Introduce tu búsqueda

  • Especial Festival de San Sebastián.
    Cobertura completa de la 65ª edición.

    Down by Earth.
    «Song to Song», de Terrence Malick.

    Sensualidad praxiteliana.
    «Call me by your name», de Luca Guadagnino.

    Insert Coin.
    «Good Time», de los hermanos Safdie.

    Dos ventanas al vacío.
    «A Ghost Story», de David Lowery.

    VACACIONES EN EL INFIERNO | CRÍTICA

    Crítica de Vacaciones en el infierno - Get the Gringo review
    LA PLAUSIBLE LIBERTAD DE MEL GIBSON
    Vacaciones en el infierno (Get the Gringo, Adrian Grunberg, 2012)

    Soy culero porque el mundo me ha hecho así”, anuncia el vocalista de la cumbia que cierra Vacaciones en el infierno (2012), un título certero para definir el impacto abrasivo de un filme tan disfrutable como sinuoso en su ejecución. Noventa minutos antes, escuchamos 50,000 Miles Beneath My Brain de Ten Years After mientras dos payasos vestidos de amarillo intentan darse a la fuga en coche, con un suculento botín. El conductor pisa a fondo; su compañero –o socio, que dirían en la jerga– vomita sangre en los asientos traseros. Desde el cielo contemplamos la persecución, el vaivén de los coches atravesando ese páramo en donde se erige un muro a duras penas salvable: la frontera entre México y Estados Unidos. Seguidamente el coche se precipita hacia un montículo de tierra y se eleva y vuelca en el aire, aterrizando en la zona mexicana. El conductor, ya sin careta, es Mel Gibson. El actor, productor y director que representa el enigma del cine. El pasado año pudimos disfrutar de su inquietante poderío frente a una cámara en El castor, cuya historia –dirigida meritoriamente por Jodie Foster– sacaba a relucir al Gibson más turbador y, sin embargo, hipnótico de los últimos tiempos. El de Peekskill (Nueva York) había regresado meses antes al género de acción –de tintes negros– con Al límite. Un ejemplo de ese magnífico imán, tal vez excesivamente polarizado, que desconocíamos a finales de los 70, cuando se estrenó la primera entrega de Mad Max.

    Esta vez encarna a un ladrón recluido en El Pueblito, nombre que recibe una cárcel que hace las veces de resort mugriento de los narcos y favela con privilegios para unos cuantos chulos. Allí conoce a un chico cuyo pasado, presente y futuro están unidos irremediablemente al jefe de todos ellos: éste necesita algo que sólo puede conseguir de ese niño fumador. Adrian Grunberg, un profesional acostumbrado a ser el ayudante de dirección en películas comerciales pero de escaso relieve, inicia por fin –y después de una veintena de títulos– su carrera como realizador. Y lo hace con buen pulso, fijando el objetivo sin pretenciosidad ni adornos. Introduce el bisturí en las infinitas capas de la violencia que surge de la corrupción institucional, de un virus que alcanza todos los estratos sociales. Por supuesto, no pierde su instinto recreativo, la seducción del tiroteo como declaración de intenciones. Porque este gringo, francotirador y carterista, conviene en un modelo industrial salpicado de amargura. Movimientos frenéticos y encuadres propios de cualquier documental de primera categoría: a fin de cuentas, hablamos de un producto barato –en términos estrictamente económicos–. No por ello menos estimable, pues ofrece un espectáculo crudo y decididamente vitalista.

    Vacaciones en el infierno –coescrita, producida y protagonizada por Mel Gibson– existe por y para su personaje principal, un héroe cuyo discurso muestra signos de oxidación, pero también una fuerza descomunal: el atractivo de las figuras que viven en la cornisa de su existencia. Sujetos de pasado incierto y mirada triste. Sabes que pueden morir, tal vez de manera sorpresiva, y esperas que ocurra y constatar que era cierto, que pueden sangrar, que guardan flaquezas, que apenas sabías dos o tres cosas sobre sus demonios, pero que con un solo gesto expresan más que con cinco flashbacks superfluos; que sufren, que van a morir porque es ley de vida. Y en ese preciso instante desvelas la naturaleza del (anti)héroe: una sonrisa en mitad de la nada. Un cigarro a medio consumir. Así es Mel Gibson. Un director con efectos secundarios. Un actor alegre y deprimido, o las dos cosas a la vez. El enigma del cine.

