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    Panóptico | 5 razones para ver LA SEGUNDA MUJER

    La segunda mujer

    Pragmatismo cultural


    Presentada en la sección Panorama de la 62ª edición de la Berlinale. Ópera prima de Umut Dağ –director austríaco de raíces kurdas–. La segunda mujer (Kuma, 2012) es un drama familiar que ahonda en el universo femenino de coordenadas culturales opuestas al mundo occidental. Una propuesta musulmana en las entrañas de Viena. Un retrato sobre la incoherencia del sometimiento femíneo a imperativos atávicos en contraposición a su preeminente liderazgo jerárquico en la estructura familiar. Una historia que gira en torno a un engaño. Una boda que no es lo que parece. Un maridaje prohibido protegido por la legitimidad de la farsa. Ayse –la protagonista– contrae, aparentemente, matrimonio en Turquía con un joven de su edad –Hasan–. En realidad Ayse pasará a ser la segunda mujer de Mustafá, padre de Hasan. Un casamiento pensado para paliar las insuficiencias de una madre enferma. Un enlace que funcionará como paraguas de sospechas y como seguro contra la disfuncionalidad. Una mirada intimista alejada de las evidencias. Una pieza presente en nuestra cartelera. Ahí van cinco razones para que se pasen a verla.

    MISCELÁNEA TEMÁTICA


    Los temas abordados durante los noventa minutos son múltiples y variados. Al margen de la situación que va intrínseca en el título están presentes el adulterio, la homosexualidad, la enfermedad, la familia. Un abanico un tanto abrumador y al servicio de giros narrativos un poco toscos, pero no por ello menos justificados. Una retahíla de elementos que apuntalan un drama social, concebido para desgranar la estructura familiar musulmana.



    LA REALIDAD DE LAS SEGUNDAS MUJERES


    No es algo común. No pasa con frecuencia. Pero, a veces, ocurre. Estos matrimonios de conveniencia son una práctica prohibida. La poligamia está perseguida tanto en Turquía como en Austria. La segunda mujer (Kuma, 2012) manifiesta una realidad cultural desconocida que Umut Dağ nos acerca debido a sus raíces. De cualquier otro modo hubiese sido muy difícil acceder a ella.



    ORIENTE EN OCCIDENTE


    Umut Dağ era consciente de que, pese a estar en Europa, la familia protagonista seguía viviendo bajo los ejes culturales kurdos. No hay integración, no hay fusión con la zona occidental. El barrio, sus gentes, sus comidas y ritos pertenecen a tierras lejanas. Mostrar la Viena que no les pertenecía “hubiese sido muy artificial”. Esa mirada otorga coherencia a una obra de verismo indispensable.



    CINE AUSTRÍACO


    A pesar de su influencia árabe La segunda mujer (Kuma, 2012) es un claro ejemplo del buen momento que vive el cine austríaco. Con un respaldo estatal sólido y sin los problemas de financiación de otras filmografías, Austria produce buen cine con regularidad meridiana. Con dos Oscar en los últimos siete años y dos Palmas de Oro para Haneke en el pasado lustro como abanderados de una industria con más nombres propios, tales como Ulrich Seidl –trilogía Paraíso (2013)– o Karl Markovics –Atmen (2011) –.



    UMUT DAG


    A pesar de haber sido discípulo de Michael Haneke, su cine se encuentra en las antípodas del de su maestro. Es cierto que en el encuentro que tuvimos con él reconocía haber aprendido mucho del oscarizado profesor, pero es innegable la ausencia de parecido. El director novel presenta sus credenciales con un estilo sobrio, riguroso, intimista y obsesionado por los pequeños detalles. La presentación de su segunda película –Risse im Beton (2014)– en el reciente Festival de Berlín le confirma como un realizador a seguir.

    Crítica de La segunda mujer, por Emilio Luna|
    Entrevista en Madrid a Umut Dağ|

    El fulgor efímero

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