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    Soundtrack | Alabama Monroe

    The Broken Circle Breakdown

    En España, en estos momentos, tenemos la oportunidad de ver a una de las nominada a mejor película de habla no inglesa: la cinta belga Alabama Monroe (The Broken Circle Breakdown). Filme que nos cuenta la historia de dos personas totalmente opuestas, un ateo que toca el banjo en una banda de bluegrass y una creyente amante de los tatuajes, que lucharán con las trabas que les pone la vida para mantenerse juntos; aunque después de un trágico accidente se darán cuenta que el camino no será fácil, y la manera diferente de afrontar ese accidente les puede condenar al fracaso. Una historia emocionante y cautivadora que, más allá de sus aspectos técnicos y los recursos cinematográficos, destaca por el gran protagonismo de una diegética (y extraordinaria) banda sonora. Sin duda, la cuarta protagonista, compuesta por 4 piezas instrumentales de Bjorn Eriksson y 11 canciones adaptadas del mundo del country, folk y bluegrass que han sido interpretadas y versionadas a lo largo del siglo XX por iconos como Johnny Cash, la familia Carter, Alison Krauss, Ed Sheeran, Loretta Lynn, Lyle Lovett, Bill Monroe y Townes Van Zandt, entre otros. Temas interpretados por los mismos protagonistas Veerle Baetens y Johan Heldenbergh, acompañados por la Broken Circle Breakdown Bluegrass Band, que funcionan como una perfecta expresión de sus sentimientos y personalidades.

    El score inicia con canciones de ritmo optimista, con el himno popular cristiano Will the circle be unbroken y la fábula The Boy who wouldn’t hoe corn. Dos cortes que, bajo la apariencia de canción ligera, son capaces de reflexionar sobre la muerte y el más allá. Una pequeña pista narrativa de por dónde irán los tiros en los siguientes minutos de metraje. Tras esta presentación, las melodías van desmenuzando la historia con las personales Wayfaring Stranger, dónde primero Baetens y después Heldenbergh muestran su lado más vulnerable, hasta las alegres Country in my genes y Cowboy Man que aparecen en algunos flashbacks ligados a los instantes más dulces de la trama. Pasando por otro himno como es Over in the gloryland. Por último, tenemos el tema If I needed you compuesto por Townes Van Zandt, uno de esos injustos casos de anonimato musical. Una letra preciosa y romántica que, paradójicamente, se transforma en el punto de no retorno para una pareja que a su manera lo han intentado todo para salir adelante. If I needed you habla de la confianza y el respaldo. Los protagonistas están a apenas un metro de distancia y ya no se ven; cierran los ojos y son incapaces de ver el amanecer. La esencia de Alabama Monroe en cuatro excelentes minutos. A partir de este tema, los tres últimos, dos de ellos instrumentales, mantienen el matiz trágico, pero con el banjo y el violín vuelven a los ritmos ágiles y aparentemente alegres, lo que provoca un contraste rompedor con las imágenes de la película. Van Groeningen y Eriksson apuestan por una fusión country-folk-bluegrass como terapia para los protagonistas y el propio espectador. La elección de la banda sonora y su aparición a lo largo del filme se convierte en un juego apasionante que nos deja ver las contradicciones del ser humano, sus errores, sus debilidades y sus fortalezas. Una delicia para los oídos. Un brillante ejercicio. Como curiosidad, destacar que Sister Rosetta goes before us y Further on up the road, dos de las canciones incluidas en la banda sonora a la venta, no aparecen en la película; de la misma manera que en la película aparecen Didn’t leave nobody but the baby, Where the soul of man never dies y I’m so lonesome I could cry, inéditas en la versión comercial de ésta.

    El fulgor efímero

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