigmática actriz dotada de ocultas capacidades como psíquica, y un misterioso anciano que se empeña en alojarse en la habitación 353, ya que le trae recuerdos de un pasado lejano, desencadena una serie de acontecimientos que pondrá en peligro las vidas de los protagonistas. Estamos, como puede verse, ante la típica historia de fantasmas mil veces vista en la gran pantalla, tratada, eso sí, con un tono mucho más ingenuo y juguetón de lo que es habitual en el último cine de terror, caracterizado por la escabrosidad y la truculencia. Podría decirse que Los huéspedes, pese a referencias explícitas a clásicos como Al final de la escalera (1980, Peter Medak) –ese piano que toca solo, con último y perturbador golpe de tecla incluido– o Terror en Amityville (1979, Stuart Rosenberg) –la música de Jeff Grace recuerda en ocasiones a la brillante creación de Lalo Schifrin para aquella–, jugaría más en la liga de comedias de terror menores (aunque nada desdeñables) como House, una casa alucinante (1986, Steve Miner) o Arrástrame al infierno (2009, Sam Raimi), en donde los personajes y situaciones no pueden ser tomados demasiado en serio.

    por Jose Martín
    abril 27, 2014

    Crítica | Los huéspedes

    Un castillo en Italia | Un château en Italie, de Valeria Bruni-Tedeschi

    El castillo interior

    crítica de Un castillo en Italia | Un château en Italie, de Valeria Bruni-Tedeschi, 2013

    Al igual que con su anterior cinta, Actrices, la mayor fuente de inspiración de Valeria Bruni Tedeschi es ella misma, su propia vida. Echando mano de nuevo a sus temas recurrentes, la religión como último refugio desesperado y la losa de la interpretación en la vida de una actriz, Valeria vuelve a crear en Un castillo en Italia una historia con tintes autobiográficos centrada esta vez en la crisis existencial de Louise (interpretada por la propia directora), hija de una familia adinerada que intenta encontrar un rumbo en su vida mientras lidia con su madre (Marisa Borini, madre en la vida real de la directora) y con su hermano enfermo de sida (Filippo Timi). Ahogados por las deudas, necesitan actuar y obtener liquidez mediante la venta de su ingente patrimonio (como el castillo familiar en Italia que da título a la cinta). Aquí es donde empiezan las leves disputas entre la familia: los caprichos del hijo, la manifiesta inacción de la madre, Louise completamente perdida… Este juego de tiras y aflojas constituye, sin duda, la parte más interesante del universo construido por Valeria. Pero a todas estas losas familiares en la vida de Louise se une su incapacidad para el amor y su anhelo por ser madre. Su relación con Nathan (Louis Garrel), mucho más joven que ella y nada interesado en procrear, desestabiliza aún más su existencia.

    por redacción
    abril 26, 2014

    Crítica | Un castillo en Italia

    Garrel por partida doble en la jornada inaugural

    crónica de la primera jornada de la 4ª edición Festival de Cinema d’Autor de Barcelona

    Un castillo en Italia (Un château en Italie, 2013), tercera película dirigida por Valerie Bruni-Tedeschi, ha sido la encargada de abrir la cuarta edición del Cinema D’Autor de Barcelona. Lo ha hecho, además, en dos proyecciones, previendo la organización la acogida en masa de un certamen convertido ya un clásico de la cultura barcelonesa. La cinta de Bruni-Tedeschi no ha sido la única protagonista del día. Por las salas habilitadas se ha exhibido Jeunesse, la ópera prima de la hija de Louis Malle, Justine Malle. Curiosamente, las dos producciones cuentan con un miembro de la familia Garrel: Esther protagoniza Jeunesse (2013), mientras que Louis (Los soñadores) co-protagoniza el filme inaugural. Ambas obras muestran una marcada autoría y el carácter el carácter de su creador. Valerie Bruni-Tedeschi apuesta por una mezcla entre la comedia absurda y alocada con el drama familiar; mientras que Justine Malle introduce temas complejos en su fábula intimista también con el núcleo familiar como protagonista. A pesar de sus buenas maneras y sus destellos de brillantez, a las dos les perjudica esta mezcla que las convierte en obras fragmentadas y poco claras.