    Juan José Ontiveros.

    Estados Unidos, 2012. Título original: ‘Get the Gringo’. Director: Adrian Grunberg. Guión: Mel Gibson, Adrian Grunberg, Stacy Perskie. Productora: Airborne Productions / Icon Productions. Presupuesto: 20.000.000 dólares. Fotografía: Benoît Debie. Música: Antonio Pinto. Intérpretes: Mel Gibson, Kevin Hernández, Daniel Giménez Cacho, Jesús Ochoa, Dolores Heredia, Peter Gerety, Roberto Sosa Martínez, Peter Stormare, Mario Zaragoza, Gerardo Taracena, Dean Norris, Tenoch Huerta, Fernando Becerril, Scott Cohen, Bob Gunton, Stephanie Lemelin, Patrick Bauchau, Aaron Cohen, Sofía Sisniega, Gustavo Sánchez Parra, Dagoberto Gama, Mayahuel del Monte.

    Get the Gringo poster
    El fulgor efímero

    2 comentarios:

    1. Muy buen artículo, Juan José. Cada nueva película de Gibson parece su resurrección definitiva, pero tras El Castor y ésta parece que no levanta cabeza comercialmente. Le ha pesado mucho su complicada personalidad pero no es mal actor. Al menos en "Vacaciones en el Infierno" está a sus anchas como en los tiempos de "Arma letal". Habrá que darle una oportunidad. Un saludo!

      ResponderEliminar
    2. La vi ayer, muy entretenida. Y con un Gibson que se sale. Esto se le da de vicio.

      Un saludo.

      ResponderEliminar

    "Sueñen. Vean cine."

    Estrenos

    Festivales

    • Cuaderno de viaje: análisis visual y narrativo de Twin Peaks

      «Aviso al lector: este texto, como la anterior entrega que publicamos, está plagado de spoilers que detallan información de los capítulos reseñados. Está concebido con la esperanza de ser un acompañamiento a las experiencias de visionado previas de cada uno, y como tal asume la incompletitud de su análisis. Ni ofrece, ni lo pretende, una lectura totalizadora de la serie. Sino una serie de fragmentos rescatados, puestos en una relación más o menos arbitraria y leídos bajo una serie de constantes que se adivinan en Lynch, pero que quizá tengan mucho de las propias inquietudes de quien escribe...».
    • El cine de Maya Deren. Una mirada a su filmografía

      «La consolidación de la mujer en la industria del cine es algo tan reciente y, por desgracia, tan condenado a un inevitable período de reafirmación presumiblemente extenso, que resulta muy difícil establecer una lectura del papel femenino en el cine y, mucho menos, en el cine de vanguardia, pues su relación parece más coincidente que desencadenante. Sólo en las últimas entregas de los grandes festivales, ha sido motivo de indignación y debate la ausencia de una participación femenina más cuantiosa...».
    • El tedio según Sofia Coppola

      «Si nos detenemos a analizar la filmografía de Sofía Coppola, encontramos un denominador común en todas sus historias. Los personajes que retrata la realizadora neoyorquina están embriagados por el aburrimiento, por una sensación de pesadumbre que les arrastra y que, de un modo u otro, actúa como catalizador de sus actos. Puede ser un elemento impuesto, como ocurre en Las vírgenes suicidas, y del que solo hay una manera de escapar; que viene dado por el entorno, como en Lost in translation, donde se materializa en un sentimiento de extrañeza que acaba por unir a dos almas solitarias...».

    Extras

    Premios

    [12][Trailers][slider3top]