Años ochenta. Es la década donde un joven y diminuto mago debe salvar a Elora Danan de las garras de una ambiciosa bruja (Willow, Ron Howard, 1988); es momento para un joven muchacho que luchará por evitar la noche eterna (Legend, Ridley Scott, 1985); es la época del Reino de la Fantasía (La Historia Interminable, Wolfang Petersen, 1984) y de un maestro en el arte narrativo (The Storyteller, Jim Henson, 1988); es periodo de laberintos y hechiceros (Dentro del Laberinto, Jim Henson, 1986) y de mágicas figuras de los bosques (Cristal Oscuro, Jim Henson & Frank Oz, 1982). Los años ochenta son tiempos de magia y fantasía cinematográfica. Entre todas estas grandes historias florece un sueño inherente al espectador. Ese que su príncipe encuentra a su princesa. Una de las grandes obras del género que tiene por título, La Princesa Prometida (The Princess Bride, Rob Reiner, 1987).
William Goldman, afamado escritor y guionista, adaptó de manera suavizada su propio cuento a la pantalla. Concebida como una fábula mitológica, La Princesa Prometida, se convirtió de manera instantánea en un clásico atemporal pese a su floja recaudación norteamericana. Un éxito que se acrecentó con su caminar televisivo y que la convirtió en uno de los hitos de aventuras de los años ochenta. Todo gracias a un desenfadado estilo y una encantadora puesta en escena. Goldman, cuya rúbrica aparece en los “oscarizados” libretos de Dos Hombres y un Destino (Butch Cassidy & Sundance Kid, George Roy Hill, 1969) y Todos los Hombres del Presidente (All the President’s Men, Allan J. Pakula, 1976), supo reciclar uno de los grandes relatos de fantasía contemporáneos conquistando a público de todas las edades década tras década.
El amor entre la princesa Buttercup (Robin Wright) y el joven aventurero Westley (Cary Elwes) es mucho más que un simple relato romántico. Llena de ironía y sarcasmo, La Princesa Prometida además de una desmitificación del género guarda notables paralelismos con la prosa mitológica griega. Desde la belleza femenina de su protagonista hasta su radiante epílogo, pasando por elementos como la superación de la muerte, la presencia de criaturas sobrenaturales o el factor fortuna en el reencuentro convierten al filme dirigido por Rob Reiner en una versión juvenil de Orfeo y Eurídice y a William Goldman en el Jenofonte de Éfeso del siglo XX. Todo complementado con el humor típico de la literatura fantástica anglosajona y el completo retrato de personajes secundarios que convierten a La Princesa Prometida en un carrusel de sorpresas.
“Hola, me llamo Iñigo Montoya, tu mataste a mi padre prepárate a morir”.
Iñigo Montoya (Mandy Patinkin).
Personajes tópicos, cercanos a lo absurdo, pero dibujados con gracia y detalle que hacen especial cada momento del filme. El valeroso Iñigo Montoya (Mandy Patinkin); el enorme y gentil luchador otomano Fezzik (André René Roussimoff); el despiadado y egocéntrico siciliano Vizzini (Wallace Shawn); el pusilánime monarca Humperdinck (Chris Sarandon) o el simpático curandero Max El Milagroso (Billy Crystal); todos conforman un mundo que cada niño siempre guardó en su imaginación con diferentes nombres y formas pero similar esencia. La leyenda de Westley y Buttercup traslada el país de Florín a nuestra mente. Un mundo que arraigará en nuestra memoria para siempre. Algo que también ocurre con la música del filme a cargo del guitarrista Mark Knopfler.
“La muerte no detiene al amor. Lo único que puede hacer es demorarlo.”
Westley/El Pirata Roberts (Cary Elwes).
Rodada en diversos parajes británicos e irlandeses, la romántica partitura compuesta por el miembro de Dire Straits cobra vida propia protagonizando los mejores momentos del largometraje. Composición original que fue premiada con una nominación al Óscar. Un marco incomparable para una historia inolvidable. Cómo el nieto atento (Fred Savage) ante la narración del abuelo (Peter Falk), el espectador se mantiene encandilado ante un cuento que cómo este artículo tiene un final. Un final donde triunfa el amor, donde afloran nuestros anhelos donde deseamos ser el “diestro” espadachín Westley o la princesa Buttercup. Ese día en que descubrimos con asombro que cuando él/ella decía cómo desees en realidad significaba “te amo”.