    Con la expectación y las colas previas al pistoletazo oficial aparecía en pantalla Jeunesse (★★). Justine Malle nos presenta la historia de una chica adolescente que vive sus primeras experiencias amorosas y sexuales; y a la vez, tiene que decidir cómo afrontar la noticia de que su padre sufre una enfermedad terminal. Relato con tintes autobiográficos, tratado con mucha delicadeza pero que, pese a este buen punto de partida y la elegancia de su directora, acaba dejándote una sensación agridulce precisamente porque esas dos tramas paralelas dejan el filme sin cohesión alguna. Dos películas diferentes en el mismo metraje y una calificación idéntica: fallida. Lo más destacado de este díptico es la interpretación de Esther Garrel, quien consigue con éxito llevar el peso de la trama. Jeunesse muestra todos los déficits de una ópera prima pero también algunas virtudes que hacen vislumbrar una directora con potencial. Estaremos atentos a lo próximo de Justine Malle. Un par de horas más tarde, Valerie-Bruni Tedeschi nos contó otra historia inspirada en sus propias experiencias en Un castillo en Italia (★★★). Relato sobre la decadencia de una familia adinerada que, agobiada por las deudas, se plantea vender una de sus más valiosas propiedades, un castillo, el último símbolo del poder y de la fortuna que amasó su recien fallecido padre. De este modo, Bruni-Tedeschi nos dibuja un lienzo con todos los variopintos componentes de este crisol familiar. La madre no sabe qué hacer para que se den cuenta que se les está acabando el dinero; el hijo mayor, mujeriego y con SIDA se aferra de forma ciega a esa gloria pasada; mientras que la hija ha abandonado su trabajo como actriz y está viendo como se hace mayor y no consigue cumplir ninguna de sus aspiraciones. Estamos, por tanto, ante una comedia absurda, irreverente y fresca con momentos absolutamente hilarantes que se gana fácilmente las carcajadas cómplices del público. Lástima que, con las cartas sobre la mesa, la cineasta transalpina se adentra en lodos dramáticos y condescendientes. Un mix que acaba por decepcionar y que dejando la sensación de una nueva oportunidad perdida para Bruni-Tedeschi. Aun así, sólo por la notable labor del reparto al completo se pasan por alto estas irregularidades.

    Ginebra Bricollé Nadal
    enviada especial al Cinéma D'Autor de Barcelona 2014

    por redacción
    abril 26, 2014

    D'A 2014 | Primera jornada

    Boyhood, de Richard Linklater

    ¿Qué es exactamente Boyhood? No estamos muy seguros de si es un drama, un documental sociológico, un mockumentary sobre la exposición mediática y sus repercusiones, un reality show de un único episodio… lo que tenemos bien claro es que es uno de los experimentos cinematográficos más asombrosos que hemos visto en el cine moderno. Richard Linklater (trilogía Antes del amanecer / atardecer / anochecer), presenta uno de los trabajos más complicados a los que se haya tenido que enfrentar cualquier director, definido por nuestro compañero Gonzalo Hernández (asistente en el estreno europeo de la Berlinale) de esta manera: «Boyhood tiene valor no sólo como proyecto de gran ambición finalizado con éxito sino como registro de unos años que han marcado el momento actual en el que vivimos.». | Crítica Berlinale

    Sin duda, a las dificultades propias de cualquier proyecto fílmico, se añaden la dependencia en cuanto a disponibilidad de todos sus actores durante una década, la plena confianza y libertad de los productores y la paciencia de un realizador que ha cumplido con su extraordinaria planificación de manera puntual y sin alterarla en beneficio de un desenlace precipitado. Al protagonista principal, Ellar Coltrane (Desmadre en Texas), le acompaña el colaborador habitual de Linklater, Ethan Hawke (protagonista de la antes mencionada trilogía del director) y Patricia Arquette (Fast Food Nation). El 11 de julio se estrena en Reino Unido y Estados Unidos. La próxima semana la crítica en EAM.

    texto| Alberto Sáez (Dublín, Irlanda)

    por redacción
    abril 26, 2014

    ¿La obra maestra de Richard Linklater? Primer tráiler de Boyhood

    Moliere en bicicleta | Alceste à bicyclette, de Philippe Le Guay, 2013

    Cinco días de misantropía

    crítica de Molière en bicicleta | Alceste à bicyclette, de Philippe Le Guay, 2013

    El oficio de actor no es un trabajo cualquiera. Estos artistas siempre han estado envueltos en un halo de misterio, egocentrismo, peculiaridades y batallas internas bajo la presión del público, de la feroz crítica, de los aplausos y silbidos cuando el telón se baja o las luces de las sala vuelven a encenderse. Y en el carácter intrínseco de este gremio, muchas veces puesto en tela de juicio por sus excesos de vanidad y sus delirios de grandeza, ahonda este humorístico estreno creado por Philippe Le Guay y titulado Alceste à bicyclette (Molière en bicicleta): el peso de su trama recae en la interrelación de dos personajes vinculados al complejo mundillo de la interpretación: Serge Tanneur (en la piel de un magnífico Fabrice Luchini) y Gauthier Valence (protagonizado por un también expresivo Lambert Wilson) son el tándem que satiriza y explora los entresijos del onanismo actoral. Serge lleva tres años retirado del ámbito teatral, y tras haber alcanzado la cúspide de su carrera artística vive una existencia tranquila y aburrida en la isla de Ré, mientras que Gauthier, una importante estrella televisiva, planea engendrar una producción basada en El misántropo, la conocida dramaturgia francesa de Molière; ha pensado que el papel principal es ideal para el talento de Serge, y éste le propone cinco días intensivos de ensayo pues no tiene la certeza de querer participar. Esto da comienzo al principal conflicto desarrollado en esta comedia dramática: el desafío a uno mismo, unido al placer de la actuación y al sentido de la amistad, bajo el amparo de una fotografía cuidada, luminosa y bucólica, y una banda sonora que contiene éxitos pintados de añoranza como Il mondo, la famosa canción italiana de 1965.

