Introduce tu búsqueda

  • Especial Festival de Sundance.
    Cobertura completa de la edición 2018.

    Repetir lo irrepetible.
    «En la playa sola de noche», de Hong Sang-soo.

    Sensualidad praxiteliana.
    «Call me by your name», de Luca Guadagnino.

    Insert Coin.
    «Good Time», de los hermanos Safdie.

    Crítica | Hércules: El origen de la leyenda

    Hércules: El origen de la leyenda

    Vigorexia: el origen de la leyenda

    crítica de Hércules: El origen de la leyenda | The Legend of Hercules, de Renny Harlin, 2014

    Si Zeus levantase la cabeza vomitaría. No se quedaría solo ahí, también desheredaría al vigoréxico de su hijo –Hércules–. Hércules: El origen de la leyenda (2014) es una orgía de hombres de torsos fotodepilados haciendo exhibicionismo culturista –¡ojo! que no tiene nada que ver con la cultura–. Algo menos de dos horas de sufrimiento inhumano –como la fuerza demostrada por el fruto de Zeus y Alcmena–, cuya resistencia debería premiarse con un hueco en el Olimpo de los dioses. Renny Harlin hace un canto a la mediocridad plagado de licencias –Hera haciendo las veces de arcángel Gabriel– y ¿homenajes? Para tamaño desbarro hicieron falta tres guionistas que lograron el más difícil todavía: anular del imaginario colectivo el Hércules de Kevin Sorbo como paradigma de extravagancia. Parecía difícil, el mismísimo Ryan Gosling probó suerte, sin éxito, con El joven Hércules (1998). No era asunto baladí. Los aires ampulosos, la épica del ciclado y los efectos especiales de playskool funcionan como detonantes de la risa. La presencia del trillado cartón piedra y esos decorados de videojuego, más falsos que un billete de siete euros, hacen su trabajo de armonizar todas y cada una de las chapuzas. Nada está bien hecho. Problemas puntuales de raccord en el movimiento incluidos. La cohesión entre cada una de las partes es perfecta. Mérito del director. Difícil hacerlo peor. Tampoco sus asesores estuvieron finos, alguien debería haber sugerido emplear el nombre de Alan Smithee en la firma –seudónimo con el que algunos directores y guionistas estadounidenses firmaban obras dignas de bochorno–.

    Decía en el párrafo anterior que la cinta está cargada de homenajes. Una palabra de connotación positiva que cambiaré por afrentas. Esta revisión de la leyenda del semidiós tiene escenas dignas de 300 (2006) versión 2.0 –como la emboscada en Egipto, donde un puñado de hombres luchan en una ratonera contra un ejército, desafío a la altura de la batalla de las Termópilas–. También hay algo más que guiños a un hito reciente de la Antigüedad en el séptimo arte, Gladiator (2000). Escenas como la de Hércules arengando a sus tropas en el bosque, antes de la guerra, al igual que Máximo lo hacía antes de batirse con los pueblos germánicos. Este no es el único paralelismo, pues ambos transitaron por la esclavitud y se forjaron una reputación como gladiadores. Y en esa retahíla de ultrajes referenciales al cine épico reciente, también hay hueco para un par de momentos propios de la trilogía El señor de los anillos, a nadie se le escapará que los griegos pasaron por Rivendel antes que Gandalf. Entre tanta consideración inspiradora los guionista aportan su granito de originalidad. Se aliña el desastroso conjunto con una historia de amor imposible, una auténtica tragedia; un hermano envidioso y un padre deshonesto mediante. Y ¡cómo no! la lucha por un reino sometido al dictado de los corruptos y la venganza como motores de una epopeya excesiva. A modo de conclusión y sin afán disuasorio, Hércules: El origen de la leyenda se compone de un baturrillo de descerebrados hormonados con dismorfia muscular, seleccionados previo casting a la salida de Hombres y mujeres y viceversa. La única lectura positiva, a mi juicio, es la presumible capacidad de Kellan Lutz –actor principal– de columpiar a un elefante con el simple aleteo de sus dorsales. |

    Andrés Tallón Castro
    redacción Madrid

    Estados Unidos, 2014, The Legend of Hercules. Director: Renny Harlin. Guion: Daniel Giat, Renny Harlin, Sean Hood, Giulio Steve. Productora: Millennium Films. Fotografía: Sam McCurdy. Música: Tuomas Kantelinen. Reparto Kellan Lutz, Liam McIntyre, Scott Adkins, Roxanne McKee, Liam Garrigan, Rade Serbedzija, Johnathon Schaech, Luke Newberry, Jukka Hilden, Rick Yudt.

    Hércules: El origen de la leyenda póster
    Tierra de Dios

    0 comentarios:

    Publicar un comentario

    "Sueñen. Vean cine."

    Estrenos

    Premios

    • Cuaderno de viaje: análisis visual y narrativo de Twin Peaks

      «Aviso al lector: este texto, como la anterior entrega que publicamos, está plagado de spoilers que detallan información de los capítulos reseñados. Está concebido con la esperanza de ser un acompañamiento a las experiencias de visionado previas de cada uno, y como tal asume la incompletitud de su análisis. Ni ofrece, ni lo pretende, una lectura totalizadora de la serie. Sino una serie de fragmentos rescatados, puestos en una relación más o menos arbitraria y leídos bajo una serie de constantes que se adivinan en Lynch, pero que quizá tengan mucho de las propias inquietudes de quien escribe...».
    • El cine de Maya Deren. Una mirada a su filmografía

      «La consolidación de la mujer en la industria del cine es algo tan reciente y, por desgracia, tan condenado a un inevitable período de reafirmación presumiblemente extenso, que resulta muy difícil establecer una lectura del papel femenino en el cine y, mucho menos, en el cine de vanguardia, pues su relación parece más coincidente que desencadenante. Sólo en las últimas entregas de los grandes festivales, ha sido motivo de indignación y debate la ausencia de una participación femenina más cuantiosa...».
    • El tedio según Sofia Coppola

      «Si nos detenemos a analizar la filmografía de Sofía Coppola, encontramos un denominador común en todas sus historias. Los personajes que retrata la realizadora neoyorquina están embriagados por el aburrimiento, por una sensación de pesadumbre que les arrastra y que, de un modo u otro, actúa como catalizador de sus actos. Puede ser un elemento impuesto, como ocurre en Las vírgenes suicidas, y del que solo hay una manera de escapar; que viene dado por el entorno, como en Lost in translation, donde se materializa en un sentimiento de extrañeza que acaba por unir a dos almas solitarias...».

    Festivales

    Extras

    [12][Trailers][slider3top]