William Goldman, afamado escritor y guionista, adaptó de manera suavizada su propio cuento a la pantalla. Concebida como una fábula mitológica, La Princesa Prometida, se convirtió de manera instantánea en un clásico atemporal pese a su floja recaudación norteamericana. Un éxito que se acrecentó con su caminar televisivo y que la convirtió en uno de los hitos de aventuras de los años ochenta. Todo gracias a un desenfadado estilo y una encantadora puesta en escena. Goldman, cuya rúbrica aparece en los “oscarizados” libretos de Dos Hombres y un Destino (Butch Cassidy & Sundance Kid, George Roy Hill, 1969) y Todos los Hombres del Presidente (All the President’s Men, Allan J. Pakula, 1976), supo reciclar uno de los grandes relatos de fantasía contemporáneos conquistando a público de todas las edades década tras década.
El amor entre la princesa Buttercup (Robin Wright) y el joven aventurero Westley (Cary Elwes) es mucho más que un simple relato romántico. Llena de ironía y sarcasmo, La Princesa Prometida además de una desmitificación del género guarda notables paralelismos con la prosa mitológica griega. Desde la belleza femenina de su protagonista hasta su radiante epílogo, pasando por elementos como la superación de la muerte, la presencia de criaturas sobrenaturales o el factor fortuna en el reencuentro convierten al filme dirigido por Rob Reiner en una versión juvenil de Orfeo y Eurídice y a William Goldman en el Jenofonte de Éfeso del siglo XX. Todo complementado con el humor típico de la literatura fantástica anglosajona y el completo retrato de personajes secundarios que convierten a La Princesa Prometida en un carrusel de sorpresas.
“Hola, me llamo Iñigo Montoya, tu mataste a mi padre prepárate a morir”.
Iñigo Montoya (Mandy Patinkin).
Personajes tópicos, cercanos a lo absurdo, pero dibujados con gracia y detalle que hacen especial cada momento del filme. El valeroso Iñigo Montoya (Mandy Patinkin); el enorme y gentil luchador otomano Fezzik (André René Roussimoff); el despiadado y egocéntrico siciliano Vizzini (Wallace Shawn); el pusilánime monarca Humperdinck (Chris Sarandon) o el simpático curandero Max El Milagroso (Billy Crystal); todos conforman un mundo que cada niño siempre guardó en su imaginación con diferentes nombres y formas pero similar esencia. La leyenda de Westley y Buttercup traslada el país de Florín a nuestra mente. Un mundo que arraigará en nuestra memoria para siempre. Algo que también ocurre con la música del filme a cargo del guitarrista Mark Knopfler.
“La muerte no detiene al amor. Lo único que puede hacer es demorarlo.”
Westley/El Pirata Roberts (Cary Elwes).
Rodada en diversos parajes británicos e irlandeses, la romántica partitura compuesta por el miembro de Dire Straits cobra vida propia protagonizando los mejores momentos del largometraje. Composición original que fue premiada con una nominación al Óscar. Un marco incomparable para una historia inolvidable. Cómo el nieto atento (Fred Savage) ante la narración del abuelo (Peter Falk), el espectador se mantiene encandilado ante un cuento que cómo este artículo tiene un final. Un final donde triunfa el amor, donde afloran nuestros anhelos donde deseamos ser el “diestro” espadachín Westley o la princesa Buttercup. Ese día en que descubrimos con asombro que cuando él/ella decía cómo desees en realidad significaba “te amo”.
Emilio Luna.
Lo Mejor: El dúo protagonista interpretado por Robin Wright y Cary Elwes. La banda sonora de Mark Knopfler. El inteligente guión de William Goldman. Los personajes secundarios.
Lo Peor: Que no tuviera demasiada repercusión en su momento.
Puntuación: 9/10 CINE CLUB/CLÁSICOS/AVENTURAS.


















