    Así, bajo las palabras del padre de la Comédie Français, la pareja de actores se enfrenta a sus propios miedos y se transforman en Filinto y Alceste, impregnando sus vidas de los valores y afrentas que componen el eje de El misántropo (obra acerca de la cual Philippe Le Guay reconoció una gran debilidad). Uno de los problemas previos es que Gauthier ha pensado en Filinto para ser encarnado por Serge, pero éste, ya de aceptar su propuesta, se siente más atraído por el papel de Alceste. En la batalla de cinco días por desarrollar el esqueleto de un personaje muestran el intrincado proceso por dotar de interés, cuerpo y personalidad un personaje (bajo la experiencia de dos actores de categoría; uno, veterano y el otro, en el auge de la ficción televisiva), y cómo para ello es necesario desentrañar diálogos, desempolvar las claves de la prosodia, ser un genio de la oratoria o poner hincapié en la pasión de los diálogos. Este duelo, en el que la ambivalencia entre dos tipos de forma de ser completamente diferentes, pero unidos por la vocación y el éxito, nos ofrece sabias reflexiones en un buen rato de cine, que adquiere más peso a lo largo de los primeros cuarenta minutos, que en el tramo final, donde concurren pequeñas subtramas bastante inconexas y algunas de ellas, irresolutas. El mayor tesoro de esta satírica Molière en bicicleta son sus dos protagonistas por tratarse de personajes bien construidos, a veces odiosos y en otras ocasiones adorables, sometidos a evolución, e influenciados por toda la indulgencia, dulzura, poder, traiciones y confianza que acarrean las relaciones contenidas en un clásico teatral como El misántropo. Los personajes secundarios no se hallan demasiado bien perfilados, e intentan aportar al resultado unos tintes dramáticos que restan comicidad a su discurso y que dejan un sabor de boca final de inexactitud y falta de contundencia. Aun así, hallaremos ratos muy agradables en el minucioso retrato humano que se elabora a partir del egocéntrico Gauthier y el más desencantado Serge, y en la muestra de sus carencias y defectos tras una óptica risueña; como es loable, los adeptos del humor a la francesa disfrutarán de sus gags, y los que detesten esta clase de cine, desdeñarán su lentitud argumental y acabarán tachando de tediosos e insufribles a sus protagonistas.

    por Andrea Núñez-Torrón Stock
    abril 25, 2014

    Crítica | Molière en bicicleta

    Gangs of Wasseypur. Parte 1

    Sardar Kahn: el Orestes indio

    crítica de Gangs of Wasseypur: Parte 1 | Gangs of वासेपुर, de Anurag Kashyap, 2012

    Una mujer india de mediana edad vestida de rojo nos invita sonriente a entrar a su casa blanca e inmaculada. Todo parece perfecto: dos chicas jóvenes aparecen en el plano, bromean con la mujer, juegan, ríen, se divierten. De fondo, una música de raíces indias, con sus tonos agudos e instrumentos de cuerda tradicionales, crea el ambiente idóneo: todo es tan genial, tan ideal… La cámara se aleja y descubrimos que esta imagen idílica nos llega a través de una vieja televisión: no es más que la cabecera de una serie. Poco a poco, el travelling en retroceso nos muestra todo lo que rodea al televisor, que no tiene nada que ver con lo que aparece en pantalla. El lugar parece bastante más vulgar: en una tienda varias personas observan la escena familiar. De repente, el sonido de las ametralladoras asusta a los espectadores y un disparo destroza la televisión. La cámara gira y vemos a un grupo de hombres armados que cierran todos los locales abiertos en la calle de manera amenazante. La cámara se mueve con ellos y sigue sus pasos hasta llegar a una casa, que acribillan a disparos. Es entonces cuando se produce el primer corte. Hasta ese momento, el plano secuencia nos conduce desde la recreación de un mundo idealizado hasta poner los pies en la cruda realidad. El disparo que vuela la televisión es una clara declaración de principios: este mundo no existe, hay que deshacerse de él y colgarse de la realidad, por muy dura que esta sea. Gangs of Wasseypur: Parte 1 se define a sí misma mediante la primera secuencia. Se trata de un viaje de no retorno a los bajos fondos, a las luchas de poder en la ciudad de Wasseypur marcada por la industria del carbón y la sed de venganza que mueve a una comunidad sin identidad.

