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    Crítica en Serie | Mob City (Temporada 1)

    Mob City (Temporada 1)

    Ser o no ser (noir)

    crítica de Mob City (2013-) | Temporada 1

    TNT / Serie / 1ª temporada: 6 capítulos. | EEUU, 2013. Creador: Frank Darabont, en base al libro “L.A. Noir”, de John Buntin. Directores: Frank Darabont, Guy Ferland. Guionistas: Frank Darabont, Michael Sloane, David J. Schow, David Leslie Johnson. Reparto: Jon Bernthal, Robert Knepper, Milo Ventimiglia, Neal McDonough, Alexa Davalos, Edward Burns, Jeremy Luke, Jeffrey DeMunn, Gregory Itzin, Dana Gould, John Pollono, Andrew Rothenberg, Daniel Roebuck, Mike Hagerty, Iddo Golberg, Michael McGrady, Gordon Clapp, Paul Ben-Victor, Simon Pegg. Fotografía: David Tattersall, Rohn Schmidt. Música: Mark Isham.

    TNT ha adoptado una estrategia singular para presentar al mundo una de sus apuestas más ambiciosas: estrenar los seis capítulos de Mob city a finales de año y en tres semanas consecutivas, como capítulos dobles. La mano de Frank Darabont tras el proyecto y el comprobado interés de la audiencia en historias de mafiosos les habrá dado la confianza suficiente para una difusión tan arriesgada. Porque como se suele decir, el que no arriesga no gana. El experimento ha terminado. Las audiencias no han sido especialmente buenas y todavía no hay noticia sobre la renovación o cancelación del proyecto, así que hasta ahora sólo se puede valorar la experiencia como una condensada idea de lo que puede llegar a ser. Como ejercicio de cine negro es un quiero y no puedo que aúna pose y genuino sabor noir de forma intermitente. Como historia narrada en seis partes es irregular, porque en los dos últimos capítulos llegan las prisas para poder atarlo todo bien, de manera que la tercera hora y media acumula escenas clave sin respiro, produciendo aturullamiento.

    Aunque algunos flashbacks puntúen el camino, la historia está situada a mediados de los años 40, y cuenta los comienzos de una seria investigación policial sobre la mafia y sus negocios. El punto de partida es Joe Teague, policía de ambiguas intenciones con turbio pasado en la II Guerra Mundial. Jon Bernthal lo interpreta exudando masculinidad y con ánimo de héroe del cine negro, lo cual le hace bordear el ridículo en ocasiones. El detonante de la acción son unas fotos donde Bugsy Siegel comete un crimen, y con las que un pobre diablo trata de hacer el negocio de su vida por medio de un chantaje. El conflicto está bien presentado, las circunstancias fluyen y nada está forzado. Es una serie coral, con múltiples tramas y varios puntos de vista. Ambiciosa y condenada a las injustas comparaciones con Boardwalk empire (2010-). En Mob city encontramos personajes que la serie de HBO refleja veinte años antes, así que es inevitable mirar ambas propuestas de forma paralela. También es injusto, porque ni Frank Darabont es Terence Winter ni TNT es HBO, así que va a salir perdiendo de entrada. Menos dinero, menos libertad y un poco menos de fe. La serie debe ser más “comercial” para convocar a un mayor número de espectadores y poder atraer a anunciantes. No hay nada malo en esto, pero perjudica las evidentes ínfulas de permanencia de Mob city.

    Mob City (Temporada 1)

    El uso de pantalla verde para recrear lugares que ya no existen descoloca un poco porque es visible en más de una toma, pero la impresión general es más positiva que negativa. Darabont es fan del cine negro, y se nota. Hay un humeante aroma conseguido e inconfundible, una femme fatale creíble (Alexa Davalos recita sus rimbombantes réplicas con convicción) y existen un par de momentos cumbre. El tiroteo del tiovivo, el asalto al piso franco o la violenta muerte que cierra la temporada son deliberados y algo relamidos –esa cámara lenta– ejercicios de estilo que prueban una adaptación del género a los tiempos, aun cuando la ambientación corresponde a los años 40. Algunas de las decisiones creativas son muy inteligentes (usar a Neal McDonough para un personaje íntegro y a Edward Burns para un mafioso despiadado, el flashback de Joe y su esposa en la cama) y se acierta al mostrar las diversas caras de la situación, todas con equilibrio. En un reparto eficaz, destaca un Robert Knepper que sigue ofreciendo personajes malvados llenos de matices, lo cual habla muy bien de la capacidad del intérprete para encarar cada nuevo reto como actor. Suyos son algunos de los momentos estelares de la temporada, ya sea entregándose a la policía o haciéndose pasar por camarero.

    Mob City (Temporada 1)

    Como conjunto parece el trabajo de un alumno demasiado aplicado, porque algunos de los instantes recuerdan –para mal– a la curiosa Bugsy Malone (Alan Parker, 1976), con niños disfrazados que dicen frases de adultos. Muchos de los mafiosos no escapan de la caricatura –no ayuda la sobreactuación de Burns y Jeremy Luke– y las ya nombradas prisas de los últimos dos capítulos dejan para el recuerdo una escena incongruente, el climático encuentro en la estación de tren. Las decisiones tomadas en los últimos minutos siembran un interesante camino narrativo que hace que al menos una segunda temporada sea necesaria para contar la historia satisfactoriamente. Flecos se abren e historias se cierran en un desenlace sorprendente y desaforadamente romántico. | ★★★

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    Póster de Mob City (Temporada 1)
    El fulgor efímero

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