37 comentarios:
Ayssss, que con esta película me has llegado. No te puedo decir la de veces que la he visto. Y el otro día estuvimos viéndola otra vez para que mi hija la viera y le encantó. No se hacen ya películas con la magia de éstas, que nos enganchaban a grandes y a peques. Maravillosas todas las pelis que has citado al principio. Esa sí que fue una época creativa en el cine. Eso sí que era imaginación.
27 de agosto de 2011 17:04Besotes!!!
Tengo que verlaaa, esta peli como la pintas me gusta seguro :D Ya te contaré :D
27 de agosto de 2011 20:24Esta es una de esas peliculas absolutamente inexplicables. Sin tener una historia original, sin grandes interpretaciones, sin, en realidad nada que destacar. Consigue lo mas dificil y buscado por casi todos
28 de agosto de 2011 03:11Magia, Frases que sin pretenderlo se quedan grabadas...Me llamo Iñigo montoya tu matastes a mi Padre preparate a morir. O escenas como ese delirio que es el duelo a espadas en que se comenta la defensa capirote o algo asi...
Una pelicula que consigue gustar a casi todos, desde el cinefilo mas digamos que culo de botella al niño que aplaude cuando aparece el pirata vestido de negro. Una pelicula que sin pretenderlo, brilla en su sencillez. Demostrando que ante todo el cine es entretenimiento y magia. Le daria tambien un 9 y eso es ponerla junto a obras maestras. Que sin serlo, lo es...curioso desde luego caso este. Magnifica y encantadora pelicula. Saludos
Jamás había oído de ella. Está bien, ni siquiera había nacido. Pero tampoco escuché nada, ésto es lo primero. Y siéndote honesto, más allá de las virtudes y la nota, no me convence. No sé por qué no la compro, y el elenco me parece medio.. flojito (?
28 de agosto de 2011 04:15Raro que me ponga en negativo, eh.
Un abrazo! :)
La acabo de ver y me encanto. Esta pelicula tiene magia, esa es la unica palabra que se me ocurre. Es una historia que nos hace vulnerables y nos recuerda que al final del dia todos y cada uno de nosotros anhela un poco de cariño. Me ha dejado con una sonrisa en el rostro.
28 de agosto de 2011 07:15Mi personaje favorito, a pesar de todo, es Iñigo Montoya. Me parecio encantador y comico, valiente pero sensible.
Como me rei con la escena de los Roedores de Aspecto Gigantesco. Me entretuvo de principio a fin la peli.
Tu critica de veras que me gusto Emilio, creo que es una de las que mas me ha gustado.
Un abrazo!
Para mi es un cuento hecho cine, desde el principio en el que el abuelo empieza a relatar la historia al nieto (el chico de la serie "Aquellos Maravillosos Años" si no recuerdo mal). La frase de Iñigo Montoya ya se ha quedado escrita en piedra para generaciones enteras.
28 de agosto de 2011 14:51Un saludo
Hola Emilio!
28 de agosto de 2011 19:11Esta es una de mis peliculas favoritas de los 80. la vi varias veces y las disfruté intensamente cada una de las veces.
Divertida, entretenida, ingeniosa, etc.
Rob R. siempre ha sido genial para eso.
Pd: Ya está aqui la Piel, si.
Creo que no podré verla hasta varios dias despues del estreno, pero no me importa, he esperado y estoy preparado, :D.
Has hecho un esquema preciso sobre ella, ese esquema siempre acompaña a P.A.
Te contaré cuando la vea.
Yo tambien le deseo suerte.
Sinceramente, siempre espero con ilusión y atención cualquier trabajo suyo , y me alegra que de una forma u otra se sepa sobre el, y que con criticas positivas o negativas esté en activo.
Abrazo!.
Pensando lo que dices, te doy la razón los 80 la gente fue muy creativa no solamente en el cine sino en la mayoría de artes. No se que paso a partir de los 90.
