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    Crítica en Serie | Boardwalk Empire (Temporada 4)

    Boardwalk Empire (Temporada 4)

    Las redes del crimen organizado

    crítica de Boardwalk Empire (2010-) | Temporada 4

    HBO / Serie / 4ª temporada: 12 capítulos. | EEUU, 2013. Creador: Terence Winter. Directores: Tim Van Patten, Alik Shakarov, Allen Coulter, Ed Bianchi, Jeremy Podeswa, Jake Paltrow. Guionistas: Howard Korder, Dennis Lehane, Terence Winter, David Matthews, Eric Overmyer, Cristine Chambers, Jennifer Ames, Steve Turner, Dave Flebotte. Reparto: Steve Buscemi, Shea Whigham, Michael Kenneth Williams, Gretchen Mol, Jack Huston, Jeffrey Wright, Ron Livingston, Ben Rosenfield, Steve Graham, Michael Shannon, Paul Sparks, Michael Stuhlbarg, Vincent Piazza, Anthony Laciura, Kelly MacDonald, Eric LaRay Harvey, Anatol Yussef, Brian Geraghty, Margot Bingham, Domenic Lombardozzi, Patricia Arquette, Eric Ladin, Greg Antonacci, Kevin O´Rourke, Nisi Sturgis, Aaron Shriver. Fotografía: David Franco, Bill Coleman.

    El adjetivo “lenta” se suele ver como algo despectivo cuando se habla de una película y algo muy despectivo cuando se trata de una serie de televisión. En ocasiones puede serlo, si la demora no responde tanto a la preparación minuciosa de las tramas sino a una decisión estética caprichosa. Es otras palabras, es complicado hacer “lenta calidad”. Boardwalk empire lo consigue cada semana. Su ritmo pausado, sus estallidos de dolorosa violencia (pocas series son tan realistas y físicas en las escenas de pelea) y la meticulosa descripción de las muchas historias que cuenta, escena a escena y elipsis tras elipsis, la convierten en una experiencia casi catártica. Habrá quien la siga por las tramas de gángsters, habrá quien admire la reconstrucción histórica y lo bien que se transmite el sentir de mediados de los años 20 y estarán los privilegiados capaces de absorber cada significativo aspecto de esta poderosa creación televisiva. Boardwalk empire es muchas cosas.

    Boardwalk Empire (Temporada 4)

    El único gran inconveniente de esta estupenda cuarta temporada es que sigue la senda de la tercera respecto a la presencia intermitente de su amplio reparto. A la manera de Mad Men (2007-) o Juego de tronos (2011-), la serie de Terence Winter –ya sea por motivos presupuestarios o por retrasar deliberadamente el avance de las tramas– hace gala de la opción narrativa de seleccionar qué personajes van a tener protagonismo en cada capítulo, para después pasar un par de episodios ausentes o sin mucho que hacer. Con la excepción de Nucky (alucinante Steve Buscemi, actor de mil registros), Eli y Chalky, el resto de personajes regulares han tenido que brillar intermitentemente. Aunque aprovechan, para fortuna del espectador, sus ocasiones de lucimiento. La calidad del material no merma, simplemente no sabemos de ellos en cada capítulo, aunque queramos. La absoluta inmersión del protagonista en el mundo del crimen organizado ha traído esta consecuencia. Corrupción deconstruida en una maraña de ciudades, personajes, nombres, cantidades y conversaciones “casuales”. La serie es cada vez más ambiciosa y expone con asombrosa claridad las conexiones que Nucky hace por el camino a la cima. Todo por amasar más y más fortuna y poder. La temporada cuenta cómo a veces ese objetivo se cobra precios demasiado importantes, e induce un plausible proceso de introspección en el protagonista.

    Boardwalk Empire (Temporada 4)

    Una vez resignado ante el problema ya nombrado, el espectador puede disfrutar estos 12 relatos de crimen, traición, sabiduría escénica y ante todo buen cine. Se dice que el mejor cine está en la televisión en la actualidad, pero muchos ejemplos derribarían esa teoría. Se ha convertido más en un mantra que en una verdad contrastada. En este caso, ya sea porque Martin Scorsese dirigió el piloto y estableció así el tono –además de hacer uso de su posición como productor ejecutivo para supervisar semanalmente la serie a través de observaciones– o porque HBO invierte buena parte de su dinero en que sus series tengan calidad cinematográfica, la cuestión es que Boardwalk empire rezuma cine. La construcción de instantes climáticos, a través de una concienzuda planificación y una política de sorprender al espectador sin insultar su inteligencia es prueba de ello. Pero sin complacer a ese espectador porque sí. La historia debe llegar a un punto determinado, y así será sin importar las bajas por el camino. De hecho, esta temporada cuenta con dos bajas dolorosas pero necesarias. Uno no puede moverse en el mundo del crimen durante mucho tiempo sin recibir su parte de daño.

    Boardwalk Empire (Temporada 4)

    1924 trae la ascensión de Capone, un estudio de personaje con la triste historia de Gillian (espléndida Gretchen Mol), la destrucción de la sociedad Meyer/Luciano, el resurgir de la traición fraternal entre los Thompson y la caída en gracia de Rothstein. Nuevas alianzas se establecen, extraños emparejamientos que uno acepta por lo bien escritas que están las circunstancias que llevan a su formación. Cada historia es valiosa en una demostración de talento de un grupo de guionistas y directores consagrados a hacer una crónica historia de los orígenes de las redes de contrabando de droga y alcohol a lo largo y ancho de América. El creador Terence Winter decía hace unos meses en una entrevista que uno de sus mayores orgullos de esta temporada era el haber podido dar al magnético Michael Kenneth Williams más material y tiempo en pantalla que en las temporadas anteriores. Un ejemplo de como la paciencia y confianza de un actor dan sus frutos, ya que Chalky ha sido uno de los indisputables protagonistas de la cuarta temporada. Winter ha introducido un rival de altura, el doctor Valentin Narcisse, rey del Harlem, para poder enfocar de forma más directa que nunca el tema racial de Estados Unidos en los años 20. Una molestia tanto para Nucky como para Chalky, Narcisse y éste son figuras opuestas: analfabeto/culto, servicial/digno, impulsivo/astuto. Y el conflicto está servido cuando una mujer se interpone entre ambos. De entrada parece un conflicto arquetípico, pero la forma en que está descrito, la profundidad que alcanzan las conversaciones entre ella y ellos, el raro talento de Margot Bingham y su condena a la perdición elevan la calidad del asunto hasta límites operísticos.

    La afortunada incorporación de Patricia Arquette para dar vida a una mujer de armas tomar en la vida de Nucky, la presencia de J. Edgar Hoover en la trama o la inesperada conexión entre Margaret y un enemigo de su marido son algunas de las piedras preciosas mejor cinceladas de una docena de episodios cuyo desenlace resulta discutible. La seguridad de tener una quinta temporada confirmada ha dado como resultado, por primera vez, un final con aristas a pulir. Deliberados puntos suspensivos que no molestan pero dan la sensación de trabajo realizado con la intención de enganchar al espectador de forma simple. Winter, el director/productor Tim Van Patten y su gente lo saben hacer mejor. ★★★★

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

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