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ADICTOS EN SERIE: TRUE BLOOD (3ª TEMPORADA)

El final de la segunda temporada dejó un sabor agridulce con un episodio con toques alucinógenos y pasado de rosca que puso broche a una muy irregular temporada. Es curioso como los guionistas de este producto creado por Alan Ball no saben afrontar las seasons finale, ofreciendo epílogos demasiado cargados de información y con un ritmo asonante que dejan frío al espectador. Este es el caso de la tercera temporada, aunque mejora con respecto a las dos anteriores, el final echa por tierra este gran conjunto de doce episodios. Un curso espectacular, lleno subtramas ricas y adictivas con personajes de gran empatía y giros apasionantes. El público estadounidense se lo ha pagado con un aumento considerable de las audiencias del canal HBO; el mayor éxito de la campaña de verano (en cuanto a promedios) en la televisión americana.

El auge del género provocado por Crepúsculo y la buena factura que HBO imprime a sus productos han hecho de True Blood un habitual en la parrilla televisiva. Junto a House y Dexter, es el imprescindible en la ficción americana actual. La tercera temporada ha tenido un nivel muy alto desarrollando interesantes personajes descritos en la segunda. Al trío amoroso Sookie-Bill-Erik, se les ha sumando un cuarto partener con Alcide (Joe Manganiello), un hombre lobo honesto y heroico que luchará por el bienestar de la señorita Stackhouse. Erik Northman (Alexander Skarsgaard) se adueña de la función y, sin lugar a dudas, es el gran reclamo de True Blood. Incluso logra eclipsar a Bill Compton (Stephen Moyer), el eterno amor de Sookie, del que se van revelando aspectos opuestos a la figura de caballero que representa.

Los secretos son la base de esta temporada (y de True Blood). El principal es saber quién es Sookie Stackhouse y el por qué de sus poderes (sin demasiada sorpresa). Anna Paquin se muestra más comedida que en cursos anteriores y ofrece una interpretación donde la angustia y el agotamiento son el sino que marca su presente. Pero además de las desventuras amorosas de Sookie, esta tercera temporada los secundarios adquieren mayor profundidad. Conoceremos el pasado de Sam Merlotte (Sam Trammell) -algunos elementos algo forzados- que le conducirán a su hermano Tommy (interpretado por Marshall Altman, conocido como el hijo de Lincoln Burrows en Prison Break); Lafayette (Nelsan Ellis), encontrará el amor y puede que algo más; Jason (Ryan Kwanten) Stackhouse, hallará a unas nuevas criaturas de la noche; y Tara (Rutina Wesley), tocará fondo en el mundo que acompaña a su fiel amiga Sookie.

Todos en un universo que lidera uno de los líderes vampíricos, el rey de Louisiana Russell Edgington (Dennis O´Hare). Un personaje tan entrañable como deleznable que busca someter a la humanidad a las leyes de los señores de la noche. Muchos personajes y varias tramas, todas igual de entretenidas que consolidan a True Blood como una de las series corales más potentes del panorama televisivo. True Blood sigue siendo un producto lleno de excesos y todos se concentran en un final tan innecesario como incomprensible. De la nada salen personajes extintos o poco relevantes en un batiburrillo que afloja la calidad media de una temporada que roza el notable. Sobresaliente, en cambio ha sido la selección musical con la que se han acompañado las aventuras de Sookie y con las que se ha finalizado cada capítulo. True Blood es un show que ha alcanzado la madurez y que sólo sus erráticos finales lo alejan del eterno altar televisivo. Una eternidad que tiene ganada ese gran vikingo llamado Erik Northman.

Puntuación: *** ADICTOS EN SERIE

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6 comentarios:

caotico_jq dijo...

Ay, yo es que no le he acabado de pillar el punto nunca a "True Blood". Cuando la empecé a ver, estaba encantado de que hubiera sido impulsada por Alan Ball, que de algún modo también impulsó mi película favorita ("American Beauty") y mi serie favorita ("A dos metros bajo tierra")... pero el caso es que ya para mitad del primer capítulo me dio la impresión de que no estaba a la altura de lo que había hecho antes y hacia el décimo capítulo de la primera temporada, me aburrí y la dejé a medias. No es que me parezca lo peor, sólo entretenida sin más (lo cual, tratándose del señor Ball, me parece demasiado poco, sorry).

9 de diciembre de 2010 10:06  

Es que True Blood no es fácil: es caótica, excesiva, con intérpretes muy pesados...pero te engancha. Conozco a gente que no les gusta nada, porque no ven ningún personaje atractivo. Además su formato, cincuenta minutos, aleja al espectador que no lo tenga muy claro. La primera temporada esta bien, la segunda muy floja y la tercera bastante bien. Los personajes masculinos son los que enganchan y lo que hace que la serie merezca la pena.

Quizás viniedo de Alan Ball se podía esperar otra cosa, tienes razón. Veremos que tal funciona la cuarta. Un abrazo Caótico!!Gracias por comentar.

9 de diciembre de 2010 22:34  
Pabela dijo...

Esta serie la empecé a ver de casualidad y porque llevaba apenitas dos temporadas. Es increíble que con lo rara y hasta bizarra que es me haya enganchado tanto! jajaja. Pero la tercera temporada fue estupenda aunque coincido que realmente Ball parecería que no le da el punto a los capítulos finales. Por ejemplo no entiendo aun porqué no terminaron (SPOILERRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR)
con la escena de Erick y Russel encadenados bajo el sol esperando morir. Sería el cliffhanger más grande, nos hubieran tenido a todos arañando la pantalla de una temporada a la otra!. En fin.

10 de diciembre de 2010 10:46  

La verdad es que engancha...yo ví la primera a tiempo de estreno pero el final me dejo tan contrariado que pase de ella hasta que este verano y otoño me he visto dos restantes.

La tercera me gustó mucho pero el final es pésimo como explico en la publicación. Lo mejor, sus protagonistas masculinos, aunque Sookie en ésta, está mucho más aguantable.

Sobre la escena que comentas hubiera sido tremendo que acabara así. Yo me conformo con un episodio más simple con algo de épica y no tanta tontería...Aún así estaré atento a la cuarta...

Gracias Pabela por tu comentario, espero que estés muy bien. Besos

10 de diciembre de 2010 23:22  
Alexandra dijo...

No se si se supone que esta serie sea una comedia, pero a mi me da risa. De repente nos muestran unas situaciones exageradas y ridiculas. Como tu dices, es una serie llena de excesos; pero por algun motivo la sigo viendo jaja.
El personaje de Alcide es sexy, y me gusto mucho mas que Bill para Sookie.
Pero el final de esta temporada me parecio demasiado ridiculo!
Buena critica Milo!

21 de julio de 2011 20:10  

Jensie, es que Bill se acaba conviertiendo en un triste desbordado por los personajes de Erik y Alcide. Lo mejor de la tercera el vampiro de Louisiana. Menudo fenómeno.

Excesiva de manera ilimitada me cuenta que la cuarta sigue por los mismos derroteros. Pese a ser la producción de HBO con menos calidad es la que más llama a las audiencias.

A veces es mejor reir porque roza el esperpento. No es mi preferida pero la sigo viendo, algo tiene True Blood. Somos adictos al V me temo.

Un beso Jensie, gracias por pasarte.

22 de julio de 2011 22:20  

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