28 de agosto de 2011 21:30Nunca he sido del género de fantasía que es mi punto más flaco pero suelo ver todo en el cine, siempre dispuesto a encontrar algo novedoso y que me agrade, soy de los que tienen el animo de no encasillarse, por eso me parece interesante la recomendación de ésta película. Cary Elwes lo recuerdo por algunos papeles secundarios, su cara la tengo perenne del primer Saw, cinta que me fascinó por completo, y también por The Crush, sobre todo porque en ésta última aparecía Alicia Silverston como una chiquilla mimada dispuesta a vengar un "oprobio", la cual siempre he encontrado muy hermosa, ahora que lo pienso la veía como cuando descubrí a Natalie Portman salvando algunas distancias, pero quedó rezagada con el tiempo. También Wright me parece que se ha puesto más bella con los años. Será motivo para ver a la pareja de la película. Y por ahí leí que salía Savage que es referente indisoluble de la infancia mundial. Un abrazo.
28 de agosto de 2011 22:11Mario.
Me encanta La princesa prometida! Creo que la podría ver cada año un par de veces sin cansarme.
28 de agosto de 2011 22:40Y como hace muuuuuucho que no la veo, me la pondré un día de estos.
Un abrazo!
Te felicito por esta reseña de la película, genial. Me temo que de Reiner sólo he visto "Flipped" e "Historia de lo nuestro", aunque tengo varios de sus filmes pendientes, me apunte este ya que después de leer una crítica así a cualquier le entran ganas de disfrutarla por su cuenta.
29 de agosto de 2011 13:39Primera vez que paso por aquí e impactada me he quedado con lo buena que es la página, ¡enhorabuena!
¡Un abrazo!
MARGARI: es que si no somos de generaciones idénticas si muy cercanas. Después de verla muchas veces, la volví a ojear hace una semana y casi me emociono. Me encantó.
29 de agosto de 2011 16:48Tiene momentos que se te guardan en el corazón. Decir que intenté en el colegio ponerla un día y me la tiraron a la cara, aunque si que es verdad que hubo niños encandilados.
El párrafo primero expresa como andaba mi cabeza por esos tiempos. No por títulos, era muy pequeño, si no por mi imaginación.
Muchas gracias!!Un beso.
Dialo!!Cómo que no la has visto. Date prisa!!
29 de agosto de 2011 16:50No esperes algo espectacular. Es un film encantador con mucha magia. No se que pasa pero por Suramérica no la pasaron mucho por lo que veo. Aquí en España era una habitual de las tardes dominicales.
Cuéntame. Besitos!
PLARED: si que tiene algo original, el estilo. Muy desenfadado, riéndose de si misma. La historia y las interpretaciones son desmitificadoras del género.
29 de agosto de 2011 16:54No sólo consigue llenar las expectativas del espectador. Deja un regusto agradable y emocionante.
Frases y momentos tiene muchísimos. El duelo de espadas en el acantilado es tremendo. Muy "diestros" en el manejo.
Quien iba a decir que Iñigo Montoya ahora es el protagonista de Mentes Criminales.
Supongo que cómo todo habrá gente que le parezca demasiado edulcorada o boba. Pero...bendita bobería.
Para mi es el clásico del género. Una obra culmen que no tiene porque trascender en lo técnico o lo interpretativo. Sólo es cine con encanto.
Un abrazo, muchísimas gracias por tu comentario y por pasarte.
Se lo comentaba antes a Dialo, RODRI, yo creo que Suramérica y Centroamérica no la pasaron demasiado por la televisión. Aunque creo que tu juventud también influye.
29 de agosto de 2011 16:57No es nada raro que te pongas negativo si que agradezco tu sinceridad. Yo te la recomiendo. Creo que sin ningún tipo de expectativa te enganchará y te reirás. Es algo que soñastes de pequeño.
Un abrazo, amigo.
JENSIE, es una película que trasmite mucho siendo un sarcasmo visual. La historia del "amor verdadero" acaba entrando en nuestros corazones por muy duros que nos pongamos.
29 de agosto de 2011 17:00Iñigo Montoya es genial, se agradecerían algunas líneas más. Todos los personajes tienen sus perlas hasta el príncipe Humperdinck.
Entretenida cómo pocas, me parece genial que tan jovenzuela te haya encantado.
Muchas gracias por el comentario y por los halagos.
Un beso.
Efectivamente, EL BUENO DE CUTTLAS, es un cuento maravilloso. La novela original de Goldman era mucho más dura y con un final más agrio. Aún así por lo que me comentaba una bloggera (Reyes Lorenzo) es igual de maravillosa que el film
29 de agosto de 2011 17:02El chico, Fred Savage, es el mismo de uno de los iconos tv de los 80: Aquellos Maravillosos...Creo que ahí termino su vida audiovisual.