    Pero hay más referencias a la renuncia a la idealización de la realidad en este inicio. La sintonía de la serie habla del paso del tiempo, del legado de generación en generación en una misma familia. «La suegra de hoy fue la nuera de ayer», dice en un momento la canción. Pero si en la serie se transmite el amor, la alegría y las risas, en Wasseypur lo único que se puede transmitir dentro del seno familiar es el odio y la venganza. A modo de Orestes indio contemporáneo, Sardar Khan, protagonista de la cinta, jura vengar la muerte de su padre a manos de Ramadhir Singh y a partir de ahí se desencadena una lucha entre familias y aliados. Sin embargo, la película, dirigida por Anurag Kashyap, tiene diversas capas que van más allá del ciclo de venganza clásico ideado por Esquilo. Gangs of Wasseypur: Parte 1 es también un análisis social de la historia de una ciudad a la sombra de la industria carbonera y de sus mafias: las clases sociales, las castas, el papel de la mujer, la infancia… todo tiene cabida en esta titánica producción de Kashyap. No es baladí que su estilo se compare con el de Martin Scorsese: el uso de la voz en off como contextualizador necesario de una historia basada en hechos reales, la presencia de la música como potenciador del caos violento y el montaje paralelo como motor del mismo están presentes en esta primera parte. Kashyap se acerca a la representación de la violencia propia de Scorsese. Huye del lirismo del encuadre tarantiniano para acercarse a la violencia sucia y primaria de Scorsese. Con todo ello, no es casualidad que su título nos recuerde al Gangs of New York del maestro neoyorquino. Las luchas en una ciudad se trasladan al corazón de la India, en una zona que intenta encontrar su esencia para alejarse de la codicia y la corrupción. Al igual que en la ciudad que nunca duerme, el poder y el afán de venganza mueven a los personajes, los empujan a continuar con la espiral de violencia. Sin embargo, Kashyap introduce y refuerza dos elementos que pasan más desapercibidos en la cinta de Scorsese pero que son cruciales en una de las grandes trilogías de la historia del cine: la familia y el tiempo. La importancia de la unidad familiar y la rivalidad entre clanes junto con una profunda conciencia del paso del tiempo y sus consecuencias en la estirpe (el legado vengativo nunca se puede detener por los siglos de los siglos) acercan a la cinta india a El padrino, también entendida como una historia divida en partes.

    por redacción
    abril 25, 2014

    Crítica | Gangs of Wasseypur. Parte 1

    Estrenos

    Premios

    • Cuaderno de viaje: análisis visual y narrativo de Twin Peaks

      «Aviso al lector: este texto, como la anterior entrega que publicamos, está plagado de spoilers que detallan información de los capítulos reseñados. Está concebido con la esperanza de ser un acompañamiento a las experiencias de visionado previas de cada uno, y como tal asume la incompletitud de su análisis. Ni ofrece, ni lo pretende, una lectura totalizadora de la serie. Sino una serie de fragmentos rescatados, puestos en una relación más o menos arbitraria y leídos bajo una serie de constantes que se adivinan en Lynch, pero que quizá tengan mucho de las propias inquietudes de quien escribe...».
    • El cine de Maya Deren. Una mirada a su filmografía

      «La consolidación de la mujer en la industria del cine es algo tan reciente y, por desgracia, tan condenado a un inevitable período de reafirmación presumiblemente extenso, que resulta muy difícil establecer una lectura del papel femenino en el cine y, mucho menos, en el cine de vanguardia, pues su relación parece más coincidente que desencadenante. Sólo en las últimas entregas de los grandes festivales, ha sido motivo de indignación y debate la ausencia de una participación femenina más cuantiosa...».
    • El tedio según Sofia Coppola

      «Si nos detenemos a analizar la filmografía de Sofía Coppola, encontramos un denominador común en todas sus historias. Los personajes que retrata la realizadora neoyorquina están embriagados por el aburrimiento, por una sensación de pesadumbre que les arrastra y que, de un modo u otro, actúa como catalizador de sus actos. Puede ser un elemento impuesto, como ocurre en Las vírgenes suicidas, y del que solo hay una manera de escapar; que viene dado por el entorno, como en Lost in translation, donde se materializa en un sentimiento de extrañeza que acaba por unir a dos almas solitarias...».

    Festivales

    Extras

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