Muchas gracias por pasarte y bienvenido. Un abrazo.
Emilio, otro día prueba en el cole con Los goonies, si no lo has hecho ya. Creo que puede tener más éxito.
29 de agosto de 2011 17:03Besotes!!!
Hola William!!
29 de agosto de 2011 17:07Sabía que te gustaba y que te gustaría recordarla. Es pura imaginación. Un filme muy agradecido en ese aspecto que perdura con el paso de los años. Espero que no la "remakeen".
Sobre La Piel que Habito, es cierto pero es así. Almodóvar es símbolo de controversia, de una injusta controversía. Es un problema de bailar el agua a los medios, cómo dejo de hacerlo es un egocéntrico.
Iré a verla en el estreno y me espero un filme diferente a la estética "almodovariana" y con cierto aire germánico. Me apetece muchísimo.
Lo de las críticas es algo del negocio. No hay ningún filme que se marche de rositas. Ni siquiera Rebeca por muy perfecta que sea. Suerte que estamos nosotros que lo apreciamos casi todo.
Un abrazo amigo!!Muchas gracias!
MARGARI: me has pillado contestando mensajes. Pues mira de cabeza te digo las películas que he puesto: La Princesa Prometida, Las Crónicas de Narnia, Willow, Los Goonies y el Mago de Oz. Resultado...división de opiniones.
29 de agosto de 2011 17:09Para el curso que viene, Stand by Me, lo mismo le gusta más. Aunque los alumnos prefieren películas más modernas.
Muchas gracias, de veras. Un beso.
DAVID C. en los noventa llegó el pragmatismo y el razonamiento económico y se marchó la imaginación. Salvo con la llegada de El Señor de los Anillos la fantasía se marchó a un mundo de oscuridad. Eran otros tiempos.
29 de agosto de 2011 17:11La Princesa Prometida es un eslabón al pasado que nunca desfallecerá, por suerte.
Un abrazo.
Hola Mario!!pues debes darle una oportunidad. Es cine infantil, sí, pero con aura difícil de escapar. Es preciosa.
29 de agosto de 2011 17:17Es un cuento visual. A un apasionado de las letras cómo vos, le encantará.
Poco tiene que ver el Cary Elwes de los ochenta con el protagonista de Saw. Un gran promesa que se quedó algo estancada pese algún papel relevante de secundario. La Princesa Prometida es su mejor papel junto a un filme sobre Orson Wells. Con la parodia de Robin Hood perdió algo de fuelle su carrera. Siempre es bueno volverlo a ver en pantalla aunque sea agonizante como en Saw.
Robin Wright, era y es guapísima. Fíjate que yo la vi por primera vez en una telenovela llamada Santa Bárbara. Nunca se me olvidará esta mujer.
Está un jovencísimo Fred Savage. Icono de los ochenta como nieto de Peter Falk (Colombo).
Dicho esto, debes ver La Princesa Prometida. Te gustará.
Un abrazo amigo, muchas gracias cómo siempre.
ALAN: Debes verla Alan y convencer a BCN Days también de ello. Me sorprendió que me gustara tanto después de tanto tiempo sin echarle un vistazo. Maravillosa.
29 de agosto de 2011 17:24Un abrazo amigo. Gracias por acercarte.
BEA CLANE: bienvenida y muchísimas gracias por tu comentario y por los ánimos.
29 de agosto de 2011 17:27Debes verla, es un pequeño cuento de esos que abrías casi sin querer cuando eras una enana. Es preciosa con personajes estupendos. Que te conquista casi de inicio.
Nunca es tarde. Pese a ser muy simple cómo indicaba un lector más arriba, te atrapa con su humor, el carisma de los protagonistas y una dulce historia de amor.
Muchas gracias de nuevo, nos vemos pronto. Un beso.
Emilio Luna.
Esta es una de las pelis que no ví. Espero pront verla. Y te cuento.
29 de agosto de 2011 19:48Un saludo enorme, Emilio. Que tengas linda semana.
Jo, me has ganado Emilio. Debe de ser la película del género que más veces he visto en mi vida, y cuanto más la veo, más me gusta.
29 de agosto de 2011 20:41Creo que voy a volver a verla hoy...
Cuéntame Luna. Creo que te gustara. Saca el lado de princesa que llevas dentro. Una parodia llena de romanticismo. Estupenda de veras.
30 de agosto de 2011 00:11Idem, muchas gracias. Nos leemos.
Un beso.
WURTZ3L, esto es por el diseño de tu blog que me ganó con el hola (jaja). Ya somos dos, siempre me había gustado y mucho pero al volver a verla tras años....quedé atontado de contento. No me lo esperaba. Me he vuelto más serie en temas cinéfilos y creía que una película así no me entraría como antes.
30 de agosto de 2011 00:14Por suerte estaba equivocado. La mejor película de mi mes, sin duda. Muchas gracias por pasarte, de veras.
Un beso. Te veo pronto!
El buen cine no tiene edad mi amigo, lo que es genial es genial sin importar la edad del espectador. Hay peliculas que se pueden apreciar mejor a cierta edad, pero el encanto de esta es "timeless". Y usted ya sabe que como romantica empedernida que soy, amo los finales felices y las historias de amor estilo cuento.
30 de agosto de 2011 01:17Saludos Emilio y gracias por la recomendacion!
JENSIE: me encanta esa expresión, Timeless. Lo dice todo del filme. En la actualidad es probable que guste más a los grandes que a los pequeños. De hecho ya contaba en anteriores comentarios que no tuvo el éxito esperado en una proyección para los alumnos ante el estupor mío y de mis compañeros.
30 de agosto de 2011 01:34Es una historia bonita, sobre todo lo que amamos y soñamos. Y sí, es muy tuya. Me alegro de que te gustara tanto. Es un tanto que me apunto en mi casillero (jaja).
Besitos
La verdad no tengo la minima idea de como se traduce timeless, por eso lo puse en ingles (jaja). Pero si, esa palabra define esta pelicula por completo.
30 de agosto de 2011 01:58Lo dejare celebrar esta victoria, puede hacer el baile estilo Chandler (jajaja).
Jajaja hecho, Jensie Alexandra. Es probable que cuanto más veas la película más te guste. A ver si acierto para la próxima.
31 de agosto de 2011 00:16Un beso!
Que nos gustaban las escenas de espadachines de la película pero por encima de todo todas aquellas frases que se inmortalizaron gracias a Westley y el siempre gracioso Iñigo Montoya.
22 de octubre de 2011 10:21Hay que rescatar también Lady Halcón y Dentro del Laberinto jajaja
De Lady Halcón, tengo un grandísimo recuerdo. Sobre todo de la escena que Matthew Broderick va por las cloacas que van directo a la iglesia. En cambio mi recuerdo de la cinta de Connelly es menor...a por ella.
22 de octubre de 2011 11:38El duelo de espada entre Westley e Iñigo es maravilloso. Lo tiene todo. Por si todavía no te había conquistado la película....ahí lo tienes. Hace unos días salió publicada una foto con todos los actores del filme ahora. Preciosa.
Un beso Sidhe, muchas gracias por pasarte!
Un clásico.
8 de noviembre de 2011 20:08Y punto.
Gusta a todo el mundo, de cualquier edad, en cualquier tiempo y lugar, en cualquier generación.
¿Por qué?
Ésta, en mi opinión, es una película imposible de analizar. Simplemente hay que disfrutarla, permitir que te deje despeinado en el asiento y con los ojos recién cepillados con dentífrico.
-¿Quién se fía de la palabra de un español?
-Juro por el alma de mi padre, Domingo Montoya, que llegarás con vida arriba.
Y, sí. "Los Goonies" es otra que se las trae.
Nos ha podido expresarlo mejor. Es así, te gusta y no sabes por que...o sí...personajes carismáticos, aventuras de tu sueños. Es una película hermosa que siempre da gusto ver. Ojalá las nuevas generaciones sepan valorarla. Espero que sí.
9 de noviembre de 2011 13:45Muchas gracias señor Kane por la visita. Un placer, cómo siempre. Un abrazo.
Publicar un comentario en la entrada
"Sueñen. Vean cine."